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Levítico 20

NTBT-2026-11-07

Introducción a Levítico

Al terminar Éxodo, la gloria de Jehová llena el tabernáculo. Levítico comienza con el Señor hablando desde esa tienda. El pueblo ha sido liberado de Egipto y Dios habita en medio de él; ahora necesita aprender cómo acercarse, recibir purificación y vivir en consonancia con su santidad.

Las instrucciones sobre ofrendas, sacerdotes, alimentos, lavamientos, relaciones y tiempos de celebración pertenecen a esa vida de pacto. El libro reúne el culto y la conducta cotidiana: la presencia del Señor tiene implicaciones para el altar, pero también para el trato al vecino, al trabajador, al pobre y al extranjero.

El nombre y la continuidad de la historia

El nombre hebreo del libro procede de su primera palabra, wayyiqrāʾ, «y llamó». El título «Levítico» lo relaciona con Leví y con el ámbito sacerdotal, aunque sus enseñanzas se dirigen a toda la comunidad. Los sacerdotes de la familia de Aarón tienen responsabilidades particulares; el resto de Israel también debe conocer y obedecer las disposiciones que recibe por medio de Moisés.

El escenario principal sigue siendo el desierto de Sinaí. Éxodo fecha el montaje del tabernáculo en el primer día del primer mes del segundo año, y Números comienza con una comunicación divina en el primer día del segundo mes de ese año. Levítico queda situado narrativamente entre esos momentos, mientras Israel permanece junto al monte. El libro también recoge instrucciones para cuando entre en la tierra, como las del reposo de los campos.

Autoría y grado de certeza

Levítico forma parte del Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio texto presenta sus mandatos como palabras que Jehová comunica a Moisés para Israel; en algunos discursos interviene también Aarón como destinatario. El resumen final vuelve a situar los mandamientos en el Sinaí, dados por medio de Moisés. Ese es el marco de autoridad que el libro afirma expresamente.

El texto no ofrece una fecha de composición ni describe todo el proceso por el cual sus instrucciones adquirieron su forma escrita final. Conviene distinguir ese asunto de la ambientación de los acontecimientos: el escenario del Sinaí es explícito, mientras que la fecha y las etapas de la redacción no se detallan dentro del libro.

Destinatarios y propósito

La comunidad de Israel debe aprender a vivir delante del Dios que la ha rescatado. El Señor se presenta como quien rompió su yugo de esclavitud y promete andar en medio de ella. La obediencia se desarrolla dentro de esa relación recibida; las disposiciones de santidad no son el precio con el que Israel consigue por primera vez la atención de Dios.

Los sacerdotes deben distinguir entre lo santo y lo común, entre lo puro y lo impuro, y enseñar los estatutos al pueblo. Las ofrendas y los procedimientos de purificación permiten atender situaciones concretas del culto; los mandamientos sobre la vida diaria ordenan las relaciones de una comunidad que pertenece al Señor. La santidad une cercanía, responsabilidad y servicio.

Forma literaria y desarrollo

Predominan los discursos legales, introducidos por fórmulas que identifican al Señor como quien habla y a Moisés como mediador. Las instrucciones presentan casos y distinguen condiciones: el tipo de ofrenda, los recursos de la persona, la responsabilidad del sacerdote o la clase de impureza. Las repeticiones ayudan a comparar situaciones y a reconocer diferencias importantes.

También hay narración, especialmente en la consagración de Aarón y de sus hijos y en el comienzo de su servicio. La muerte de Nadab y Abiú muestra la gravedad de acercarse a Dios desatendiendo su mandato. El libro combina así enseñanza y acontecimientos que hacen visible la responsabilidad del ministerio.

Cómo avanza el libro

  • Levítico 1–7: las principales ofrendas y las responsabilidades de quienes las presentan y de los sacerdotes.
  • Levítico 8–10: consagración de Aarón y sus hijos, comienzo del servicio y muerte de Nadab y Abiú.
  • Levítico 11–15: distinciones de pureza e impureza y procedimientos relacionados con alimentos, parto, afecciones de la piel y flujos corporales.
  • Levítico 16: el Día de la Expiación y la purificación del santuario y del pueblo.
  • Levítico 17–22: sangre, vida, conducta sexual, justicia, amor al prójimo, santidad sacerdotal y cuidado de las ofrendas.
  • Levítico 23–24: tiempos señalados, servicio de lámparas y pan, y disposiciones relativas al nombre del Señor y a la justicia.
  • Levítico 25: reposo de la tierra, jubileo, posesiones y responsabilidades hacia el hermano empobrecido.
  • Levítico 26: bendiciones del pacto, consecuencias de la desobediencia y memoria de la fidelidad de Dios.
  • Levítico 27: votos y disposiciones sobre personas, animales, bienes y otras dedicaciones al Señor.

Claves para comprender sus enseñanzas

La santidad nace de quién es Dios. «Serán santos, porque yo, Jehová su Dios, soy santo» dirige la vida de toda la comunidad. La santidad comprende lo que se presenta en el santuario y la forma de tratar a otros. Dejar alimento para el necesitado, pagar al trabajador, juzgar sin favoritismos y amar al prójimo forman parte del mismo llamado.

La expiación es una provisión de Dios. Levítico 17:11 relaciona la sangre con la vida y declara que Dios la ha dado sobre el altar para hacer expiación. Los sacrificios pertenecen al modo que él establece para atender el pecado y la impureza en medio del pueblo. Cada clase de ofrenda debe entenderse por su función propia: no todas se preparan de la misma manera ni responden a la misma situación.

Impureza ritual y culpa moral deben distinguirse. Algunas situaciones de impureza surgen de procesos corporales ordinarios, como los vinculados al parto. El estado ritual afecta al acceso al santuario sin significar por sí mismo que la persona haya cometido una falta moral. El libro también trata pecados y transgresiones; por eso es necesario atender a la situación concreta, a lo que debe purificarse y a la respuesta que se ordena.

El pacto abarca toda la vida. Los tiempos de reposo y celebración, el uso de la tierra y las relaciones económicas recuerdan que Israel vive ante su Dios. Las advertencias del capítulo 26 muestran que la desobediencia tiene consecuencias; su cierre mantiene la memoria de las promesas a los patriarcas y de la fidelidad del Señor incluso en medio del juicio.

Levítico y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma este lenguaje para presentar la obra de Jesús. Hebreos explica que la repetición de sacrificios no podía dar la purificación definitiva de la conciencia, y anuncia que Cristo obtuvo redención eterna mediante su propia sangre. Su ofrenda, hecha de una vez para siempre, es el fundamento de nuestra confianza para acercarnos a Dios. La salvación es por su gracia mediante la fe en él, nuestro Señor y único Salvador.

Pedro une el llamado a ser santos con el rescate recibido mediante la sangre preciosa de Cristo, descrito como un cordero sin defecto y sin mancha. La obediencia es la respuesta a ese rescate. La relación con Levítico se desarrolla desde esas conexiones bíblicas, respetando también la función histórica de cada instrucción en el culto de Israel.

Jesús cita el mandato de amar al prójimo como a uno mismo al enseñar cuáles son los mayores mandamientos. La vida consagrada al Padre incluye amor, justicia y misericordia. El Espíritu Santo nos guía conforme a la verdad de Dios y a la obra de Jesucristo; la enseñanza de santidad debe conducir a una vida rendida al Señor y al cuidado de las personas.

Orientación para tu lectura

Al comenzar una instrucción, observa quién debe actuar, qué presenta, dónde lo hace y con qué finalidad. Distingue las tareas de la persona que lleva la ofrenda y las del sacerdote. Cuando se repita un procedimiento, busca qué se mantiene y qué cambia; a menudo esa diferencia explica el sentido de la nueva situación.

Lee los términos «santo», «puro», «impuro», «pecado» y «expiación» dentro de cada contexto. Las notas te ayudarán a conocer el vocabulario original y las costumbres que necesiten explicación. Después considera cómo el Nuevo Testamento desarrolla la relación con Cristo antes de trasladar directamente una disposición ritual a tu vida. Busca comprender la santidad de Dios, la provisión de su gracia y la respuesta de fe y obediencia que te corresponde.

Relaciones bíblicas

La santidad y las consecuencias de la infidelidad

El SEÑOR habló a Moisés y le dijo: «Dirás a los hijos de Israel: “A cualquier hombre de los hijos de Israel o de los extranjeros que residan en Israel que entregue a alguno de sus hijos a Moloc se le dará muerte sin falta. La gente del país lo apedreará. Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo apartaré de su pueblo, porque entregó a alguno de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo nombre. Si la gente del país cierra los ojos ante ese hombre cuando entregue a alguno de sus hijos a Moloc, para no darle muerte, yo pondré mi rostro contra ese hombre y contra su familia. Lo apartaré de su pueblo, junto con todos los que se prostituyan siguiéndolo, prostituyéndose tras Moloc. Si una persona recurre a los médiums y a los adivinos para prostituirse tras ellos, pondré mi rostro contra esa persona y la apartaré de su pueblo.

Un pueblo consagrado al SEÑOR

Conságrense y sean santos, porque yo soy el SEÑOR su Dios. Guarden mis estatutos y pónganlos en práctica. Yo soy el SEÑOR, que los santifico.

La responsabilidad en las relaciones familiares y sexuales

A todo hombre que maldiga a su padre o a su madre se le dará muerte sin falta. Ha maldecido a su padre o a su madre; su sangre recaerá sobre él. Si un hombre comete adulterio con la esposa de otro hombre, si comete adulterio con la esposa de su prójimo, se dará muerte sin falta al adúltero y a la adúltera. Si un hombre se acuesta con la esposa de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre. A ambos se les dará muerte sin falta; su sangre recaerá sobre ellos. Si un hombre se acuesta con su nuera, a ambos se les dará muerte sin falta. Han cometido una perversión; su sangre recaerá sobre ellos. Si un hombre se acuesta con un varón como con una mujer, ambos han cometido una abominación. Se les dará muerte sin falta; su sangre recaerá sobre ellos. Si un hombre toma por esposa a una mujer y también a la madre de ella, es una perversidad. Los quemarán al fuego, a él y a ellas, para que no haya perversidad entre ustedes. Si un hombre tiene relaciones sexuales con un animal, se le dará muerte sin falta. También matarán al animal. Si una mujer se acerca a un animal para que este se aparee con ella, matarás a la mujer y al animal. Se les dará muerte sin falta; su sangre recaerá sobre ellos. Si un hombre toma a su hermana, hija de su padre o de su madre, y él ve la desnudez de ella y ella ve la de él, es un acto vergonzoso. Ambos serán apartados a la vista de los miembros de su pueblo. Él ha descubierto la desnudez de su hermana; cargará con su culpa. Si un hombre se acuesta con una mujer durante su menstruación y descubre su desnudez, él ha dejado al descubierto la fuente de ella, y ella ha descubierto la fuente de su sangre. Ambos serán apartados de su pueblo. No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre ni la de la hermana de tu padre. Quien lo haga habrá dejado al descubierto a una parienta cercana suya; ambos cargarán con su culpa. Si un hombre se acuesta con la esposa de su tío, ha descubierto la desnudez de su tío. Cargarán con su pecado y morirán sin hijos. Si un hombre toma a la esposa de su hermano, es una impureza. Ha descubierto la desnudez de su hermano; quedarán sin hijos.

La tierra y la pertenencia al Dios santo

Guarden todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y pónganlos en práctica, para que no los vomite la tierra a la que los llevo a vivir. No seguirán las costumbres de la nación que voy a expulsar de delante de ustedes, porque ellos han practicado todas estas cosas y me causaron repugnancia. Y les he dicho: ‘Ustedes heredarán la tierra de ellos; yo se la daré en posesión, una tierra que fluye leche y miel’. Yo soy el SEÑOR su Dios, que los aparté de los pueblos. Distinguirán entre el animal puro y el impuro, y entre el ave impura y la pura. No se harán detestables con los animales, las aves ni con ninguna criatura que se arrastre por el suelo, que he apartado para ustedes como impuros. Serán santos para mí, porque yo, el SEÑOR, soy santo. Los he apartado de los pueblos para que sean míos. Si un hombre o una mujer actúan como médiums o adivinos, se les dará muerte sin falta. Los apedrearán; su sangre recaerá sobre ellos”».

Derechos y atribución

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