Nueva Traducción BibliaTodo

Éxodo 4

NTBT-2026-11-07

Introducción a Éxodo

Éxodo cuenta cómo Dios libera de la esclavitud a los descendientes de Jacob, los recibe como pueblo del pacto y establece su presencia en medio de ellos. La salida de Egipto conduce hacia una relación: el Dios que los rescata los llama a conocerlo, escuchar su palabra y vivir como su pueblo.

El libro comienza con familias sometidas al poder del faraón y termina con la gloria de Jehová llenando el tabernáculo. Entre esos dos escenarios aparecen el llamamiento de Moisés, los juicios sobre Egipto, la Pascua, el paso del mar, el camino por el desierto y el encuentro del Sinaí. El título «Éxodo» significa «salida»; el nombre hebreo Shemot, «nombres», procede de sus primeras palabras y recuerda su continuidad con la familia de Génesis.

Autoría y marco histórico

Éxodo pertenece al Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio libro le atribuye actividades de escritura: registra un acontecimiento para su memoria, escribe las palabras del pacto y recibe el mandato de escribir las instrucciones de Dios. Estos datos fundamentan su papel en la transmisión de la enseñanza. El relato de su vida, presentado principalmente en tercera persona, no incluye una declaración de que él redactara personalmente cada línea de la forma final del libro.

El libro no proporciona un año de composición ni nombra a los faraones de la opresión y de la salida. Sitúa los acontecimientos después de la estancia de los patriarcas en Egipto y antes de la entrada de Israel en Canaán. 1 Reyes 6:1 relaciona la salida con el comienzo del templo, cuatrocientos ochenta años después, en el cuarto año de Salomón. La identificación de los reyes egipcios y la conversión de esos datos a una cronología absoluta requieren un estudio conjunto; el nombre de una ciudad por sí solo no identifica al faraón.

Destinatarios y propósito

Las instrucciones se dirigen a Israel como comunidad liberada y deben transmitirse a sus descendientes. La memoria de la Pascua, las palabras del pacto y las disposiciones para el culto explican quién es su Dios y cómo debe vivir el pueblo que le pertenece. El relato une la historia de los antepasados con una identidad que las nuevas generaciones necesitan conocer.

La liberación está fundada en la fidelidad de Dios a las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Israel recibe la ley después de haber sido sacado de la esclavitud. La obediencia responde al rescate y ordena la vida de la comunidad; no aparece como el precio con el que consiguió que Dios comenzara a amarla. Esa gracia tampoco vuelve indiferente su conducta: el becerro de oro mostrará la gravedad de apartarse del Dios que la ha liberado.

Forma literaria

La narración enlaza acontecimientos, diálogos y discursos de Dios. En su interior aparecen genealogías, el cántico de victoria, mandamientos, disposiciones para resolver conflictos y descripciones detalladas del santuario. Cada forma cumple una función: la poesía celebra la liberación; la ley ordena la vida bajo el pacto; las instrucciones del tabernáculo muestran cómo debe prepararse el lugar del encuentro con Dios.

Los capítulos sobre la construcción retoman muchas instrucciones anteriores. Esa repetición permite comparar lo mandado con lo realizado y destacar la obediencia en la preparación del santuario. El conjunto avanza desde el servicio forzado al faraón hacia el servicio a Jehová.

Cómo avanza el libro

  • Éxodo 1–2: opresión de Israel, preservación de Moisés y clamor del pueblo.
  • Éxodo 3:1–7:7: llamamiento, regreso a Egipto, primeras respuestas del faraón y reafirmación de la promesa.
  • Éxodo 7:8–13:16: señales y juicios, Pascua, salida de Egipto y memoria de la liberación.
  • Éxodo 13:17–18:27: paso del mar, cántico, necesidades y conflictos durante el camino, y encuentro con Jetro.
  • Éxodo 19–24: encuentro en el Sinaí, palabras de Dios, disposiciones del pacto y su celebración.
  • Éxodo 25–31: instrucciones para el santuario, sus servidores y el día de reposo.
  • Éxodo 32–34: becerro de oro, intercesión de Moisés y renovación del pacto.
  • Éxodo 35–40: ofrendas y construcción del tabernáculo, que termina lleno de la gloria de Jehová.

Temas que debes seguir

El conocimiento de Dios. Jehová da a conocer su nombre, su fidelidad y su autoridad. Sus acciones responden al poder del faraón y a la pregunta de quién debe ser obedecido. Al revelar su carácter, une compasión, paciencia, perdón y justicia; la misericordia no significa que el pecado carezca de consecuencias.

El rescate y la pertenencia. Dios saca a Israel de las cargas de Egipto para recibirlo como pueblo suyo. El movimiento llega a su expresión en el Sinaí: los ha traído a sí mismo y los llama a ser una nación santa. La libertad tiene una dirección de culto y obediencia.

La memoria y la vida del prójimo. Haber sido extranjeros y esclavos debe influir en el trato al débil. El pacto abarca la adoración, pero también el trabajo, la justicia y el cuidado de personas vulnerables. El pueblo rescatado debe recordar de dónde lo sacó Dios cuando ejerza poder sobre otro.

La presencia y la mediación. La cercanía del Dios santo requiere atención a su palabra. Moisés comunica, intercede y guía; el santuario hace visible la importancia de que Jehová vaya con su pueblo. La crisis del becerro pone en peligro esa relación y conduce al ruego por perdón y presencia.

Éxodo y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma la liberación de Egipto para explicar la obra de Cristo. Pablo llama a Jesucristo «nuestra Pascua» y relaciona su sacrificio con una vida de sinceridad y verdad. Jesús habla de su sangre del pacto para el perdón de los pecados. La salvación cristiana se funda en él, nuestro Señor y único Salvador.

Hebreos reconoce la fidelidad de Moisés como servidor y presenta a Cristo como el Hijo sobre la casa de Dios. También desarrolla la relación entre el santuario, la mediación y el sacrificio de Jesús, que obtiene redención eterna y purifica la conciencia para servir al Dios vivo. Estas conexiones tienen fundamento explícito en el Nuevo Testamento; cada detalle del mobiliario conserva además su función en el relato y en el culto de Israel.

La memoria de Israel también advierte al lector cristiano. Pablo recuerda que haber participado en los beneficios del camino no impidió que muchos cayeran en idolatría y desobediencia. La respuesta a la gracia requiere una fe que escucha a Dios, sin convertir la pertenencia comunitaria en una seguridad para persistir en el pecado.

Orientación para tu lectura

Sigue lo que Dios promete, lo que el faraón responde y lo que el pueblo aprende. Distingue los mandatos dados a Israel bajo el pacto del Sinaí de su relación con el nuevo pacto en Cristo. Cuando una instrucción trate de una institución o costumbre antigua, comienza por su destinatario y su función antes de desarrollar una aplicación.

Al llegar al final, recuerda el cambio respecto del comienzo: el pueblo sigue en camino, pero ya no sirve bajo las cargas del faraón. La gloria de Jehová llena el tabernáculo y su presencia guía las jornadas. El libro deja abierta la continuación del viaje y afirma quién acompaña a Israel.

Relaciones bíblicas

Dios da señales para confirmar el envío de Moisés

Moisés respondió: «Pero ellos no me creerán ni escucharán mi voz, porque dirán: “El SEÑOR no se te ha aparecido”». El SEÑOR le preguntó: «¿Qué es eso que tienes en la mano?». Él respondió: «Una vara». Le dijo: «Arrójala al suelo». Él la arrojó al suelo, y se convirtió en una serpiente. Moisés huyó de ella. Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: «Extiende la mano y agárrala por la cola». Él extendió la mano, la agarró y volvió a ser una vara en su mano. «Esto es para que crean que el SEÑOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido». El SEÑOR le dijo además: «Mete la mano dentro de tu manto». Él metió la mano dentro de su manto y, al sacarla, vio que estaba leprosa, blanca como la nieve. Le dijo: «Vuelve a meter la mano dentro de tu manto». Él volvió a meterla dentro de su manto y, cuando la sacó, había vuelto a estar como el resto de su cuerpo. «Si no te creen ni atienden al mensaje de la primera señal, creerán al mensaje de la segunda. Y si no creen ni siquiera a estas dos señales ni escuchan tu voz, tomarás agua del Nilo y la derramarás en la tierra seca. El agua que tomes del Nilo se convertirá en sangre sobre la tierra seca».

Las dudas de Moisés y la ayuda de Aarón

Entonces Moisés dijo al SEÑOR: «¡Por favor, Señor! Nunca he tenido facilidad de palabra, ni antes ni desde que hablas con tu siervo, porque soy lento al hablar y torpe de lengua». El SEÑOR le respondió: «¿Quién dio la boca al ser humano? ¿Quién lo hace mudo o sordo, capaz de ver o ciego? ¿No soy yo, el SEÑOR? Ahora ve; yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que debes decir». Pero él dijo: «Te lo ruego, Señor, envía a otro». Entonces el SEÑOR se enojó con Moisés y dijo: «¿No tienes a tu hermano Aarón, el levita? Sé que él habla bien. Además, ya sale a tu encuentro y, cuando te vea, se alegrará en su corazón. Tú le hablarás y pondrás las palabras en su boca. Yo estaré con tu boca y con la suya, y les enseñaré lo que deben hacer. Él hablará por ti al pueblo; él te servirá de boca, y tú serás para él como Dios. Toma en tu mano esta vara, con la que harás las señales».

Moisés vuelve a Egipto

Moisés se fue y regresó a su suegro Jetro. Le dijo: «Permíteme volver a mis hermanos que están en Egipto para ver si aún viven». Jetro respondió a Moisés: «Ve en paz». El SEÑOR dijo a Moisés en Madián: «Ve, regresa a Egipto, porque han muerto todos los que intentaban quitarte la vida». Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los montó en un asno y regresó a la tierra de Egipto. Moisés llevaba en su mano la vara de Dios. El SEÑOR dijo a Moisés: «Cuando regreses a Egipto, asegúrate de hacer ante el faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano. Pero yo endureceré su corazón y él no dejará ir al pueblo. Le dirás al faraón: “Así dice el SEÑOR: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito. Te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me sirva, pero te has negado a dejarlo ir. Ahora voy a matar a tu hijo, tu primogénito’”».

Séfora circuncida a su hijo

En el camino, en un lugar de alojamiento, el SEÑOR le salió al encuentro y buscó matarlo. Entonces Séfora tomó un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y con él le tocó los pies. Dijo: «Ciertamente eres para mí un esposo de sangre». Entonces él lo dejó. Ella había dicho «esposo de sangre» a causa de la circuncisión.

El pueblo recibe el mensaje de Moisés y Aarón

El SEÑOR dijo a Aarón: «Ve al desierto a encontrarte con Moisés». Él fue, lo encontró en el monte de Dios y lo besó. Moisés contó a Aarón todas las palabras con las que el SEÑOR lo había enviado y todas las señales que le había ordenado hacer. Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. Aarón transmitió todas las palabras que el SEÑOR había dicho a Moisés y realizó las señales a la vista del pueblo. El pueblo creyó y, al oír que el SEÑOR había visitado a los hijos de Israel y había visto su aflicción, se inclinó y adoró.

Direitos e atribuição

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.