Nueva Traducción BibliaTodo

1 Crónicas 2

NTBT-2026-11-07

Introducción a 1 Crónicas

¿Cómo puede un pueblo vivir ante Dios después de una historia de infidelidad y destierro? 1 Crónicas recupera sus raíces, presenta a David como el rey escogido y muestra que la adoración y la esperanza de Israel dependen de la fidelidad de Jehová.

Contexto, autoría y propósito

El libro no identifica a su autor ni da una fecha exacta de composición. Su mirada alcanza el destierro en Babilonia y el regreso de habitantes a sus ciudades; la genealogía de David también continúa después de la deportación. Esos datos sitúan su perspectiva después de la caída del reino, aunque no permiten fijar por sí solos un año o una persona responsable de la obra. Debe distinguirse ese horizonte de los acontecimientos antiguos que narra (1 Crónicas 9:1–2; 3:17–24).

Sus lectores son invitados a reconocerse como parte de Israel, aun cuando ya no viven en las condiciones del reino de David. Las genealogías conservan vínculos entre familias, tribus, ciudades y servicios del santuario. Su propósito no se agota en informar sobre el pasado: ayudan a comprender de dónde viene la comunidad y ante quién debe ordenar su vida. El énfasis en todo Israel, los levitas, el arca y el templo responde a esa preocupación por la pertenencia y la adoración.

Género y manera de contar la historia

Crónicas reúne genealogías, relatos, discursos, oraciones y listas de responsabilidades. Su selección de acontecimientos desarrolla una interpretación de la historia bajo el gobierno de Dios. Compararlo con Samuel y Reyes permite apreciar énfasis distintos; no conviene tratar cada silencio como una negación de lo que otro libro relata. A la vez, su presentación de David no elimina sus faltas: el censo y sus consecuencias ocupan un lugar decisivo en el capítulo 21.

En las genealogías, «hijo» puede designar descendencia y «padre» puede vincular un antepasado con un clan o asentamiento. Hay listas que siguen una sola línea y otras que se abren en varias ramas. Los nombres parecidos no autorizan a identificar personas distintas, ni el silencio sobre una vida permite reconstruirla. Cada lista se comprende atendiendo a las relaciones concretas que establece.

Recorrido del libro

  • Capítulos 1–9: desde Adán hasta las familias de Israel y los habitantes vinculados con Jerusalén; la memoria del pueblo se sitúa dentro de la historia humana.
  • Capítulo 10: la muerte de Saúl y la explicación de su fracaso preparan el cambio de reinado.
  • Capítulos 11–12: David recibe el reconocimiento de Israel y se presentan quienes lo apoyan.
  • Capítulos 13–16: el traslado del arca muestra que la alegría de adorar debe acompañarse de respeto por la santidad de Dios.
  • Capítulos 17–21: la promesa a David, las victorias y el juicio por el censo sitúan el poder del rey bajo la palabra y la misericordia de Jehová.
  • Capítulos 22–29: David prepara el templo, organiza el servicio y entrega a Salomón una responsabilidad que exige un corazón íntegro.

La promesa, el reino y la adoración

David quiere construir una casa para Dios, pero Dios le anuncia que él establecerá su casa, es decir, su dinastía. La iniciativa divina precede a la respuesta del rey. El hijo de David construirá el templo, mientras la promesa de un trono firme abre un horizonte que excede una sola generación. La obediencia sigue siendo una responsabilidad real; la elección no convierte al rey en dueño independiente del pueblo (1 Crónicas 17:7–14; 28:4–10).

El templo, la música, las ofrendas y las tareas de los levitas ponen de relieve una vida comunitaria orientada a Dios. La oración final de David impide entender la generosidad como una compra del favor divino: todo procede del Señor y lo que se le ofrece ya se ha recibido de su mano. El corazón dispuesto importa más que la ostentación de riqueza (1 Crónicas 29:10–19).

Lectura a la luz de Jesucristo

La esperanza de la casa de David encuentra su cumplimiento en Jesucristo, a quien Dios da un reino sin fin. Él es nuestro Señor y único Salvador; la continuidad de una familia real no puede sustituir su obra redentora. La promesa conservada a través de generaciones dirige la confianza hacia la fidelidad de Dios y no hacia los méritos de los antepasados (Lucas 1:30–33).

El Nuevo Testamento también enseña que, por medio de Cristo, tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu y somos edificados como morada de Dios. Esta relación nace de la gracia, recibida mediante la fe; la obediencia y el servicio son su fruto (Efesios 2:18–22).

Aplicación editorial

Al leer Crónicas, puedes aprender a agradecer la fidelidad del Señor, a escuchar su Palabra y a servir a su pueblo, sin trasladar automáticamente cada institución del antiguo reino a la iglesia.

Los hijos de Israel

Estos fueron los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón, Dan, José y Benjamín, Neftalí, Gad y Aser.

Descendientes de Judá

Los hijos de Judá fueron Er, Onán y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Súa, la cananea. Er, primogénito de Judá, fue malo a los ojos del SEÑOR, y él le dio muerte. Tamar, su nuera, le dio a luz a Fares y a Zera. Los hijos de Judá fueron cinco en total. Los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul. Los hijos de Zera fueron Zimri, Etán, Hemán, Calcol y Dara, cinco en total. El hijo de Carmi fue Acar, que trajo desgracia a Israel al ser infiel en lo consagrado a la destrucción. El hijo de Etán fue Azarías.

De Hezrón a la familia de David

Los hijos que le nacieron a Hezrón fueron Jerameel, Ram y Quelubai. Ram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, jefe de los hijos de Judá. Naasón engendró a Salma, y Salma engendró a Booz. Booz engendró a Obed, y Obed engendró a Isaí. Isaí engendró a Eliab, su primogénito; a Abinadab, el segundo; a Simea, el tercero; a Natanael, el cuarto; a Radai, el quinto; a Ozem, el sexto; y a David, el séptimo. Sus hermanas fueron Sarvia y Abigail. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael. Abigail dio a luz a Amasa. El padre de Amasa fue Jeter, el ismaelita.

La familia de Caleb y el origen de Bezaleel

Caleb hijo de Hezrón tuvo hijos con Azuba, su esposa, y con Jeriot. Estos fueron los hijos de ella: Jeser, Sobab y Ardón. Azuba murió, y Caleb tomó por esposa a Efrata, que le dio a luz a Hur. Hur engendró a Uri, y Uri engendró a Bezaleel.

Hezrón y las familias de Galaad

Después, Hezrón se unió a la hija de Maquir, padre de Galaad. La había tomado por esposa cuando tenía sesenta años, y ella le dio a luz a Segub. Segub engendró a Jair, que tuvo veintitrés ciudades en la tierra de Galaad. Pero Gesur y Aram les quitaron las aldeas de Jair, Kenat y sus aldeas: sesenta ciudades. Todos estos fueron hijos de Maquir, padre de Galaad. Después de que Hezrón murió en Caleb-efrata, Abías, esposa de Hezrón, le dio a luz a Asur, padre de Tecoa.

Los clanes de Jerameel

Los hijos de Jerameel, primogénito de Hezrón, fueron Ram, el primogénito, Buna, Orén, Ozem y Ahías. Jerameel tuvo otra esposa, llamada Atara, que fue la madre de Onam. Los hijos de Ram, primogénito de Jerameel, fueron Maaz, Jamín y Equer. Los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai fueron Nadab y Abisur. La esposa de Abisur se llamaba Abihail, y le dio a luz a Ahbán y a Molid. Los hijos de Nadab fueron Seled y Apaim. Seled murió sin hijos. El hijo de Apaim fue Isi, el hijo de Isi fue Sesán, y la descendencia de Sesán fue Ahlai. Los hijos de Jada, hermano de Samai, fueron Jeter y Jonatán. Jeter murió sin hijos. Los hijos de Jonatán fueron Pelet y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel.

La hija de Sesán y la descendencia de Jarha

Sesán no tuvo hijos varones, sino hijas. Tenía un siervo egipcio llamado Jarha. Sesán dio su hija por esposa a su siervo Jarha, y ella le dio a luz a Atai. Atai engendró a Natán, y Natán engendró a Zabad. Zabad engendró a Eflal, y Eflal engendró a Obed. Obed engendró a Jehú, y Jehú engendró a Azarías. Azarías engendró a Heles, y Heles engendró a Elasa. Elasa engendró a Sismai, y Sismai engendró a Salum. Salum engendró a Jecamías, y Jecamías engendró a Elisama.

Las familias de Caleb y sus ciudades

Los hijos de Caleb, hermano de Jerameel, fueron Mesa, su primogénito, padre de Zif, y los hijos de Maresa, padre de Hebrón. Los hijos de Hebrón fueron Coré, Tapúa, Requem y Sema. Sema engendró a Raham, padre de Jorcoam, y Requem engendró a Samai. El hijo de Samai fue Maón, y Maón fue padre de Bet-sur. Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harán, a Mosa y a Gazez. Harán engendró a Gazez. Los hijos de Jahdai fueron Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf. Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y a Tirhana. También dio a luz a Saaf, padre de Madmana, y a Seva, padre de Macbena y padre de Gibea. La hija de Caleb fue Acsa.

Las familias de Quiriat-jearim y Belén

Estos fueron los hijos de Caleb, hijo de Hur, primogénito de Efrata: Sobal, padre de Quiriat-jearim; Salma, padre de Belén; y Haref, padre de Bet-gader. Los hijos de Sobal, padre de Quiriat-jearim, fueron Haroe y la mitad de los manahetitas. Las familias de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misraítas. De ellos salieron los zoratitas y los estaolitas. Los hijos de Salma fueron Belén, los netofatitas, Atrot-bet-joab, la mitad de los manahetitas y los zoraítas.

Los escribas de Jabes

Las familias de escribas que habitaban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos y los sucateos. Estos fueron los ceneos que procedían de Hamat, padre de la casa de Recab.

Rights and attribution

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.