Nueva Traducción BibliaTodo

Génesis 25

NTBT-2026-11-07

Introducción a Génesis

Génesis presenta el origen del mundo, la dignidad de la vida humana y la entrada del pecado en la historia. Desde ese horizonte universal conduce al llamado de Abraham y a la familia mediante la cual Dios promete bendecir a todas las familias de la tierra. La historia de Israel comienza dentro de la historia de la humanidad.

Sus páginas reúnen creación y promesa, desobediencia y juicio, pérdida y preservación. El libro termina en Egipto, con una familia que aún espera la tierra prometida. Ese desenlace prepara el comienzo de Éxodo y permite comprender por qué el Dios que libera a Israel es llamado el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Autoría y fecha

Génesis forma parte del Pentateuco, vinculado en la tradición bíblica con Moisés. El libro no identifica expresamente a su redactor ni proporciona una fecha de composición. La atribución tradicional a Moisés debe distinguirse de una afirmación autobiográfica que Génesis no contiene. Tampoco es posible deducir un año exacto de redacción a partir de los acontecimientos narrados.

Al estudiar su antigüedad, distingue el tiempo que describe de la forma en que el relato llegó a sus lectores. Las historias de los patriarcas se desarrollan antes de la salida de Israel de Egipto; el libro las presenta como antecedentes de ese pueblo y de las promesas que lo sostienen. Las propuestas históricas sobre fechas precisas requieren más datos que los que ofrece por sí sola una genealogía.

Contexto y propósito

El relato permite a Israel comprender quién es su Dios, de dónde procede su familia y por qué su existencia está ligada a una promesa. Dios no comienza a actuar cuando aparece Abraham: es antes el Creador y el Señor de todas las naciones. La elección de una familia queda situada dentro de su propósito para el mundo.

La tierra, la descendencia y la bendición recorren las historias de Abraham, Isaac y Jacob. Las promesas encuentran dificultades reales: esterilidad, hambre, disputas familiares, engaño y desplazamiento. El libro muestra la fidelidad de Dios en medio de esas circunstancias sin presentar como correctas todas las decisiones de los patriarcas.

Forma literaria

Génesis está compuesto principalmente como narración, enlazada por genealogías y por fórmulas sobre las generaciones. Incluye diálogos, discursos, bendiciones y pasajes poéticos, como las palabras de Jacob en el capítulo 49. Las genealogías sitúan personas y pueblos dentro de la historia; la poesía puede concentrar rasgos y acontecimientos mediante imágenes. Reconocer estas formas te ayuda a seguir lo que cada unidad comunica sin perder su relación con el relato completo.

Cómo avanza el libro

  • Génesis 1:1–2:3: creación y descanso del séptimo día.
  • Génesis 2:4–4:26: vida humana, desobediencia y extensión del pecado.
  • Génesis 5–9: las generaciones de Adán, Noé, el diluvio y el pacto de preservación.
  • Génesis 10:1–11:26: pueblos, Babel y la línea que conduce a Abram.
  • Génesis 11:27–25:18: Abraham, la promesa y el nacimiento de Isaac.
  • Génesis 25:19–36:43: Isaac, Jacob, Esaú y la formación de la familia de Israel.
  • Génesis 37–50: José, sus hermanos y la preservación de la familia en Egipto.

Temas que debes seguir

La bondad del Creador fundamenta el valor de lo creado. El ser humano, varón y mujer, recibe la dignidad de la imagen de Dios y una responsabilidad dentro de su mundo. El pecado rompe relaciones y produce consecuencias, pero no elimina la soberanía ni la misericordia de Dios.

La promesa introduce una esperanza que depende de la fidelidad de quien llama. Abraham cree a Dios, y esa fe será recordada después al explicar la justicia recibida por la fe. Su respuesta no convierte toda su conducta posterior en un modelo sin errores; Génesis conserva tanto su confianza como sus fallos.

La providencia se hace especialmente visible en la historia de José. La intención dañina de sus hermanos no queda declarada inocente, aunque Dios conduzca los acontecimientos hacia la preservación de muchos. El mal humano y la acción buena de Dios se distinguen en la explicación de José al final del libro.

Génesis en el conjunto de las Escrituras

Éxodo retoma la historia de esta familia en Egipto y el recuerdo de las promesas. Los profetas volverán a hablar del Creador y del Dios fiel al pacto. En el Nuevo Testamento, Mateo presenta a Jesús como hijo de Abraham; Juan relaciona el comienzo de todo con la Palabra que se hizo carne; Pablo recurre a Abraham para explicar la fe y contrasta a Adán con Jesucristo.

Estas conexiones permiten reconocer el lugar de Génesis en la esperanza que culmina en Cristo. No hacen necesario convertir cada objeto, nombre o detalle en una alegoría. Sigue las relaciones que la propia Escritura desarrolla y conserva la función de cada relato en su contexto.

Orientación para la lectura

Observa cómo las genealogías enlazan historias y cómo las fórmulas sobre generaciones introducen nuevas secciones. Lee cada acontecimiento dentro de su unidad: narrar una conducta no significa mandarte imitarla. Cuando encuentres una promesa, identifica primero a quién se dirige y después estudia cómo la retoma el conjunto bíblico.

El recorrido no termina con todos los asuntos resueltos. José muere expresando que Dios visitará a su pueblo y lo conducirá a la tierra jurada a sus antepasados. El final conserva la espera: la historia necesita continuar.

Relaciones bíblicas

Los descendientes de Abraham y Cetura

Abraham tomó otra esposa, llamada Cetura. Ella le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa. Jocsán engendró a Sabá y a Dedán. Los hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusitas y los leumitas. Los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos estos fueron descendientes de Cetura.

La herencia de Isaac

Abraham dio a Isaac todo lo que poseía. A los hijos de sus concubinas, Abraham les dio regalos y, mientras aún vivía, los envió lejos de su hijo Isaac, hacia el oriente, a la tierra del oriente.

Muerte y sepultura de Abraham

Estos fueron los años de la vida de Abraham: ciento setenta y cinco años. Abraham dio su último suspiro y murió en buena vejez, anciano y satisfecho de la vida, y fue reunido con su pueblo. Sus hijos Isaac e Ismael lo enterraron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Zohar el hitita, frente a Mamre. Era el campo que Abraham había comprado a los hijos de Het. Allí fueron enterrados Abraham y Sara, su esposa. Después de la muerte de Abraham, Dios bendijo a Isaac, su hijo. Isaac vivió junto a Beer-lajai-roi.

Los descendientes de Ismael

Estos son los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, a quien Agar la egipcia, esclava de Sara, dio a luz para Abraham. Estos son los nombres de los hijos de Ismael, según sus nombres y sus generaciones: Nebaiot, primogénito de Ismael, Cedar, Adbeel, Mibsam, Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema, Jetur, Nafis y Cedema. Estos fueron los hijos de Ismael, y estos sus nombres, según sus poblados y sus campamentos: doce príncipes, según sus clanes. Ismael vivió ciento treinta y siete años. Dio su último suspiro y murió, y fue reunido con su pueblo. Sus descendientes habitaron desde Havila hasta Shur, frente a Egipto, en dirección a Asiria. Se estableció frente a todos sus hermanos.

Nacimiento de Jacob y Esaú

Estos son los descendientes de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac. Isaac tenía cuarenta años cuando tomó por esposa a Rebeca, hija de Betuel el arameo, de Padán-aram, y hermana de Labán el arameo.

La oración de Isaac y la respuesta a Rebeca

Isaac rogó al SEÑOR por su esposa, porque era estéril. El SEÑOR atendió su ruego, y Rebeca, su esposa, concibió. Los hijos luchaban dentro de ella, y Rebeca dijo: «Si es así, ¿por qué me ocurre esto?». Y fue a consultar al SEÑOR. El SEÑOR le dijo:
«Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos se separarán desde tus entrañas.
Un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor».
Cuando se cumplió el tiempo de dar a luz, había gemelos en su vientre. El primero salió rojizo, cubierto de vello como con un manto de pelo, y lo llamaron Esaú. Después salió su hermano, con la mano agarrada al talón de Esaú, y le pusieron por nombre Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

Esaú vende su primogenitura

Los muchachos crecieron. Esaú llegó a ser un hábil cazador, un hombre de campo; Jacob era un hombre tranquilo que habitaba en tiendas. Isaac amaba a Esaú porque comía de su caza, pero Rebeca amaba a Jacob. Una vez, Jacob preparaba un guiso cuando Esaú volvió del campo agotado. Esaú le dijo a Jacob: «Por favor, dame de comer de eso rojo, de ese guiso rojo, porque estoy agotado». Por eso lo llamaron Edom. Jacob le respondió: «Véndeme hoy tu primogenitura». Esaú dijo: «Estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve la primogenitura?». Jacob le dijo: «Júramelo hoy». Él se lo juró y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y guiso de lentejas. Él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú su primogenitura.

Rights and attribution

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.