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Génesis 7

NTBT-2026-11-07

Introducción a Génesis

Génesis presenta el origen del mundo, la dignidad de la vida humana y la entrada del pecado en la historia. Desde ese horizonte universal conduce al llamado de Abraham y a la familia mediante la cual Dios promete bendecir a todas las familias de la tierra. La historia de Israel comienza dentro de la historia de la humanidad.

Sus páginas reúnen creación y promesa, desobediencia y juicio, pérdida y preservación. El libro termina en Egipto, con una familia que aún espera la tierra prometida. Ese desenlace prepara el comienzo de Éxodo y permite comprender por qué el Dios que libera a Israel es llamado el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Autoría y fecha

Génesis forma parte del Pentateuco, vinculado en la tradición bíblica con Moisés. El libro no identifica expresamente a su redactor ni proporciona una fecha de composición. La atribución tradicional a Moisés debe distinguirse de una afirmación autobiográfica que Génesis no contiene. Tampoco es posible deducir un año exacto de redacción a partir de los acontecimientos narrados.

Al estudiar su antigüedad, distingue el tiempo que describe de la forma en que el relato llegó a sus lectores. Las historias de los patriarcas se desarrollan antes de la salida de Israel de Egipto; el libro las presenta como antecedentes de ese pueblo y de las promesas que lo sostienen. Las propuestas históricas sobre fechas precisas requieren más datos que los que ofrece por sí sola una genealogía.

Contexto y propósito

El relato permite a Israel comprender quién es su Dios, de dónde procede su familia y por qué su existencia está ligada a una promesa. Dios no comienza a actuar cuando aparece Abraham: es antes el Creador y el Señor de todas las naciones. La elección de una familia queda situada dentro de su propósito para el mundo.

La tierra, la descendencia y la bendición recorren las historias de Abraham, Isaac y Jacob. Las promesas encuentran dificultades reales: esterilidad, hambre, disputas familiares, engaño y desplazamiento. El libro muestra la fidelidad de Dios en medio de esas circunstancias sin presentar como correctas todas las decisiones de los patriarcas.

Forma literaria

Génesis está compuesto principalmente como narración, enlazada por genealogías y por fórmulas sobre las generaciones. Incluye diálogos, discursos, bendiciones y pasajes poéticos, como las palabras de Jacob en el capítulo 49. Las genealogías sitúan personas y pueblos dentro de la historia; la poesía puede concentrar rasgos y acontecimientos mediante imágenes. Reconocer estas formas te ayuda a seguir lo que cada unidad comunica sin perder su relación con el relato completo.

Cómo avanza el libro

  • Génesis 1:1–2:3: creación y descanso del séptimo día.
  • Génesis 2:4–4:26: vida humana, desobediencia y extensión del pecado.
  • Génesis 5–9: las generaciones de Adán, Noé, el diluvio y el pacto de preservación.
  • Génesis 10:1–11:26: pueblos, Babel y la línea que conduce a Abram.
  • Génesis 11:27–25:18: Abraham, la promesa y el nacimiento de Isaac.
  • Génesis 25:19–36:43: Isaac, Jacob, Esaú y la formación de la familia de Israel.
  • Génesis 37–50: José, sus hermanos y la preservación de la familia en Egipto.

Temas que debes seguir

La bondad del Creador fundamenta el valor de lo creado. El ser humano, varón y mujer, recibe la dignidad de la imagen de Dios y una responsabilidad dentro de su mundo. El pecado rompe relaciones y produce consecuencias, pero no elimina la soberanía ni la misericordia de Dios.

La promesa introduce una esperanza que depende de la fidelidad de quien llama. Abraham cree a Dios, y esa fe será recordada después al explicar la justicia recibida por la fe. Su respuesta no convierte toda su conducta posterior en un modelo sin errores; Génesis conserva tanto su confianza como sus fallos.

La providencia se hace especialmente visible en la historia de José. La intención dañina de sus hermanos no queda declarada inocente, aunque Dios conduzca los acontecimientos hacia la preservación de muchos. El mal humano y la acción buena de Dios se distinguen en la explicación de José al final del libro.

Génesis en el conjunto de las Escrituras

Éxodo retoma la historia de esta familia en Egipto y el recuerdo de las promesas. Los profetas volverán a hablar del Creador y del Dios fiel al pacto. En el Nuevo Testamento, Mateo presenta a Jesús como hijo de Abraham; Juan relaciona el comienzo de todo con la Palabra que se hizo carne; Pablo recurre a Abraham para explicar la fe y contrasta a Adán con Jesucristo.

Estas conexiones permiten reconocer el lugar de Génesis en la esperanza que culmina en Cristo. No hacen necesario convertir cada objeto, nombre o detalle en una alegoría. Sigue las relaciones que la propia Escritura desarrolla y conserva la función de cada relato en su contexto.

Orientación para la lectura

Observa cómo las genealogías enlazan historias y cómo las fórmulas sobre generaciones introducen nuevas secciones. Lee cada acontecimiento dentro de su unidad: narrar una conducta no significa mandarte imitarla. Cuando encuentres una promesa, identifica primero a quién se dirige y después estudia cómo la retoma el conjunto bíblico.

El recorrido no termina con todos los asuntos resueltos. José muere expresando que Dios visitará a su pueblo y lo conducirá a la tierra jurada a sus antepasados. El final conserva la espera: la historia necesita continuar.

Relaciones bíblicas

El diluvio

El SEÑOR le dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, porque he visto que eres justo delante de mí en esta generación. De todos los animales puros, toma siete parejas, cada macho con su hembra; y de los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra. También de las aves del cielo toma siete parejas, macho y hembra, para conservar viva su descendencia sobre toda la tierra. Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de su superficie a todo ser viviente que he hecho». Noé hizo todo lo que el SEÑOR le había mandado.

La entrada al arca

Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio de aguas vino sobre la tierra. Noé entró en el arca con sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos, para escapar de las aguas del diluvio. De los animales puros y de los que no son puros, de las aves y de todo lo que se arrastra por el suelo, entraron de dos en dos con Noé en el arca, macho y hembra, tal como Dios le había mandado a Noé. Al cabo de los siete días, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. En el año seiscientos de la vida de Noé, el día diecisiete del segundo mes, se abrieron todas las fuentes del gran abismo y se abrieron las compuertas del cielo. La lluvia cayó sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. Ese mismo día entraron en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, la esposa de Noé y las tres esposas de sus hijos con ellos. Entraron ellos y todos los animales salvajes según su especie, todo el ganado según su especie, todo animal que se arrastra por el suelo según su especie y toda ave según su especie: todo pájaro, todo ser alado. Vinieron a Noé, al arca, de dos en dos, de todos los seres que tenían aliento de vida. Los que entraron eran macho y hembra de toda especie, como Dios le había mandado. Y el SEÑOR cerró la puerta detrás de Noé.

La subida de las aguas

El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Las aguas aumentaron, levantaron el arca y la elevaron sobre la tierra. Las aguas crecieron y aumentaron mucho sobre la tierra, y el arca flotaba sobre la superficie de las aguas. Las aguas crecieron muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertas todas las montañas altas que había debajo del cielo. Las aguas subieron casi siete metros por encima de las montañas y las cubrieron. Murió todo ser que se movía sobre la tierra: las aves, el ganado, los animales salvajes, todos los animales que se desplazan por el suelo y todos los seres humanos. Todo lo que tenía aliento de vida en sus narices, todo lo que estaba en tierra firme, murió. Así fue borrado todo ser que había sobre la superficie de la tierra: los seres humanos, el ganado, los animales que se arrastran y las aves del cielo. Fueron borrados de la tierra; solo quedaron Noé y los que estaban con él en el arca. Las aguas prevalecieron sobre la tierra durante ciento cincuenta días.

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