Jesús y la mujer samaritana
Cuando Jesús supo que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que JuanLa noticia sobre los discípulos de Jesús llega a los fariseos
El crecimiento del ministerio de Jesús se hace conocido entre los fariseos. El relato presenta esa circunstancia antes de narrar su salida de Judea y su encuentro con los samaritanos.
Explicación del versículo
«Cuando Jesús supo» abre una oración que se completará en el versículo 3: dejó Judea y volvió a Galilea. El versículo 2 introduce entre ambas partes una aclaración sobre el bautismo. Leer la secuencia permite distinguir la noticia, la precisión del narrador y el desplazamiento del Señor (Juan 4:1–3).
La noticia compara la cantidad de discípulos que acuden a Jesús con los que siguen a Juan. Los discípulos del Bautista ya habían expresado una preocupación semejante, y él respondió alegrándose de que el Mesías fuera reconocido (Juan 3:26–30).
La situación y la iniciativa de Jesús
El texto informa de lo que los fariseos han oído, pero no reproduce aquí una decisión suya de arrestar a Jesús ni explica todos los motivos de su partida. El Señor continúa su misión en un trayecto que lo llevará a Samaria y después a Galilea.
El resultado de ese viaje será que personas de una ciudad samaritana conozcan su palabra y lo confiesen como Salvador del mundo (Juan 4:39–42). La obra del Hijo se extiende de acuerdo con el propósito del Padre.
Aplicación editorial
Sigue a Jesucristo con atención a su palabra. La importancia de su obra se reconoce en la vida y la salvación que da, y te llama a buscar que otros lo conozcan.
—aunque no era Jesús mismo quien bautizaba, sino sus discípulos—,Los discípulos realizaban el bautismo bajo el ministerio de Jesús
El narrador precisa quién ejecutaba los bautismos mencionados: los discípulos de Jesús. La actividad pertenecía a su ministerio, aunque no la realizara personalmente.
Explicación del versículo
Esta aclaración se inserta dentro de la oración sobre la noticia que había llegado a los fariseos. Jesús hacía discípulos y el bautismo formaba parte de esa actividad, pero sus seguidores eran quienes bautizaban (Juan 4:1–3).
La precisión ayuda a entender la afirmación anterior de que Jesús pasaba tiempo en Judea con sus discípulos y «bautizaba». La acción se atribuía al ministerio que él dirigía, sin confundirlo con quien llevaba a cabo cada bautismo (Juan 3:22).
La tarea de los discípulos y la autoridad del Señor
El Evangelio presenta a los discípulos participando en la obra de Jesús. Su actividad recibe sentido por la relación con él. Las personas son llamadas a seguir al Señor y a recibir la vida que él da, en vez de fijar la fe en el servidor que las acompaña.
El testimonio del Bautista había señalado además la misión singular del Hijo como aquel que bautiza con el Espíritu Santo (Juan 1:33). Esta aclaración sobre quién bautizaba con agua conserva la distinción entre el servicio humano y el don divino que procede del Salvador.
Aplicación editorial
Sirve bajo la autoridad de Jesucristo y dirige a las personas hacia él. Recibe con gratitud la ayuda de sus servidores, conservando tu confianza en el Señor que da vida.
dejó Judea y se fue de nuevo a Galilea.Jesús deja Judea y vuelve a Galilea
La oración iniciada con la noticia sobre los fariseos se completa con una decisión de Jesús. Sale de Judea y emprende el regreso a Galilea, pasando por Samaria.
Explicación del versículo
El regreso se relaciona con lo que Jesús supo acerca de la comparación entre su ministerio y el de Juan. El narrador comunica la circunstancia y el movimiento, sin ofrecer un detalle completo de sus deliberaciones (Juan 4:1–2).
«De nuevo» recuerda que el relato ya lo había situado en Galilea: allí realizó la señal de Caná y permaneció brevemente en Capernaúm antes de subir a Jerusalén (Juan 2:1–13). El lector puede seguir así la continuidad de sus desplazamientos.
El trayecto forma parte de la misión
La salida de Judea no cierra la revelación de Jesús. En el camino encontrará a la mujer samaritana, y la ciudad recibirá su palabra. Después continuará hacia Galilea y sanará al hijo de un funcionario (Juan 4:39–43; Juan 4:46–54).
La narración mostrará tanto la iniciativa del Señor como la diversidad de respuestas que encuentra. Su propósito es hacer la voluntad del Padre y llevar a término su obra, como explicará a los discípulos durante el viaje (Juan 4:34).
Aplicación editorial
Confía en Jesucristo y recibe su dirección al seguirlo. Cada etapa de su ministerio revela la fidelidad del Salvador que vino a dar vida y cumplir la voluntad del Padre.
Tenía que pasar por Samaria.El camino de Jesús pasa por Samaria
Samaria forma parte del trayecto de Jesús hacia Galilea. La necesidad de pasar por allí introduce un encuentro que revelará el alcance de su misión salvadora.
Explicación del versículo
La indicación geográfica sitúa el camino entre Judea y Galilea. Jesús entra en una región cuya relación con los judíos estará presente en la sorpresa de la mujer samaritana (Juan 4:9). El viaje lo conduce a una persona y después a una comunidad que escuchará su palabra.
Texto original
ἔδει (edei) expresa «era necesario» o «tenía que». En la secuencia inmediata describe el trayecto; a la luz del conjunto de la escena, esa necesidad también puede comprenderse dentro de la misión que Jesús cumple. Su alimento será hacer la voluntad del que lo envió (Juan 4:34).
El versículo no afirma que fuera materialmente imposible cualquier otro itinerario. El relato destaca el camino que Jesús toma y lo que ocurre en él. La necesidad narrativa conduce a la revelación de su persona ante los samaritanos.
El alcance de la salvación
Al final del encuentro, los habitantes de la ciudad lo confesarán como «el Salvador del mundo» (Juan 4:42). El amor de Dios anunciado en el capítulo anterior se hace visible al ofrecer vida también a quienes estaban separados por barreras religiosas y sociales (Juan 3:16–17).
Aplicación editorial
Recibe el amor de Jesucristo y permite que forme tu trato hacia otras personas. Su salvación te llama a compartir la verdad y la gracia con quienes pueden parecer lejanos a tu entorno.
Llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del terreno que Jacob había dado a su hijo José.Sicar y la memoria de Jacob y José
El encuentro se sitúa cerca de un terreno relacionado con Jacob y José. La memoria de los patriarcas formará parte de la conversación de Jesús con la mujer samaritana.
Explicación del versículo
Sicar es identificada como una ciudad de Samaria, próxima al terreno que Jacob dio a José. El narrador ofrece una referencia histórica y geográfica reconocible dentro de las tradiciones de Israel. No identifica la ciudad mediante un nombre moderno ni proporciona sus límites exactos.
El trasfondo de las Escrituras
Génesis cuenta que Jacob compró una parcela cerca de Siquem y levantó allí un altar. También conserva la promesa de una porción especial para José. Josué relaciona la sepultura de los huesos de José con el campo comprado por Jacob y con la herencia de sus descendientes (Génesis 33:18–20; Génesis 48:21–22; Josué 24:32).
Estos vínculos ayudan a comprender por qué la mujer hablará de «nuestro padre Jacob» y del pozo como un don suyo. La conversación ocurre en un lugar cargado de memoria familiar y religiosa (Juan 4:12).
El Señor que ofrece un don mayor
La pregunta sobre si Jesús es mayor que Jacob llevará a la promesa del agua que brota para vida eterna. El relato conduce desde el don del pozo, valioso para la vida cotidiana, hacia la vida que solo el Salvador puede dar (Juan 4:10–14).
Aplicación editorial
Recuerda con gratitud la fidelidad de Dios en la historia y dirige tu confianza a Jesucristo. Las promesas y los dones anteriores te ayudan a reconocer la plenitud de la salvación que él ofrece.
Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, cansado del viaje, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía.Jesús, cansado del viaje, se sienta junto al pozo
El Hijo eterno comparte de verdad nuestra condición humana. Después del camino, Jesús está cansado y se sienta junto al pozo de Jacob, donde comenzará una conversación que dará a conocer su salvación.
Explicación del versículo
El pozo está relacionado con Jacob y con la memoria del lugar. Jesús se detiene allí por el cansancio del viaje. El narrador presenta una necesidad humana real, en continuidad con su afirmación de que el Verbo se hizo carne (Juan 1:14).
La fatiga no reduce su identidad como Hijo de Dios. El mismo Señor que revela al Padre vive una humanidad verdadera y pedirá de beber a la mujer que llega al pozo. Más adelante, el Evangelio también recogerá su sed durante la crucifixión (Juan 4:7; Juan 19:28).
La hora del encuentro
El griego indica ὥρα ἦν ὡς ἕκτη (hōra ēn hōs hektē), «era aproximadamente la hora sexta». Contando las horas del día desde el amanecer, corresponde aproximadamente al mediodía. La traducción conserva ese carácter aproximado.
La hora sitúa la escena, pero no explica por qué la mujer llega en ese momento ni describe su relación con las demás mujeres de la ciudad. El relato atenderá a lo que Jesús le dice y a cómo ella responde.
El necesitado de agua ofrece vida
La petición de beber dará paso a una promesa mayor: Jesús puede dar agua viva que se convierte en fuente para vida eterna (Juan 4:10–14). La humanidad cercana del Salvador y la grandeza de su don aparecen unidas.
Aplicación editorial
Acércate a Jesucristo con confianza. Tu Salvador conoce la realidad de la vida humana y ofrece una gracia que llega a lo más profundo de tu necesidad ante Dios.
Llegó una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dijo: «Dame de beber».Jesús pide de beber a una mujer samaritana
La conversación comienza con una necesidad cotidiana. Jesús pide agua a una mujer que llega al pozo y toma la iniciativa de un encuentro que conducirá a la revelación de su identidad.
Explicación del versículo
La mujer llega para sacar agua. El relato la identifica por su relación con Samaria y no da su nombre. Su historia será conocida en los aspectos que Jesús mencione durante el diálogo, sin que el lector deba completar una biografía que el texto no proporciona.
«Dame de beber» se relaciona con el cansancio del viaje y la presencia del pozo. El Hijo que se hizo carne puede pedir la ayuda concreta de otra persona. El encuentro no exige tratar su sed como una apariencia o una necesidad fingida (Juan 4:6).
La iniciativa del Salvador
La petición sorprenderá a la mujer por la separación entre judíos y samaritanos. Jesús abre el diálogo y después le hablará del don de Dios que él mismo puede dar (Juan 4:9–10). La persona que pide agua es el Señor que ofrece vida eterna.
La conversación avanzará desde una necesidad física hasta el conocimiento de Jesús como Mesías. El testimonio de la mujer llevará a otros habitantes de su ciudad a escucharlo (Juan 4:25–30; Juan 4:39–42).
Aplicación editorial
Trata a las personas con atención y respeto, siguiendo el amor de Jesucristo. En encuentros sencillos puedes escuchar necesidades reales y compartir la gracia del Salvador.
Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos.Los discípulos habían ido a comprar alimentos
El narrador explica la ausencia de los discípulos durante el comienzo de la conversación. Habían ido a la ciudad para conseguir comida.
Explicación del versículo
La indicación se refiere a una acción anterior al diálogo que acaba de comenzar. Los discípulos ya se habían marchado cuando la mujer llegó al pozo. Su ausencia permite comprender por qué no participan en la conversación inicial y por qué se sorprenderán al regresar (Juan 4:7; Juan 4:27).
La compra de alimentos también muestra una necesidad ordinaria del viaje. Jesús está cansado y los discípulos procuran comida. La realidad humana de su camino acompaña la revelación del Señor que ofrece vida.
La conexión con el diálogo posterior
Al volver, los discípulos le pedirán que coma. Jesús hablará entonces de otro alimento: hacer la voluntad del que lo envió y llevar a término su obra (Juan 4:31–34). La compra de comida prepara esa enseñanza y permite entender la pregunta de ellos sobre si alguien ya le habrá traído alimento.
El texto no opone el cuidado corporal a la misión del Hijo. Parte de la necesidad concreta de comer para mostrar la prioridad que da sentido a su vida y a su ministerio. Mientras los discípulos han ido a la ciudad, Jesús comunica a la mujer el don de Dios.
La mujer samaritana le dijo: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?». Porque los judíos no tienen trato con los samaritanos.La mujer se sorprende de que Jesús le pida agua
La petición cruza una distancia que la mujer reconoce enseguida. Un judío se dirige a una mujer samaritana y le solicita de beber, a pesar de la separación entre sus comunidades.
Explicación del versículo
La pregunta expresa sorpresa. Ella identifica a Jesús como judío y se describe a sí misma como samaritana. El hecho de ser mujer también forma parte de la manera en que presenta el encuentro. Más adelante, los discípulos se sorprenderán de que Jesús esté conversando con ella (Juan 4:27).
La explicación «los judíos no tienen trato con los samaritanos» pertenece al comentario del narrador. Ofrece al lector el contexto para entender esa sorpresa. El relato reconoce una barrera social y religiosa que hace significativa la iniciativa de Jesús.
Texto original y alcance de la expresión
συγχρῶνται (synchrōntai) puede entenderse en relación con el trato compartido y, de manera más específica, con el uso común de utensilios. Ambas posibilidades son pertinentes cuando alguien pide de beber y debe recibir el agua de otra persona.
La frase no exige suponer que jamás existiera ningún contacto o transacción entre ambas comunidades: los discípulos acaban de ir a comprar alimentos a la ciudad. Explica la distancia que vuelve sorprendente esta petición y el acercamiento personal del Señor (Juan 4:8).
La gracia que ofrece el Salvador
Jesús responderá hablando del don de Dios y de su propia identidad. La conversación no elimina la importancia de la verdad sobre la adoración, pero abre a esta mujer la promesa de vida y el conocimiento del Mesías (Juan 4:10; Juan 4:21–26).
Aplicación editorial
Deja que el amor de Jesucristo supere tus barreras hacia otras personas. Acércate con respeto y comparte la verdad del Salvador, cuya gracia llama a recibir vida por la fe.
El don de Dios y la promesa del agua viva
Jesús le respondió: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido y él te habría dado agua viva».El don de Dios y el agua viva que Jesús ofrece
Jesús transforma el sentido de la conversación. La mujer puede dar agua del pozo, pero él es quien puede darle el don de Dios: una vida que satisface su necesidad más profunda.
Explicación del versículo
La respuesta señala dos realidades que ella todavía no conoce: el don de Dios y la identidad de quien le habla. Conocer a Jesús permitirá comprender qué puede recibir de él. El diálogo avanzará hasta la revelación de que él es el Mesías (Juan 4:25–26).
«Tú le habrías pedido» invierte la situación inicial. El que ha pedido de beber puede dar algo mayor. La promesa «él te habría dado» presenta la iniciativa generosa del Señor y abre una invitación a recibir de él.
Texto original
δωρεὰν τοῦ θεοῦ (dōrean tou theou) significa «el don de Dios». El énfasis está en lo que Dios da, no en algo que la mujer deba comprar o ganar por sus méritos. La expresión ὕδωρ ζῶν (hydōr zōn), «agua viva», será explicada como una fuente que brota para vida eterna (Juan 4:14).
La fuente de la vida en las Escrituras
Jeremías presenta a Jehová como fuente de aguas vivas, e Isaías relaciona el agua sobre la tierra sedienta con el don del Espíritu de Dios (Jeremías 2:13; Isaías 44:3). Juan explicará después que la promesa de agua viva de Jesús se refiere al Espíritu que recibirán quienes crean en él (Juan 7:37–39).
La vida que el Salvador ofrece nace de la gracia del Padre y se recibe por medio del Hijo. El Espíritu Santo da esa renovación y conduce al conocimiento de la verdad de Cristo.
Aplicación editorial
Acude a Jesucristo reconociendo tu sed de vida ante Dios. Puedes recibir por fe el don que él ofrece y depender del Espíritu Santo para caminar en la verdad del Salvador.
La mujer le dijo: «Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es profundo. ¿De dónde, entonces, tienes esa agua viva?La mujer pregunta de dónde puede sacar Jesús el agua
La promesa de agua viva despierta una pregunta práctica. Jesús no tiene un instrumento para sacarla y el pozo es profundo; la mujer todavía entiende el don dentro de las posibilidades del pozo.
Explicación del versículo
Su respuesta atiende a lo que ve. El hombre que le ha pedido de beber no dispone de aquello con lo que puede extraerse el agua. Por eso pregunta de dónde obtendrá el agua viva que acaba de ofrecer (Juan 4:7–10).
El relato no fija aquí la profundidad del pozo ni describe las dimensiones del recipiente. La afirmación de que es profundo basta para comprender la dificultad que ella plantea. Jesús responderá explicando que su don tiene un alcance distinto del agua que se saca y se vuelve a beber cada día.
La forma de dirigirse a Jesús
κύριε (kyrie), «Señor», puede emplearse como tratamiento respetuoso. En esta etapa del diálogo no exige atribuir a la mujer una confesión ya completa de la divinidad de Jesús. Después lo reconocerá como profeta y preguntará por el Mesías (Juan 4:19; Juan 4:25–26).
La pregunta que prepara la revelación
«¿De dónde…?» lleva la conversación hacia la procedencia y la capacidad de Jesús. La siguiente pregunta lo comparará con Jacob, y el Señor anunciará una fuente que brota para vida eterna (Juan 4:12–14). La identidad del que habla permitirá comprender la grandeza de lo que ofrece.
Aplicación editorial
Escucha las palabras de Jesucristo con disposición a profundizar. Puedes comenzar con preguntas sencillas y dejar que su enseñanza te conduzca al conocimiento del Salvador y de su gracia.
¿Acaso eres mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo y bebió de él, lo mismo que sus hijos y sus ganados?».¿Eres mayor que nuestro padre Jacob?
La mujer compara la promesa de Jesús con el don del pozo recibido de Jacob. Su pregunta prepara al lector para reconocer que el Señor ofrece una vida que supera los dones de los patriarcas.
Explicación del versículo
«Nuestro padre Jacob» expresa la vinculación de la mujer y de su comunidad con el patriarca. El pozo pertenece a esa memoria: de él bebieron Jacob, sus hijos y sus ganados, según ella declara. El agua ha servido para sostener la vida de generaciones.
La pregunta tiene el sentido de una objeción: ¿puede este caminante ofrecer algo mayor que lo que Jacob dio? Ella todavía compara recursos para conseguir agua. El lector conoce por el prólogo la identidad de Jesús como el Verbo por medio de quien todo fue creado (Juan 1:1–3).
La memoria del patriarca
Génesis relaciona a Jacob con una parcela cerca de Siquem, y Josué vincula ese campo con la herencia de los descendientes de José. Esos relatos ofrecen el trasfondo de la referencia del narrador al terreno (Génesis 33:18–20; Josué 24:32). La conversación añade la tradición del pozo sin que Génesis narre aquí su excavación.
El don que revela la grandeza de Jesús
La respuesta no desprecia el agua ni a Jacob. Distingue el agua que satisface una sed que vuelve del don de Jesús, que se convierte en fuente para vida eterna (Juan 4:13–14). La superioridad del Hijo se reconoce por la vida que solo él puede dar.
Aplicación editorial
Agradece la fidelidad de Dios en las generaciones anteriores y recibe la plenitud de su don en Jesucristo. Tu esperanza se afirma en el Salvador que conoce al Padre y da vida eterna.
Jesús le respondió: «Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed,El agua del pozo satisface una sed que vuelve
Jesús comienza su respuesta reconociendo el alcance del agua ordinaria. Puede sostener la vida, pero quien bebe de ella necesitará beber otra vez.
Explicación del versículo
«Esta agua» se refiere al agua del pozo de Jacob. La mujer ha recordado su utilidad para el patriarca, sus hijos y sus ganados. Jesús no niega ese beneficio; explica su carácter temporal (Juan 4:12).
La sed que vuelve pertenece a la condición corporal. El Señor mismo ha llegado cansado y ha pedido de beber. El contraste que establece no desprecia las necesidades humanas ni las presenta como culpa (Juan 4:6–7).
La función del contraste
El versículo prepara la promesa siguiente. El agua que Jesús da tiene como resultado una fuente que brota para vida eterna. La diferencia se refiere al alcance del don: desde una provisión cotidiana necesaria hasta la vida que procede de Dios (Juan 4:14).
La mujer todavía entenderá la promesa como una forma de evitar la sed y el trabajo de volver al pozo. El diálogo deberá conducirla a conocer quién es Jesús y qué vida ofrece (Juan 4:15).
Aplicación editorial
Recibe con gratitud los dones que sostienen tu vida diaria y busca en Jesucristo la vida eterna que necesitas ante Dios. Su gracia te permite reconocer el valor de cada don y confiar en el Salvador que lo supera.
pero el que beba del agua que yo le daré jamás tendrá sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna».El agua que Jesús da brota para vida eterna
El don de Jesús se convierte en una fuente dentro de quien lo recibe. La vida que procede de él tiene una permanencia que el agua del pozo no puede ofrecer.
Explicación del versículo
«El agua que yo le daré» centra la promesa en la iniciativa del Salvador. Él es quien da, y la persona recibe su don. La gracia anunciada no depende de que la mujer posea un recurso material superior ni de que produzca por sí misma una nueva vida.
«Jamás tendrá sed» expresa la suficiencia de esa vida en relación con la necesidad que Jesús viene a satisfacer. La promesa culmina en «vida eterna», y por eso no debe entenderse como la eliminación de toda sed corporal o de cada deseo que una persona experimente durante su vida.
Texto original
La negación οὐ μὴ διψήσει εἰς τὸν αἰῶνα (ou mē dipsēsei eis ton aiōna) afirma con fuerza que no volverá a tener esa sed. La imagen de una fuente de agua ἁλλομένου (hallomenou), «que brota», presenta una vida activa y abundante que procede del don recibido.
El Espíritu y la vida que da el Hijo
Jesús relacionará otra promesa de agua viva con el Espíritu que recibirán los que creen en él (Juan 7:37–39). El capítulo anterior explicó que el Espíritu da el nuevo nacimiento. La vida eterna se recibe por medio del Hijo y es obra de la gracia divina (Juan 3:5–8; Juan 3:16).
La fuente dentro del creyente también puede relacionarse con la promesa de que el Espíritu Santo permanecerá con los discípulos y estará en ellos (Juan 14:16–17). Su presencia personal sostiene la comunión con Dios y la vida conforme a la verdad de Cristo.
La vida eterna y la esperanza
Jesús describirá la vida eterna como conocer al Padre y al Hijo enviado por él, y prometerá resucitar a quienes creen en el último día (Juan 17:3; Juan 6:40). La fuente anunciada alcanza la relación presente con Dios y la esperanza final.
Aplicación editorial
Confía en Jesucristo y recibe la vida que da por gracia. Depende del Espíritu Santo para caminar en su palabra y acercarte al Padre con gratitud y esperanza.
La mujer le dijo: «Señor, dame esa agua, para que no tenga sed ni tenga que venir aquí a sacarla».La mujer pide el agua que todavía no comprende plenamente
La promesa de Jesús despierta el deseo de recibirla. La mujer pide esa agua, aunque todavía relaciona el don con evitar la sed física y el trabajo de ir al pozo.
Explicación del versículo
«Dame esa agua» responde directamente a la oferta del Señor. Su petición muestra interés y disposición a recibir. El motivo que añade revela, al mismo tiempo, el límite de su comprensión: espera no tener que seguir viniendo a sacar agua (Juan 4:10–14).
La conversación ha comenzado con una necesidad ordinaria y Jesús la ha conducido hacia la vida eterna. La mujer aún necesita conocer mejor al que habla y el alcance de su don. El relato permite seguir esa comprensión en crecimiento, sin ridiculizar sus preguntas.
El diálogo se vuelve personal
Jesús le pedirá que llame a su marido, y su conocimiento de la historia de ella la llevará a reconocerlo como profeta. Después hablarán de la adoración al Padre y de la venida del Mesías (Juan 4:16–26). El agua prometida no queda separada de la verdad acerca de Dios y de su propia vida.
Como Nicodemo había entendido el nuevo nacimiento en términos físicos, la mujer comienza relacionando la promesa con el agua del pozo. En ambos diálogos, Jesús enseña con paciencia y dirige hacia la obra de Dios que da vida (Juan 3:3–8).
Aplicación editorial
Acércate a Jesucristo con tus necesidades y permanece dispuesto a recibir algo más profundo de lo que imaginabas. Su palabra puede ampliar tu comprensión y conducirte a la vida y al perdón que necesitas.
Jesús conoce la vida de la mujer
Él le dijo: «Ve, llama a tu marido y ven aquí».Jesús lleva la conversación a la vida de la mujer
La petición de llamar a su marido vuelve personal el diálogo sobre el don de Dios. Jesús conoce la historia de la mujer y la conduce a un encuentro en el que la gracia y la verdad van juntas.
Explicación del versículo
La mujer acaba de pedir agua para no tener sed ni volver al pozo. Jesús le responde con tres acciones: ir, llamar a su marido y regresar. La conversación deja de girar únicamente alrededor de cómo obtener agua y alcanza su situación concreta (Juan 4:15).
El narrador no explica todos los motivos de la petición. Su función se hace visible en lo que sigue: la respuesta de ella y el conocimiento de Jesús revelan que el Señor sabe la verdad de su vida (Juan 4:17–19).
El don y la verdad personal
El mismo Jesús que ofrece agua viva puede hablar con verdad sobre la necesidad de quien lo escucha. El prólogo lo presentó lleno de gracia y de verdad, y el final del capítulo 2 afirmó que conoce lo que hay en el ser humano (Juan 1:14; Juan 2:24–25).
La petición pertenece a este encuentro concreto; el texto no la convierte en una condición universal que exija a toda mujer acudir acompañada para recibir la salvación. El Hijo ofrece vida a todo el que cree en él (Juan 3:16).
Aplicación editorial
Acércate a Jesucristo con sinceridad sobre tu propia vida. Su gracia te recibe en la verdad y te llama a responder a su palabra con fe y obediencia.
La mujer le respondió: «No tengo marido». Jesús le dijo: «Has dicho bien: “No tengo marido”,Has dicho bien: no tengo marido
La mujer responde de manera breve, y Jesús reconoce la verdad de sus palabras. A continuación mostrará que conoce su historia más allá de lo que ella acaba de decir.
Explicación del versículo
«No tengo marido» es la respuesta a la petición de Jesús. El Señor la repite y afirma que ha dicho bien. La valoración se refiere a esa afirmación concreta, que el versículo siguiente explicará mediante la situación de sus relaciones.
El diálogo no permite conocer por completo qué intención tenía ella al responder con brevedad. Jesús no reproduce una acusación sobre sus pensamientos; pone de manifiesto la verdad de su historia y la relación presente (Juan 4:18).
La verdad ante el que conoce el corazón
El Señor había mostrado un conocimiento personal de Natanael antes de que él llegara a encontrarse con Jesús. Ahora la mujer descubrirá que también conoce su propia vida (Juan 1:47–49). El conocimiento de Jesús conduce a reconocer quién es el que habla.
Su respuesta posterior será llamarlo profeta. Más adelante contará en la ciudad que ha conocido a un hombre que le ha dicho lo que ha hecho (Juan 4:19; Juan 4:28–29). La sinceridad del encuentro forma parte de su camino hacia el testimonio.
Aplicación editorial
Habla con verdad ante Jesucristo. No necesitas sostener una apariencia para acercarte a él; reconoce tu necesidad y recibe la gracia del Salvador que te conoce.
porque has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido. En esto has dicho la verdad».Jesús conoce su historia y su relación presente
El Señor explica por qué la mujer ha dicho la verdad. Ha tenido cinco maridos, y el hombre con quien está ahora no es su marido. Jesús conoce una realidad que ella no le había narrado.
Explicación del versículo
La afirmación distingue los matrimonios anteriores de la relación actual. Por eso «no tengo marido» es verdadero, aunque no sea una descripción completa de su historia. El Señor reconoce la exactitud de la respuesta y expone lo que sabe.
El texto no cuenta por qué terminaron los cinco matrimonios, quién tomó las decisiones ni qué sufrimientos estuvieron implicados. Tampoco la identifica como prostituta.
El propósito de la revelación
El conocimiento de Jesús lleva a la mujer a reconocerlo como profeta. Ese descubrimiento abre la conversación acerca de la adoración y finalmente de la identidad del Mesías (Juan 4:19–26). El Señor no trata su vida como un asunto ajeno a la verdad que ofrece.
Las personas de la ciudad conocerán este encuentro por el testimonio de ella. Su afirmación de que Jesús le ha dicho lo que ha hecho las moverá a escucharlo, y terminarán reconociéndolo como Salvador del mundo (Juan 4:39–42).
La gracia que conoce la verdad
El don de vida había sido ofrecido antes de esta declaración. El Salvador se acerca a una persona concreta, conoce su historia y la llama a conocerlo. Su gracia no depende de ocultar la verdad ni de atribuir a la mujer una perfección que el relato no exige.
Aplicación editorial
Permite que Jesucristo trate con la verdad de tu vida. Puedes confiar en su conocimiento y acudir a su gracia para recibir perdón, orientación y una respuesta de obediencia agradecida.
La mujer le dijo: «Señor, veo que eres profeta.La mujer reconoce que Jesús es profeta
La revelación de su historia lleva a la mujer a una nueva comprensión. El que le habla posee un conocimiento que la hace reconocer una misión de Dios.
Explicación del versículo
«Veo que eres profeta» responde a lo que Jesús acaba de decir sobre sus matrimonios y su relación presente. Ella no le había dado esos detalles. El conocimiento del Señor modifica la manera en que entiende a su interlocutor (Juan 4:17–18).
Llamarlo profeta significa reconocerlo como alguien que habla con autoridad recibida de Dios. Su comprensión ha avanzado desde la sorpresa ante un judío que pide agua hasta el reconocimiento de una misión divina. El diálogo continuará conduciéndola hacia la identidad de Jesús como Mesías.
La pregunta que sigue
La mujer planteará la diferencia entre la adoración de sus antepasados y la de los judíos. El texto no explica si busca evitar el asunto anterior o si desea resolver una cuestión que considera importante al hablar con un profeta. La respuesta de Jesús atenderá la pregunta y enseñará sobre la adoración al Padre (Juan 4:20–24).
Un conocimiento que sigue creciendo
El reconocimiento como profeta es verdadero, pero no agota la identidad del Hijo revelada por el Evangelio. Jesús mismo se dará a conocer como el Mesías, y los habitantes de la ciudad lo confesarán como Salvador del mundo (Juan 4:25–26; Juan 4:42).
Aplicación editorial
Sigue creciendo en el conocimiento de Jesucristo. Recibe la verdad que su palabra revela y permite que ese conocimiento te conduzca a confiar en él como tu Señor y Salvador.
La adoración al Padre en espíritu y en verdad
Nuestros padres adoraron en este monte, pero ustedes dicen que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar».La pregunta por Gerizim y Jerusalén
Al reconocer a Jesús como profeta, la mujer plantea una diferencia entre su comunidad y los judíos: el lugar de la adoración. La respuesta del Señor conducirá al conocimiento del Padre y a una adoración definida por su propia revelación.
Explicación del versículo
«Nuestros padres» expresa la tradición recibida por los samaritanos. El monte al que alude es Gerizim, relacionado con su culto y con la memoria de la región. Las Escrituras mencionan Gerizim como monte de la bendición en la entrada de Israel a la tierra (Deuteronomio 11:29; Deuteronomio 27:12–13).
«Ustedes dicen» se refiere a la posición judía sobre Jerusalén. La elección de esa ciudad para el nombre de Dios forma parte del testimonio de las Escrituras, y Jesús ha llamado a su templo «la casa de mi Padre» (2 Crónicas 6:5–6; Juan 2:16).
La importancia de la pregunta
El asunto no consiste únicamente en una preferencia geográfica. La mujer pregunta por la forma de responder a Dios dentro de tradiciones que reclaman autoridad. Jesús reconocerá una diferencia real en el conocimiento recibido y, al mismo tiempo, anunciará una hora en que la adoración al Padre no quedará definida por esos dos lugares (Juan 4:21–24).
El relato no explica una intención oculta de la mujer al introducir el tema. Presenta su pregunta y la enseñanza de Jesús como parte del camino por el que llega a conocerlo.
Aplicación editorial
Presenta tus preguntas acerca de Dios a Jesucristo y recibe su enseñanza. La tradición heredada debe ser examinada a la luz de la verdad que el Hijo revela acerca del Padre.
Jesús le dijo: «Créeme, mujer: viene la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre.La adoración al Padre no quedará limitada a un lugar
Jesús anuncia una nueva etapa de la relación con Dios. La adoración verdadera tendrá su fundamento en el Padre revelado por el Hijo, y no en la rivalidad entre Gerizim y Jerusalén.
Explicación del versículo
«Créeme» llama a la mujer a recibir con confianza su palabra. El Señor responde directamente a la cuestión que ella ha planteado. Su anuncio alcanza a los samaritanos y a los judíos: la hora viene en que la adoración al Padre no estará vinculada de manera exclusiva a uno de esos dos lugares (Juan 4:20).
La afirmación no declara que la historia anterior carezca de verdad. En el versículo siguiente, Jesús dirá que la salvación viene de los judíos. El propósito de Dios avanza desde sus promesas hacia el cumplimiento en su Hijo, por quien se abre el acceso al Padre (Juan 4:22; Juan 14:6).
La hora que llega con Jesús
El Señor explicará que la hora viene «y ahora es». Su presencia inaugura la revelación que transforma la adoración. Su muerte, resurrección y el don del Espíritu llevarán a cumplimiento la obra por la que las personas pueden acercarse a Dios (Juan 4:23–24; Juan 7:37–39).
La enseñanza no elimina la reunión de los creyentes ni convierte la adoración en una actividad ajena a la vida concreta. Traslada su fundamento desde la exclusividad de un santuario hacia el Padre conocido y adorado mediante la obra del Hijo y del Espíritu.
Aplicación editorial
Acércate al Padre por medio de Jesucristo, allí donde te encuentres. Adóralo con fe, en comunión con su pueblo y con una vida orientada por la verdad de su palabra.
Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.La salvación viene de los judíos
Jesús reconoce la importancia de la revelación confiada a Israel. La salvación que ahora alcanza a los samaritanos procede del cumplimiento de las promesas de Dios en el Mesías.
Explicación del versículo
«Ustedes» y «nosotros» distinguen las comunidades implicadas en la pregunta. Jesús se identifica con el pueblo judío y afirma una diferencia real en el conocimiento de aquel a quien adoran. Su anuncio de una adoración que supera la exclusividad de los lugares no convierte todas las afirmaciones religiosas en equivalentes.
«Porque la salvación viene de los judíos» explica esa distinción. Dios ha desarrollado su propósito mediante Israel y sus promesas. La bendición anunciada a Abraham estaba destinada a todas las familias de la tierra (Génesis 12:1–3).
El Mesías y el alcance del don
Jesús pertenece a la historia de ese pueblo y cumple su esperanza como el Cristo. El Evangelio ya lo ha presentado como el anunciado por Moisés y los profetas, Hijo de Dios y rey de Israel (Juan 1:45–49). La fuente de la salvación es la fidelidad de Dios, que da a su Hijo.
La procedencia judía de la salvación no significa que todos los judíos la reciban por descendencia ni que los samaritanos queden excluidos. El Hijo ofrece vida a todo el que cree, y los habitantes de esta ciudad lo confesarán como Salvador del mundo (Juan 3:16–18; Juan 4:42).
Aplicación editorial
Reconoce con gratitud la fidelidad de Dios a sus promesas y recibe a Jesucristo por la fe. Honra la historia por la que llegó su salvación y comparte la gracia del Salvador con todos.
Pero viene la hora, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque el Padre busca a quienes lo adoren así.El Padre busca adoradores en espíritu y en verdad
Jesús anuncia una adoración que corresponde a la revelación del Padre. La nueva hora ya comienza con su venida: Dios busca personas que respondan a su verdad desde la vida que él mismo da.
Explicación del versículo
«Viene la hora, y ahora es» reúne promesa y presencia. La obra de Jesús introduce ya la realidad que llevará a cumplimiento mediante su entrega y glorificación. El conocimiento del Padre comienza a abrirse a esta mujer por medio del Hijo que habla con ella (Juan 4:21–22; Juan 4:25–26).
«Los verdaderos adoradores» son quienes responden de acuerdo con lo que Dios revela de sí mismo. La autenticidad del culto no se obtiene únicamente por estar en un lugar considerado sagrado. El Padre busca una relación que corresponda a su naturaleza y a su verdad.
Texto original
ἐν πνεύματι καὶ ἀληθείᾳ (en pneumati kai alētheia) significa «en espíritu y en verdad». La adoración alcanza el interior de la persona y se realiza en la vida que procede de Dios. En el contexto del Evangelio, el Espíritu Santo da el nuevo nacimiento y guía en la verdad que glorifica a Cristo (Juan 3:5–8; Juan 16:13–14).
La verdad revelada en el Hijo
«En verdad» incluye una respuesta sincera y conforme al conocimiento de Dios que Jesús comunica. El Hijo está lleno de gracia y verdad, revela al Padre y se presenta como el camino, la verdad y la vida (Juan 1:14–18; Juan 14:6). La adoración no puede separarse de esa revelación ni reducirse a la intensidad de una emoción.
La iniciativa del Padre, la revelación del Hijo y la obra del Espíritu sostienen el acceso a Dios. Efesios afirma que por medio de Cristo tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu (Efesios 2:18).
Aplicación editorial
Adora al Padre por medio de Jesucristo con un corazón sincero. Depende del Espíritu Santo y somete tu vida a la verdad de las Escrituras, para que tu gratitud y tu obediencia expresen la gracia recibida.
Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad».Dios es espíritu y debe ser adorado conforme a su verdad
Jesús fundamenta la adoración en quién es Dios. Su naturaleza no queda encerrada en un lugar material; quienes lo adoran deben responder desde el espíritu y conforme a la verdad que él revela.
Explicación del versículo
«Dios es espíritu» explica por qué la pregunta por el monte o la ciudad no puede determinar por sí sola el acceso al Padre. Dios es el Creador vivo y personal, cuya presencia no puede reducirse a un territorio o edificio. El Señor ya ha anunciado una adoración que trasciende esa exclusividad (Juan 4:21–23).
Texto original
πνεῦμα ὁ θεός (pneuma ho theos) significa «Dios es espíritu». La expresión describe su naturaleza. No afirma que Dios sea una fuerza impersonal ni identifica al Padre como la misma persona que el Espíritu Santo. El Evangelio distingue al Padre, al Hijo y al Espíritu dentro de la revelación del único Dios (Juan 14:16–17; Juan 15:26).
El verbo «deben» expresa la necesidad que corresponde a esa realidad. La adoración se ajusta a quien Dios es y a la forma en que se da a conocer. Su verdad orienta la respuesta humana.
Adorar en espíritu y en verdad
La respuesta procede del interior y de la vida que el Espíritu Santo renueva; recibe la verdad del Padre que Jesucristo revela. El cuerpo y la reunión con otros creyentes pueden participar de esa adoración, pero una ubicación o una acción externa no sustituyen la fe sincera y la obediencia a Dios (Juan 3:5–8; Juan 14:6).
La encarnación tampoco queda negada por esta afirmación: el Verbo eterno se hizo verdaderamente carne y vino a revelar al Padre (Juan 1:14–18). Es por medio del Hijo que conocemos a Dios y recibimos acceso a él.
Aplicación editorial
Busca al Padre con reverencia y confianza por medio de Jesucristo. Deja que el Espíritu Santo forme tu adoración conforme a la palabra, de manera que tus oraciones, tu servicio y tu vida diaria respondan a la verdad de Dios.
La mujer le dijo: «Sé que viene el Mesías, llamado Cristo. Cuando él venga, nos anunciará todas las cosas».La mujer espera al Mesías que dará a conocer la verdad
La conversación sobre la adoración lleva a la mujer a expresar su esperanza. Espera la venida del Mesías y confía en que él aclarará lo que necesitan conocer.
Explicación del versículo
«Sé que viene el Mesías» muestra que su comunidad tiene una expectativa de cumplimiento por parte de Dios. La mujer relaciona esa venida con la revelación: «nos anunciará todas las cosas». Su pregunta sobre la adoración encuentra así un horizonte en la persona esperada.
La equivalencia entre Mesías y Cristo ya fue explicada en el encuentro de Andrés con Simón. Ambos títulos expresan la idea del Ungido (Juan 1:41). Aquí el énfasis recae en lo que ese enviado dará a conocer.
La esperanza y la presencia de Jesús
El lector sabe que el Hijo revela al Padre y que su testimonio procede de su relación única con él (Juan 1:18). La mujer habla todavía de una venida futura, mientras el Mesías está conversando con ella. La respuesta inmediata de Jesús hará explícita esa realidad (Juan 4:26).
El camino del diálogo ha pasado por el agua viva, la verdad de su vida y la adoración al Padre. Todos esos asuntos convergen en conocer quién es Jesús y qué don puede dar.
Aplicación editorial
Busca en Jesucristo la verdad que necesitas para conocer al Padre. Escucha su palabra y confía en el Salvador que cumple las promesas de Dios y ofrece vida.
Jesús le dijo: «Yo soy, el que habla contigo».Yo soy el Mesías que habla contigo
Jesús responde directamente a la esperanza de la mujer. El Mesías que ella espera está presente: es el que ha venido conversando con ella y ofreciéndole el don de Dios.
Explicación del versículo
La afirmación toma su sentido inmediato de la declaración anterior: «Sé que viene el Mesías». Jesús se identifica como ese enviado. La mujer no necesita esperar a otro para recibir la revelación de Dios que está buscando (Juan 4:25).
Texto original
ἐγώ εἰμι, ὁ λαλῶν σοι (egō eimi, ho lalōn soi) significa «Yo soy, el que habla contigo». La frase identifica a Jesús como el Mesías en el contexto de la pregunta. El Evangelio desarrolla su divinidad y su relación con el Padre a lo largo del relato; esa revelación no depende de atribuir automáticamente todo su alcance a dos palabras aisladas (Juan 1:1–3; Juan 1:18).
El que conoce y da vida
Quien pide de beber es el que puede dar agua viva; quien conoce su historia es el que revela al Padre. La declaración une todas esas dimensiones en la identidad del Salvador (Juan 4:10–14; Juan 4:17–24).
La revelación se da a una mujer samaritana y se extenderá a su ciudad mediante su testimonio. Los que escuchen personalmente a Jesús lo reconocerán como Salvador del mundo (Juan 4:39–42).
Aplicación editorial
Recibe a Jesucristo como el Mesías y tu único Salvador. Puedes confiar en su palabra para conocer al Padre y recibir por gracia la vida que él ha venido a dar.
La mujer anuncia su encuentro con Jesús
En ese momento llegaron sus discípulos y se asombraron de que hablara con una mujer. Sin embargo, ninguno dijo: «¿Qué buscas?» o «¿Por qué hablas con ella?».Los discípulos se sorprenden al encontrar a Jesús hablando con ella
El regreso de los discípulos coincide con el final del diálogo. Su sorpresa muestra que el encuentro ha superado expectativas sociales que todavía deben aprender a mirar desde la misión de Jesús.
Explicación del versículo
Los discípulos habían ido a comprar alimentos. Cuando vuelven, ven a Jesús conversando con una mujer. El narrador destaca este aspecto de su sorpresa, después de haber mostrado también la distancia entre judíos y samaritanos (Juan 4:8–9).
Ninguno formula las preguntas mencionadas. El texto deja constancia de su silencio y permite que el encuentro conserve el lugar que Jesús le ha dado. No narra una censura de los discípulos ni una orden del Señor para que la mujer se retire.
La misión que deben comprender
La mujer irá a la ciudad para hablar de Jesús. Mientras los habitantes comienzan a acercarse, el Señor enseñará a sus discípulos acerca de su alimento y de los campos preparados para la cosecha (Juan 4:28–35). La experiencia del encuentro y la enseñanza sobre la misión se iluminarán mutuamente.
El amor de Dios anunciado en el capítulo anterior alcanza al mundo mediante su Hijo. La confesión de los samaritanos hará visible ese alcance (Juan 3:16–17; Juan 4:42).
Aplicación editorial
Deja que Jesucristo forme tus expectativas acerca de las personas a quienes su gracia alcanza. Escucha su palabra y participa de su amor al tratar a otros con respeto y al compartir su salvación.
La mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y les dijo a los hombres:La mujer deja el cántaro y va a hablar a su ciudad
La conversación cambia el centro de su atención. La mujer que había venido a sacar agua deja el cántaro y se dirige a la ciudad para contar el encuentro con Jesús.
Explicación del versículo
El cántaro recuerda el propósito cotidiano de su llegada al pozo. Su salida hacia la ciudad muestra que ahora tiene una noticia que compartir. El narrador no explica por qué deja el recipiente ni convierte ese objeto en una representación de todos sus asuntos anteriores.
El movimiento lleva el testimonio desde una conversación personal hacia la comunidad. La mujer hablará de lo que Jesús conoce de su vida e invitará a otros a acercarse (Juan 4:29). Lo que acaba de recibir empieza a alcanzar a más personas.
Un camino semejante al de los primeros discípulos
Andrés buscó a Simón después de conocer a Jesús, y Felipe invitó a Natanael a venir y ver. Aquí la mujer da testimonio a los habitantes de su ciudad (Juan 1:40–46). El Evangelio muestra cómo el encuentro con el Salvador se comparte mediante relaciones concretas.
Más adelante, muchos creerán por su palabra y muchos más por escuchar a Jesús directamente. El relato reconoce el valor de su testimonio y lo conduce hacia la autoridad del propio Señor (Juan 4:39–42).
Aplicación editorial
Comparte con quienes te rodean la buena noticia de Jesucristo. Habla con fidelidad de lo que su palabra revela y dirige la atención al Salvador que da vida.
«Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Cristo?».Vengan a ver al que conoce mi vida
La mujer invita a sus vecinos a conocer a Jesús. Su testimonio reúne el conocimiento personal que él mostró y una pregunta que los anima a considerar si es el Cristo.
Explicación del versículo
«Vengan a ver» llama a salir y encontrarse con él. La mujer no pretende que los habitantes se limiten a escuchar su relato: los dirige hacia la persona de Jesús. La invitación recuerda la que Felipe hizo a Natanael (Juan 1:46).
«Me ha dicho todo lo que he hecho» expresa el impacto de haber sido conocida por el Señor. El diálogo ha mostrado lo que Jesús dijo acerca de sus relaciones; el testimonio de ella resume la profundidad con que se ha sentido conocida. El narrador no transcribe una enumeración adicional de cada acontecimiento de su vida (Juan 4:17–19).
La pregunta acerca del Cristo
«¿No será este el Cristo?» presenta a los oyentes una posibilidad que deben considerar al acercarse. Jesús ya se ha identificado ante ella como el Mesías, y ahora su invitación abre el camino para que otros escuchen por sí mismos (Juan 4:25–26).
El relato culminará con una confesión más amplia: los habitantes sabrán que él es verdaderamente el Salvador del mundo. El testimonio personal sirve al conocimiento del Señor y a la recepción de su palabra (Juan 4:41–42).
Aplicación editorial
Invita a otros a conocer a Jesucristo mediante el testimonio de las Escrituras. Puedes hablar con sinceridad de su gracia, dejando que su propia palabra conduzca a la fe.
Salieron de la ciudad y se dirigían hacia él.Los habitantes salen al encuentro de Jesús
La invitación de la mujer produce una respuesta concreta. Personas de la ciudad salen y comienzan a dirigirse hacia el Señor.
Explicación del versículo
La salida responde al anuncio «Vengan a ver». El testimonio ha movido a los oyentes a buscar un encuentro. La narración no da una cifra ni afirma aquí que cada habitante haya tomado exactamente la misma decisión (Juan 4:28–29).
«Se dirigían hacia él» presenta el movimiento todavía en curso. Mientras se acercan, Jesús conversa con los discípulos acerca del alimento que consiste en hacer la voluntad del Padre. La escena de la ciudad y la enseñanza de los discípulos quedan entrelazadas (Juan 4:31–35).
El encuentro que prepara la cosecha
Jesús hablará de campos listos para la cosecha y de fruto para vida eterna. La respuesta de los samaritanos da un contexto concreto a esa enseñanza. El relato muestra a personas que se acercan y que llegarán a creer por la palabra del Salvador (Juan 4:35–42).
La iniciativa de Jesús al pedir agua ha abierto un camino que alcanza a una comunidad. El don de Dios ofrecido a la mujer se relaciona con el conocimiento del Hijo y con la salvación que los habitantes reconocerán en él.
Aplicación editorial
Responde a la invitación de conocer a Jesucristo y ayuda a otros a escucharlo. La gracia del Salvador puede extender su fruto mediante un testimonio fiel y sencillo.
La voluntad del Padre y los campos preparados
Mientras tanto, los discípulos le rogaban: «Rabí, come».Los discípulos piden a Jesús que coma
Mientras los habitantes de la ciudad se acercan, los discípulos atienden a la necesidad de alimento. Su petición dará ocasión a una enseñanza sobre la misión que sostiene la vida de Jesús.
Explicación del versículo
«Mientras tanto» relaciona dos escenas simultáneas. La mujer ha ido a la ciudad y las personas comienzan a salir hacia Jesús; junto al pozo, sus discípulos le ruegan que coma (Juan 4:28–30).
La petición tiene un contexto concreto: habían ido a comprar alimentos y habían encontrado al Señor después de su cansancio del viaje. El relato reconoce la realidad de esa necesidad y la atención de los discípulos (Juan 4:6–8).
La enseñanza que nace de la situación
Jesús responderá que tiene un alimento que ellos no conocen y explicará que consiste en hacer la voluntad del que lo envió. La comida proporciona una imagen para hablar de la prioridad de su misión (Juan 4:32–34).
La conversación con la mujer había pasado del agua del pozo al don de la vida eterna. Ahora el diálogo con los discípulos pasará del alimento cotidiano al cumplimiento de la obra del Padre. En ambos casos, Jesús parte de una realidad conocida para revelar algo más profundo.
Aplicación editorial
Cuida las necesidades concretas de las personas y aprende a mirar también la obra de Dios. La compasión y el testimonio de Jesucristo pueden acompañarse dentro de una vida que recibe su dirección.
Él les dijo: «Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen».Un alimento que los discípulos todavía no conocen
Jesús responde a la petición de comer hablando de otro alimento. La frase despierta una pregunta que él mismo aclarará al explicar el lugar de la voluntad del Padre en su vida.
Explicación del versículo
«Yo tengo para comer» afirma una realidad que los discípulos no han advertido. Ellos piensan en los alimentos que han ido a comprar. Jesús utiliza esa necesidad como imagen para mostrar la satisfacción y la prioridad de cumplir su misión.
El Señor no deja indefinido el sentido de su respuesta. Dos versículos después dirá que su alimento es hacer la voluntad del que lo envió y llevar a término su obra (Juan 4:34). La imagen expresa así la prioridad de la misión recibida del Padre.
La diferencia de comprensión
Como la mujer había pensado inicialmente en agua del pozo, los discípulos entenderán primero que alguien puede haber traído comida. El relato permite seguir la distancia entre la figura usada por Jesús y la primera interpretación de sus oyentes (Juan 4:11–15; Juan 4:33).
El encuentro con la mujer y la llegada de sus vecinos dan un contexto concreto a ese alimento. Jesús está comunicando el don de Dios y abriendo un camino para que las personas crean y tengan vida (Juan 4:39–42).
Aplicación editorial
Aprende de Jesucristo a encontrar gozo en hacer la voluntad del Padre. Escucha su palabra y participa con amor en la obra que da a conocer al Salvador.
Entonces los discípulos se decían unos a otros: «¿Le habrá traído alguien de comer?».Los discípulos piensan que alguien le ha traído comida
La primera interpretación de los discípulos sigue centrada en el alimento físico. Se preguntan entre ellos si otra persona ha atendido la necesidad de Jesús durante su ausencia.
Explicación del versículo
La pregunta responde a la afirmación de que Jesús tiene un alimento que ellos no conocen. Como habían ido a la ciudad a comprar comida, consideran la posibilidad de que alguien haya llegado mientras no estaban (Juan 4:8; Juan 4:31–32).
El relato presenta lo que ellos se preguntan, sin confirmar que alguien efectivamente haya traído alimentos. La función de la pregunta es hacer visible su comprensión inicial y preparar la explicación de Jesús.
La respuesta del Señor
El alimento del que habla consiste en hacer la voluntad del Padre. La enseñanza no descalifica la necesidad humana de comer; revela lo que orienta su misión y le da satisfacción en el cumplimiento de la obra recibida (Juan 4:34).
Los discípulos deberán aprender a reconocer la obra de Dios en quienes se acercan. Jesús les pedirá que levanten los ojos y miren los campos preparados para la cosecha (Juan 4:35–38). Su comprensión crecerá al escuchar la palabra del Maestro.
Aplicación editorial
Permanece dispuesto a que Jesucristo amplíe tu manera de ver una situación. Puedes atender lo inmediato y, al mismo tiempo, escuchar su palabra para reconocer la oportunidad de servir y dar testimonio.
Jesús les dijo: «Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió
Jesús explica la imagen del alimento. Su vida está orientada a cumplir la voluntad del Padre y completar la obra que ha recibido de él.
Explicación del versículo
La respuesta aclara la frase anterior: no estaba hablando de una comida desconocida que alguien hubiera llevado. Cumplir la voluntad del que lo envió es lo que ocupa el centro de su misión y expresa su satisfacción al servir al Padre (Juan 4:31–33).
El contexto muestra esa voluntad en acción. Jesús ha comunicado el don de Dios a la mujer samaritana y los habitantes de su ciudad están acercándose. El Hijo vino para que el mundo recibiera salvación por medio de él (Juan 3:16–17; Juan 4:39–42).
Texto original
τελειώσω αὐτοῦ τὸ ἔργον (teleiōsō autou to ergon) significa «llevar a término su obra». La expresión apunta al cumplimiento de una misión, sin atribuir una carencia a la naturaleza de Dios. El Hijo ha recibido una obra que realizará fielmente hasta su culminación.
El camino hacia la entrega
Más adelante, Jesús dirá al Padre que lo ha glorificado al completar la obra recibida. En la cruz declarará «Consumado es» (Juan 17:4; Juan 19:30). Su ministerio, su testimonio y su muerte pertenecen al mismo propósito salvador.
La obediencia de Jesús manifiesta su comunión con el Padre. El Hijo eterno ha asumido una vida humana verdadera y cumple en ella la misión que revela el amor de Dios. La salvación descansa en su obra, y la obediencia de los discípulos responde a la gracia recibida.
Aplicación editorial
Aprende de Jesucristo a buscar la voluntad del Padre conforme a las Escrituras. Tu servicio nace de la salvación que él ha cumplido; puedes obedecer con gratitud y depender del Espíritu Santo para perseverar.
¿No dicen ustedes: “Aún faltan cuatro meses y llega la cosecha”? Pues yo les digo: levanten los ojos y miren los campos, que ya están blancos para la cosecha.Levanten los ojos: los campos están preparados
Jesús llama a los discípulos a reconocer la oportunidad presente de su misión. La espera normal de una cosecha contrasta con el fruto para vida eterna que ya está preparado ante ellos.
Explicación del versículo
La expresión sobre los cuatro meses toma el lenguaje de la agricultura y de su tiempo de espera. Jesús la contrapone a una orden inmediata: levantar los ojos y mirar. El relato no proporciona aquí una fecha de calendario para calcular el día de la conversación.
«Ya están blancos para la cosecha» presenta la imagen de campos maduros. El sentido se aclara en los versículos siguientes: el fruto se recoge para vida eterna y el trabajo se comparte entre quienes siembran y cosechan (Juan 4:36–38).
La respuesta de Samaria como contexto
Los habitantes de la ciudad han salido para encontrarse con Jesús. Después se narrará que muchos creen por el testimonio de la mujer y por la palabra del Señor (Juan 4:30; Juan 4:39–42). Esa respuesta da un horizonte concreto a la cosecha de la que Jesús habla.
Los discípulos habían mirado la situación desde la necesidad de alimento y desde su sorpresa por la conversación. Ahora el Señor amplía su mirada para que reconozcan la obra del Padre y participen de ella (Juan 4:27; Juan 4:31–34).
Aplicación editorial
Presta atención a las personas y a las oportunidades de compartir a Jesucristo. Pide al Espíritu Santo una mirada conforme a la palabra, para servir con amor y fidelidad en la obra que el Padre realiza.
El que cosecha recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra y el que cosecha se alegren juntos.El fruto para vida eterna y la alegría compartida
La cosecha de la que habla Jesús tiene un fruto que alcanza la vida eterna. Quienes participan del trabajo pueden alegrarse juntos por lo que Dios realiza.
Explicación del versículo
El lenguaje del salario y del fruto continúa la imagen agrícola. El trabajador participa de una obra que tiene valor y reconocimiento. El resultado de esta cosecha es la vida recibida por quienes creen en el Salvador (Juan 4:35; Juan 4:39–42).
La imagen del salario se refiere al servicio del que cosecha, mientras que la vida eterna es el don del Hijo para quienes creen. El contexto no la presenta como un pago que el pecador compre por su trabajo. El don de Dios y el agua viva han sido el centro de la conversación (Juan 4:10–14).
La alegría de sembrar y cosechar
El propósito incluye que el sembrador y el cosechador se alegren juntos. El fruto puede llegar mediante tareas diferentes y en momentos distintos, pero la obra pertenece a Dios. El siguiente dicho reconocerá que uno siembra y otro cosecha (Juan 4:37).
Juan el Bautista ha expresado una alegría semejante al ver que las personas acuden a Jesús. Como amigo del novio, se alegra de que el Mesías sea recibido (Juan 3:26–30). El servicio fiel participa del gozo de la salvación.
Relación con la enseñanza apostólica
Pablo hablará de plantar y regar mientras Dios da el crecimiento, y reconocerá la recompensa del trabajo de sus servidores (1 Corintios 3:5–9). La labor humana depende de la gracia y del poder de Dios.
Aplicación editorial
Sirve a Jesucristo con perseverancia y alégrate por el fruto que otros también ayudan a recoger. La vida que el Salvador da reúne a sus servidores en gratitud ante el Padre.
Porque en esto es verdadero el dicho: “Uno es el que siembra y otro el que cosecha”.Uno siembra y otro cosecha
Jesús aplica a la misión una experiencia conocida del trabajo agrícola. Las tareas pueden corresponder a personas distintas y aun así pertenecer a una misma obra.
Explicación del versículo
«En esto es verdadero el dicho» relaciona el proverbio con la cosecha para vida eterna. El fruto no permite olvidar que hubo una siembra anterior. El trabajo que se ve al final depende de labores que lo prepararon (Juan 4:35–36).
En este contexto, la diferencia entre sembrar y cosechar conduce a la alegría compartida. Jesús no presenta una competencia por atribuirse el resultado. El versículo siguiente recordará que los discípulos entran en un trabajo que otros ya han realizado.
La dependencia de la obra de Dios
Los servidores participan mediante tareas diferentes, mientras el Salvador da la vida. Pablo expresará una relación semejante al distinguir entre quien planta, quien riega y Dios, que da el crecimiento (1 Corintios 3:6–9). La unidad de la obra permite reconocer con gratitud cada servicio.
El encuentro de Samaria muestra una cadena concreta: Jesús habla con la mujer, ella comunica su testimonio y los habitantes acuden a escucharlo. Muchos llegan a la fe a través de ese proceso (Juan 4:28–30; Juan 4:39–42).
Aplicación editorial
Valora el trabajo de quienes te precedieron y sirve fielmente en lo que te corresponde. Puedes sembrar sin ver de inmediato el fruto, o recoger con gratitud lo que otros prepararon, confiando en Jesucristo.
Yo los envié a cosechar aquello en lo que ustedes no han trabajado. Otros han trabajado, y ustedes se han incorporado a su trabajo».Los discípulos entran en un trabajo que otros comenzaron
Jesús presenta la misión de sus discípulos como una cosecha preparada por labores anteriores. Su participación debe nacer de la gratitud y del reconocimiento de lo que ya han recibido.
Explicación del versículo
«Yo los envié» destaca la autoridad del Señor que les confía la tarea. Los discípulos cosechan dentro de una obra que él dirige. El fruto pertenece a la misión del Hijo y al propósito del Padre, cuyo cumplimiento es su alimento (Juan 4:34–37).
«Aquello en lo que ustedes no han trabajado» limita la afirmación al campo de esta cosecha. No dice que nunca hayan servido o hecho esfuerzo alguno, sino que reciben una oportunidad preparada por otros. El texto no enumera a cada uno de esos trabajadores.
El contexto inmediato
En la escena de Samaria, Jesús ha iniciado la conversación y la mujer ha ido a testificar a su ciudad. Los discípulos regresan y descubren una respuesta que no habían provocado. El relato permite reconocer cómo participan en una obra que ya está en marcha (Juan 4:7–10; Juan 4:28–30).
El principio alcanza también a la continuidad del testimonio de Dios: cada servidor recibe una historia y una palabra que no ha creado por sí mismo. Su responsabilidad consiste en ser fiel al Señor y a la verdad recibida.
La salvación pertenece a Cristo
La colaboración de los servidores no los convierte en autores de la redención. Es el Hijo quien da vida eterna. La labor de sembrar y cosechar sirve al conocimiento y a la recepción de su gracia (Juan 3:16–17; Juan 4:42).
Aplicación editorial
Participa con humildad en la obra de Jesucristo. Reconoce los dones recibidos y el servicio de otros, y trabaja para que más personas conozcan al Salvador y tengan vida en él.
Los samaritanos reconocen al Salvador del mundo
Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio: «Me ha dicho todo lo que he hecho».El testimonio de la mujer conduce a muchos a creer
El relato muestra el fruto de la invitación que salió del pozo hacia la ciudad. Muchos samaritanos creen en Jesús por la palabra de la mujer que cuenta cómo él conoce su vida.
Explicación del versículo
La afirmación identifica un medio concreto de la respuesta de fe: el testimonio de la mujer. Sus palabras han dirigido a los habitantes hacia Jesús. El narrador reconoce el valor de ese servicio al declarar que muchos creyeron en él (Juan 4:28–30).
«Me ha dicho todo lo que he hecho» resume el impacto del conocimiento del Señor. El relato anterior ha expuesto lo que dijo sobre su historia familiar y su relación actual. La fuerza de su testimonio está en haber sido conocida por aquel que se presentó como Mesías (Juan 4:17–26).
La persona hacia quien conduce el testigo
Creen «en él». La confianza se dirige a Jesucristo, mientras la mujer sirve como testigo. Es la misma dirección que el prólogo asignó al ministerio de Juan: dar testimonio para que las personas creyeran por medio de él (Juan 1:7–8).
Los habitantes pedirán que Jesús se quede, y muchos más creerán por escuchar su palabra. El testimonio inicial abre el camino para un conocimiento más amplio del Salvador (Juan 4:40–42).
Aplicación editorial
Habla de Jesucristo con fidelidad y sencillez. Tu testimonio puede ayudar a otros a escucharlo, mientras la fe y la vida se encuentran en el Salvador que anuncias.
Cuando los samaritanos llegaron a él, le rogaban que se quedara con ellos, y permaneció allí dos días.Los samaritanos reciben a Jesús y le piden que se quede
La invitación de la mujer da lugar a un encuentro de toda una comunidad con Jesús. Los samaritanos le ruegan que permanezca y él se queda con ellos dos días.
Explicación del versículo
Los habitantes que salieron de la ciudad llegan hasta el Señor. Su petición de que se quede expresa una acogida que prolonga el encuentro más allá de una noticia o una conversación breve (Juan 4:29–30).
La estancia de dos días ofrece tiempo para escuchar su palabra. El relato no transcribe todo lo que Jesús enseñó ni describe dónde se alojó. Su interés se concentra en la respuesta de fe que esa presencia produce (Juan 4:41–42).
La acogida que supera la distancia inicial
La mujer se había sorprendido de que un judío le pidiera de beber. Ahora su comunidad recibe al mismo Jesús y desea que permanezca con ellos (Juan 4:9). El acercamiento del Salvador ha abierto una relación en la que su verdad puede ser escuchada.
Jesús había enseñado que la adoración al Padre supera la exclusividad de Gerizim y Jerusalén. La respuesta de los samaritanos muestra cómo el conocimiento del Hijo comienza a reunir a quienes reciben la gracia de Dios (Juan 4:21–24).
Aplicación editorial
Haz espacio para escuchar la palabra de Jesucristo y compártela con otros. La fe crece al recibir su enseñanza y al reconocer la salvación que él trae.
Muchos más creyeron por su palabra,Muchos más creen por la palabra de Jesús
La estancia del Señor en Samaria da un fruto creciente. Al escucharlo, más personas llegan a la fe que el testimonio de la mujer había comenzado a suscitar.
Explicación del versículo
«Muchos más» relaciona esta respuesta con la primera afirmación de que muchos creyeron por la palabra de la mujer. El relato reconoce ambas etapas y atribuye a la enseñanza de Jesús el nuevo crecimiento (Juan 4:39–40).
«Por su palabra» destaca la autoridad del propio Señor. Los habitantes reciben su enseñanza y llegan a una confesión acerca de su identidad. El narrador no registra aquí una nueva señal milagrosa en la ciudad; pone el énfasis en lo que han oído.
La palabra que revela al Padre
El Hijo habla las palabras de Dios y da a conocer al Padre. Quien recibe su testimonio reconoce la veracidad de Dios y encuentra vida en él (Juan 1:18; Juan 3:33–36). Esa revelación está alcanzando a personas de Samaria.
La enseñanza sobre los campos listos para la cosecha encuentra aquí un resultado visible: el fruto se recoge para vida eterna. La alegría de la misión nace de la salvación que Jesús comunica (Juan 4:35–38).
Aplicación editorial
Escucha la palabra de Jesucristo para conocerlo y confiar en él. Comparte esa misma palabra con otros, consciente de que el Salvador puede dar vida por medio del testimonio de su verdad.
y le decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú has dicho, porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que este es verdaderamente el Salvador del mundo».Jesús es verdaderamente el Salvador del mundo
Los samaritanos confiesan la identidad de Jesús después de escucharlo. El encuentro que comenzó con una petición de agua culmina en el reconocimiento de su salvación para el mundo.
Explicación del versículo
«Ya no creemos por lo que tú has dicho» expresa una comprensión que ahora tiene el fundamento de haber escuchado al propio Jesús. La frase no declara falso el testimonio de la mujer ni desprecia su servicio: el narrador acaba de afirmar que muchos creyeron por su palabra. Ella los condujo hasta el Señor (Juan 4:39–41).
«Nosotros mismos hemos oído» destaca el encuentro con su enseñanza. La confesión se dirige a quien realmente han conocido. El Evangelio conserva ese testimonio para que otros lectores también crean y tengan vida en su nombre (Juan 20:30–31).
Texto original
ὁ σωτὴρ τοῦ κόσμου (ho sōtēr tou kosmou) significa «el Salvador del mundo». La confesión reconoce que la obra de Jesús alcanza a la humanidad. El don ofrecido a una mujer y a una ciudad pertenece al propósito por el que el Padre envió a su Hijo (Juan 3:16–17).
La procedencia y el alcance de la salvación
Jesús había afirmado que la salvación viene de los judíos. Ahora una comunidad samaritana reconoce al Mesías de esa historia como su Salvador. La fidelidad a las promesas de Dios y su alcance universal convergen en él (Juan 4:22).
«Del mundo» no significa que todas las personas reciban automáticamente vida con independencia de su respuesta. El Evangelio llama a creer en el Hijo y reconoce las consecuencias de rechazarlo (Juan 3:18; Juan 3:36). La salvación es ofrecida por gracia y recibida por la fe.
Aplicación editorial
Confía en Jesucristo como tu único Salvador y comparte su buena noticia con todos. Su gracia te acerca al Padre y te llama a participar del gozo de que otros también lo conozcan.
Jesús sana al hijo de un funcionario del rey
Después de aquellos dos días salió de allí hacia Galilea.Jesús continúa su camino desde Samaria hacia Galilea
Después de permanecer dos días con los samaritanos, Jesús retoma el trayecto hacia Galilea. La nueva escena seguirá mostrando cómo responden las personas a su palabra y a sus señales.
Explicación del versículo
«Aquellos dos días» retoma la estancia solicitada por los habitantes de la ciudad. Jesús los ha acogido y ha dado lugar a que muchos escuchen y crean. La salida ocurre después de esa recepción y de su confesión como Salvador del mundo (Juan 4:40–42).
Galilea era el destino anunciado cuando salió de Judea. El encuentro de Samaria forma parte del camino que ahora continúa (Juan 4:3–4). El Señor llegará de nuevo a Caná, donde había realizado la señal del agua convertida en vino.
La respuesta a Jesús en la siguiente escena
El narrador introducirá un dicho acerca de la honra de un profeta en su propia tierra y después hablará de la acogida de los galileos. Esa acogida está relacionada con lo que vieron durante la fiesta en Jerusalén (Juan 4:44–45).
El encuentro con el funcionario cuyo hijo está enfermo mostrará el paso desde pedir que Jesús vaya personalmente hasta creer en la palabra que pronuncia. El tema del conocimiento del Salvador y de la fe continúa a través del cambio de lugar (Juan 4:46–54).
Aplicación editorial
Sigue creciendo en la confianza en Jesucristo. Recibe el testimonio de su palabra y de sus obras para conocer al Señor cuya gracia alcanza a personas y comunidades distintas.
Porque Jesús mismo había declarado que un profeta no recibe honra en su propia tierra.La familiaridad no asegura la honra debida al profeta
El narrador recuerda un dicho de Jesús acerca de la dificultad de recibir honra en su propia tierra. La afirmación invita a considerar qué clase de acogida encuentra el Señor.
Explicación del versículo
La sentencia describe una realidad que también aparece en los otros evangelios: quienes conocen la procedencia y la familia de Jesús pueden resistirse a recibir la autoridad de su misión (Mateo 13:57; Marcos 6:4; Lucas 4:24).
La relación con la acogida de Galilea
La colocación del dicho plantea una dificultad: el siguiente versículo afirma que los galileos recibieron a Jesús. El término «propia tierra» puede tener distintos alcances geográficos, y Juan no precisa aquí el lugar y la ocasión original en que Jesús lo dijo. Dentro de esta secuencia, cabe distinguir una acogida favorable de la honra que corresponde a su identidad.
Los galileos lo reciben por lo que vieron en Jerusalén. Poco después, Jesús confrontará la exigencia de ver señales para creer. El relato conduce hacia una fe que recibe su palabra antes de comprobar el resultado (Juan 4:45; Juan 4:48–50).
Honrar a Jesús como el Hijo
El Evangelio presenta a Jesús como más que un profeta conocido en su entorno. Es el Hijo que revela al Padre, y debe ser honrado conforme a esa identidad (Juan 1:18; Juan 5:23). La familiaridad con su historia debe abrirse a la verdad de su persona.
Aplicación editorial
Escucha a Jesucristo con renovada atención, aunque conozcas su historia desde hace tiempo. Permite que su palabra corrija tus expectativas y recibe con fe la autoridad de tu Señor y Salvador.
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron, pues habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, porque ellos también habían ido a la fiesta.Los galileos reciben a Jesús por las obras que han visto
La llegada de Jesús encuentra una acogida favorable en Galilea. Muchos conocían sus obras porque también habían estado en Jerusalén durante la fiesta.
Explicación del versículo
El versículo explica la razón de esa recepción: los galileos han visto lo que Jesús hizo en Jerusalén. La fiesta remite al contexto de la visita pascual narrada antes, donde muchos respondieron a las señales (Juan 2:13; Juan 2:23–25).
La acogida es un hecho positivo dentro de la narración, pero no define por sí sola la profundidad de cada respuesta. Jesús conoce a las personas y el relato seguirá examinando la relación entre ver señales y creer en su palabra.
La fe que el encuentro siguiente mostrará
Un funcionario llegará con una necesidad urgente: su hijo está a punto de morir. Jesús hablará de la exigencia de ver signos, y después le dará una palabra que el hombre deberá recibir antes de regresar a su casa (Juan 4:46–50).
El Evangelio no contrapone toda señal a la fe, pues los signos han sido escritos para conducir a creer. Muestra que las obras apuntan a la persona de Jesús y llaman a confiar en él (Juan 20:30–31).
Aplicación editorial
Deja que el testimonio de las obras de Jesús te conduzca a recibir su palabra. La fe crece al conocer al Salvador y confiar en su verdad, también antes de ver cómo se resuelve una necesidad.
Fue de nuevo a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.Un funcionario tiene a su hijo enfermo en Capernaúm
Jesús vuelve a Caná, el lugar de su primera señal. Allí el relato introduce a un padre cuyo hijo está enfermo en otra ciudad y que acudirá al Señor en busca de ayuda.
Explicación del versículo
La referencia al agua convertida en vino une este encuentro con el comienzo de las señales. La nueva obra también manifestará la autoridad de Jesús y conducirá a la fe, ahora en el contexto de una familia amenazada por la muerte (Juan 2:1–11; Juan 4:53–54).
El hijo está enfermo en Capernaúm, mientras Jesús se encuentra en Caná. Esa distancia explica la petición posterior de que baje a sanarlo. El Señor responderá mediante su palabra, sin que el relato narre un viaje suyo hasta la casa (Juan 4:47–50).
Texto original
βασιλικός (basilikos) designa a alguien relacionado con el servicio real; por eso se lo identifica como «funcionario del rey». En el contexto de Galilea, probablemente estaba vinculado con Herodes Antipas, pero el pasaje no nombra al soberano ni precisa la nacionalidad del hombre (Lucas 3:1).
El padre ante la necesidad de su hijo
Su posición no lo libra del dolor ni puede garantizar la vida del niño. La narración concentrará la atención en su petición, en la respuesta de Jesús y en la fe que recibe su palabra. El Señor da vida con una autoridad que alcanza incluso al que se encuentra lejos.
Aplicación editorial
Presenta tus necesidades a Jesucristo con confianza. Tu esperanza está en el Salvador y en su gracia, mientras aprendes a escuchar su palabra y a recibir su dirección.
Al oír que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba a punto de morir.El padre ruega a Jesús que sane a su hijo
La noticia de la llegada de Jesús mueve al funcionario a buscarlo. Su hijo está al borde de la muerte, y pide que el Señor vaya a Capernaúm para sanarlo.
Explicación del versículo
El padre oye que Jesús ha llegado de Judea a Galilea. La información lo conduce hasta Caná, mientras su hijo permanece enfermo en Capernaúm (Juan 4:43–46). El relato no identifica a quien le comunicó la noticia ni describe su medio de transporte.
«Le rogaba» expresa la intensidad y la continuidad de su petición. La razón es concreta y urgente: el hijo está a punto de morir. El cargo que el hombre ocupa no le proporciona control sobre esa amenaza.
Lo que espera y lo que Jesús hará
El padre pide que Jesús «baje» y sane al niño. Su súplica supone un traslado hasta el lugar donde está. La respuesta del Señor mostrará que su autoridad puede actuar sin ese viaje: le dará una palabra que debe recibir y lo enviará de regreso (Juan 4:49–50).
La escena no se limita a demostrar poder a distancia. Culminará con el reconocimiento de la palabra cumplida y con la fe del padre y de su casa (Juan 4:53). La señal conduce a conocer al Salvador.
Aplicación editorial
Presenta a Jesucristo tus necesidades y el dolor de quienes amas. Puedes acudir con sinceridad y escuchar su palabra, confiando en su gracia y en su sabiduría.
Jesús le dijo: «Si no ven señales y prodigios, jamás creerán».Jesús confronta la exigencia de ver señales para creer
La respuesta al funcionario alcanza una dificultad más amplia: condicionar la fe a ver prodigios. El encuentro llevará al hombre a confiar en la palabra de Jesús antes de comprobar la sanidad.
Explicación del versículo
El narrador dice que Jesús habló al hombre, pero la frase se dirige en plural: «si no ven» y «jamás creerán». La advertencia incluye la disposición de quienes reciben a Jesús por lo que han visto hacer, contexto que el versículo 45 acaba de presentar (Juan 4:45).
Texto original
σημεῖα καὶ τέρατα (sēmeia kai terata) significa «señales y prodigios». La expresión describe obras extraordinarias. Aquí el problema está en exigir verlas como condición previa para confiar en el Señor.
El Evangelio reconoce el valor de los signos, pues han sido escritos para conducir a creer en Jesús y recibir vida (Juan 20:30–31). Su finalidad es revelar al Salvador, no sustituir la confianza personal en su palabra.
La respuesta que el relato mostrará
El funcionario insistirá en la necesidad de su hijo, y Jesús le dirá que vaya porque su hijo vive. El hombre creerá esa palabra y se pondrá en camino antes de recibir la noticia de sus servidores (Juan 4:49–53). La misma escena contiene una corrección y una respuesta de gracia.
Aplicación editorial
Recibe el testimonio de las obras de Jesucristo y confía en la verdad de su palabra. Puedes traer tus peticiones, mientras aprendes a descansar en el Señor y a seguir su dirección.
El funcionario del rey le dijo: «Señor, baja antes de que muera mi niño».Señor, baja antes de que muera mi niño
El padre vuelve a expresar su súplica con la urgencia de quien teme perder a su hijo. Su petición continúa centrada en que Jesús vaya personalmente para sanarlo.
Explicación del versículo
Después de la advertencia sobre las señales, el funcionario no inicia una discusión. Vuelve al asunto que lo ha llevado hasta Jesús: la vida de su niño. El relato deja oír el afecto y la urgencia de un padre ante la posibilidad de la muerte.
«Baja» retoma la petición de ir a Capernaúm. «Antes de que muera» expresa el tiempo en que espera la intervención. El texto no convierte esa súplica en una exposición completa de todo lo que el hombre cree que Jesús puede hacer.
La respuesta supera la forma de su petición
Jesús no realizará el traslado que pide. Le dará una palabra de vida y lo enviará a casa. La señal mostrará una autoridad que no depende de la presencia física del Señor junto al lecho (Juan 4:50–53).
El padre deberá recibir esa respuesta y caminar confiando en lo que ha oído. La gracia de Jesús lo alcanza en medio de una fe que está siendo conducida hacia una comprensión mayor.
Aplicación editorial
Habla a Jesucristo con la sinceridad de tu necesidad. Puedes pedir por quienes amas y permanecer dispuesto a escuchar al Señor, cuya sabiduría puede responder de una manera distinta de la que imaginabas.
Jesús le dijo: «Ve; tu hijo vive». El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.El hombre cree la palabra de Jesús y regresa
Jesús responde con una afirmación de vida: «Tu hijo vive». El padre la recibe como verdadera y se pone en camino antes de comprobar el resultado.
Explicación del versículo
«Ve» sustituye la petición de que Jesús baje con él. El Señor no necesita trasladarse hasta Capernaúm para actuar. La declaración «tu hijo vive» presenta la vida del niño como una realidad, y los versículos siguientes confirmarán su cumplimiento (Juan 4:51–53).
El narrador identifica expresamente el objeto de la fe: el hombre creyó «la palabra que Jesús le dijo». Su confianza se manifiesta en que se va. La obediencia responde a la autoridad y a la verdad de quien le habla.
Creer antes de ver el resultado
La escena responde a la dificultad planteada en el versículo 48. El padre recibe una palabra antes de ver a su hijo sano y antes de oír a sus servidores. El resultado no es producido por un mérito de su fe; procede de la acción del Señor cuya palabra recibe (Juan 4:48).
La promesa se dirige a este padre dentro de una señal concreta. El relato revela la autoridad vivificadora de Jesús y conduce a confiar en él; no formula una promesa idéntica de sanidad para cada circunstancia de enfermedad. La vida eterna que el Hijo ofrece a quienes creen sí constituye la invitación que el Evangelio extiende a todos (Juan 3:16).
Aplicación editorial
Escucha las promesas de Jesucristo en su contexto y responde con fe. Puedes confiar en lo que él ha dicho y en su gracia, aun antes de conocer cómo se desarrollará tu camino.
Mientras él bajaba, sus esclavos salieron a su encuentro y le dijeron que su hijo vivía.La noticia del hijo vivo alcanza al padre en el camino
Mientras el funcionario regresa, los esclavos de su casa salen a encontrarlo. La noticia que traen confirma lo que Jesús le había dicho: su hijo vive.
Explicación del versículo
El padre se había puesto en camino confiando en la palabra del Señor. Ahora recibe una información procedente del lugar donde estaba el niño enfermo. El relato une la confianza en lo oído con la confirmación de lo sucedido (Juan 4:50).
Los que salen a su encuentro son identificados como sus esclavos. Su presencia corresponde al ámbito de su casa y permite llevar la noticia al padre antes de que llegue. El texto no da sus nombres ni describe todas sus tareas.
La repetición de la palabra de vida
«Su hijo vivía» recoge el contenido de la afirmación de Jesús. La coincidencia no se limita a un alivio impreciso de la situación: la amenaza de muerte ha dado paso a una noticia de vida. La pregunta siguiente fijará la relación temporal entre la palabra del Señor y la desaparición de la fiebre (Juan 4:52–53).
La sanidad se ha producido sin que Jesús haya viajado junto al padre. El signo manifiesta la autoridad de su palabra y conduce hacia la fe de toda la casa.
Aplicación editorial
Recibe con gratitud el testimonio de las obras de Jesucristo. Su palabra es digna de confianza y te invita a conocer al Salvador que da vida y sostiene tu esperanza.
Él les preguntó a qué hora había comenzado a mejorar. Le respondieron: «Ayer, a la una de la tarde, lo dejó la fiebre».La fiebre lo dejó a la hora séptima
El padre pregunta cuándo comenzó la mejoría. La respuesta de sus servidores le permitirá reconocer la relación entre la palabra de Jesús y la sanidad del niño.
Explicación del versículo
La pregunta busca una referencia temporal concreta. Los servidores responden que la fiebre lo dejó «ayer, a la una de la tarde». El relato describe el término de la fiebre sin identificar la enfermedad que la causó ni detallar un tratamiento.
La hora antigua
El griego dice ὥραν ἑβδόμην (hōran hebdomēn), «a la hora séptima». Contando las horas diurnas desde el amanecer, se expresa aproximadamente como la una de la tarde. Esta conversión ayuda a comprender la referencia antigua sin atribuirle la precisión de un reloj moderno.
«Ayer» sitúa la noticia en el día posterior a la palabra de Jesús y a la sanidad. El texto no explica cada etapa del regreso ni permite atribuir al padre una actitud de calma o demora deliberada que no narra.
La coincidencia que explica el signo
El versículo siguiente afirma que el padre reconoció esa hora como la misma en que Jesús le dijo que su hijo vivía. La pregunta y la respuesta ofrecen el vínculo que lo conduce a reconocer la autoridad del Señor (Juan 4:53).
Aplicación editorial
Considera con atención el testimonio del Evangelio. Los detalles del relato sirven para que conozcas la obra de Jesucristo y afirmes tu fe en la verdad de su palabra.
El padre reconoció que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyeron él y toda su casa.El padre reconoce la palabra cumplida y su casa cree
La sanidad ocurrió en la misma hora en que Jesús había hablado. El padre reconoce esa relación, y el testimonio del signo alcanza a toda su casa.
Explicación del versículo
El padre reúne dos hechos: la declaración «Tu hijo vive» y la hora en que la fiebre dejó al niño. El narrador afirma que coinciden. La vida del hijo ha sido restaurada por la autoridad de Jesús, sin que él estuviera físicamente junto al enfermo (Juan 4:50–52).
El hombre ya había creído la palabra del Señor antes de ponerse en camino. La nueva afirmación de que creyó expresa la confirmación y el crecimiento de su fe al reconocer lo ocurrido. El Evangelio también ha mostrado a discípulos cuya confianza se profundiza mediante una señal (Juan 2:11).
La fe de toda la casa
La respuesta se extiende más allá del padre. «Toda su casa» incluye el ámbito de quienes comparten su vida doméstica, aunque el relato no enumera a cada integrante ni da sus edades. El acontecimiento llega a ser un testimonio que conduce a otros a creer en Jesús.
La familia recibe no solo la recuperación del niño, sino un conocimiento del Señor que ha actuado. La señal alcanza su propósito al dirigir la fe hacia la persona de Jesucristo (Juan 20:30–31).
Aplicación editorial
Comparte con tu hogar la verdad de Jesucristo y la gratitud por su gracia. Tu fe puede servir de testimonio, mientras cada persona es llamada a recibir al Salvador y la vida que ofrece.
Esta fue otra señal que hizo Jesús, la segunda, al venir de Judea a Galilea.La segunda señal en el regreso a Galilea
El narrador relaciona la sanidad con la primera señal de Caná. Ambas obras manifiestan la autoridad de Jesús y conducen a creer en él.
Explicación del versículo
«La segunda» retoma el signo del agua convertida en vino, recordado al comienzo de este encuentro. Caná une ambas escenas: allí Jesús manifestó su gloria durante la boda y allí recibió al padre cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm (Juan 2:1–11; Juan 4:46).
La cuenta se entiende dentro de esta secuencia de señales narradas en Galilea y de los desplazamientos desde Judea. No significa que Jesús no hubiera realizado otras obras entre ambas, pues el Evangelio ya ha mencionado señales en Jerusalén (Juan 2:23).
La relación entre la señal y la fe
En la boda, Jesús manifestó su gloria y los discípulos creyeron. En esta sanidad, el padre creyó la palabra antes de comprobar el resultado, y después toda su casa llegó a creer (Juan 4:50–53). La obra extraordinaria revela quién es el Señor y llama a recibirlo.
El propósito del libro resume la dirección de estos acontecimientos: creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y tener vida en su nombre (Juan 20:30–31). Las señales sirven a esa revelación y a ese don.
Aplicación editorial
Lee las obras de Jesús como testimonio de su persona y de su misión. Confía en el Salvador que se acercó a nuestra humanidad, entregó su vida y resucitó para dar vida eterna a quienes creen en él.