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Mateo 20

NTBT-2026-11-07

Introducción al Evangelio según Mateo

Mateo te invita a reconocer a Jesús como el Mesías prometido, el Hijo que revela al Padre y el Rey que llama a seguirlo. Su historia comienza con Abraham y David y culmina con la muerte, la resurrección y la autoridad de Jesucristo para enviar discípulos a todas las naciones.

Autor, fecha y primeros lectores

La tradición cristiana atribuye este evangelio a Mateo, el recaudador llamado por Jesús y contado entre los doce. El relato no identifica expresamente a su autor en primera persona. Eusebio conserva un testimonio de Papías que vincula a Mateo con una recopilación de dichos en lengua hebrea; la relación exacta entre esa noticia y el evangelio griego conservado es discutida. Esta tradición es importante, pero no demuestra por sí sola todos los detalles de su composición.

El evangelio se sitúa en el siglo I; no indica un año ni un lugar de redacción, y las propuestas de datación no son unánimes. Su abundante uso de las Escrituras de Israel y sus discusiones sobre la Ley sugieren lectores familiarizados con ese mundo. Al mismo tiempo, el libro anuncia una misión que alcanza a todas las naciones. No debe asignarse a una única comunidad concreta como si el texto la nombrara.

Género y propósito

Es un evangelio: narración de la vida, la enseñanza, la muerte y la resurrección de Jesús para dar a conocer quién es y llamar a responderle. No es una biografía moderna que pretenda contar cada año de su vida. Mateo combina relatos con grandes bloques de enseñanza y muestra repetidamente cómo Jesús cumple las Escrituras.

Un recorrido por el libro

  1. 1–2: origen, nacimiento e infancia de Jesús.
  2. 3–4: Juan, el bautismo, la tentación y el comienzo del ministerio.
  3. 5–7: la enseñanza de Jesús en el monte.
  4. 8–10: obras de autoridad y envío de los discípulos.
  5. 11–13: respuestas a Jesús, oposición y parábolas del reino.
  6. 14–18: la identidad de Jesús y la formación de sus discípulos.
  7. 19–25: camino a Jerusalén, controversias y enseñanza sobre la vigilancia.
  8. 26–28: entrega, crucifixión, resurrección y misión a las naciones.

Temas que volverás a encontrar

El reino de los cielos; Jesús como Cristo e Hijo de David; el cumplimiento de las Escrituras; la justicia del corazón; la misericordia; la fe; el discipulado; el juicio y la esperanza. El título «reino de los cielos» no se limita a un lugar después de la muerte: en Mateo anuncia el gobierno de Dios y llama a vivir bajo su autoridad.

La salvación ocupa el centro desde 1:21: Jesús salva de los pecados. Su sangre derramada para perdón y su resurrección fundamentan la esperanza. La obediencia del discípulo responde a su gracia; no convierte las obras en un precio para comprar la salvación.

Cómo empezar con Mateo 1

Lee primero 1:1–17 como una historia organizada: promesa, realeza, exilio y llegada del Mesías. Después lee 1:18–25 y observa qué sabe José al principio, qué le revela el ángel y cómo responde. Las notas distinguen explicación del pasaje, lenguaje original, variantes, relaciones bíblicas y aplicación editorial. Abre solo el nivel de profundidad que necesites.

Relaciones bíblicas

Los obreros de la viña

«Porque el reino de los cielos es como un propietario que salió al amanecer a contratar trabajadores para su viñedo. Acordó con los trabajadores pagarles el salario habitual de un día y los envió a su viñedo. Salió alrededor de las nueve de la mañana y vio a otros que estaban desocupados en la plaza. Les dijo: “Vayan ustedes también al viñedo y les daré lo que sea justo”. Ellos fueron. Volvió a salir alrededor del mediodía y de las tres de la tarde, e hizo lo mismo. Alrededor de las cinco de la tarde salió y encontró a otros que estaban allí. Les dijo: “¿Por qué han estado aquí todo el día desocupados?”. Le respondieron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan ustedes también al viñedo”. Al atardecer, el dueño del viñedo le dijo a su administrador: “Llama a los trabajadores y págales su salario, comenzando por los últimos hasta llegar a los primeros”. Llegaron los que habían sido contratados alrededor de las cinco de la tarde y cada uno recibió la paga de una jornada completa. Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más, pero también ellos recibieron cada uno la paga de una jornada. Al recibirla, murmuraban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron una sola hora y los has igualado a nosotros, que hemos soportado la carga del día y el calor abrasador”. Él le respondió a uno de ellos: “Amigo, no estoy siendo injusto contigo. ¿No acordaste conmigo la paga de una jornada? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O tienes envidia porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros y los primeros serán últimos».

Jesús anuncia su muerte y resurrección en Jerusalén

Mientras subía a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los doce discípulos y, por el camino, les dijo: «Miren, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte. Lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día será resucitado».

Petición de honor para los hijos de Zebedeo

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos; se postró ante él y le pidió algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Ella le respondió: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús respondió: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que yo estoy a punto de beber?». Le dijeron: «Podemos». Él les dijo: «Mi copa ciertamente la beberán; pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me corresponde concederlo, sino que es para aquellos para quienes lo ha preparado mi Padre». Cuando los diez oyeron esto, se indignaron contra los dos hermanos.

La grandeza del servicio y la entrega de Jesús

Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones las dominan y que los poderosos ejercen autoridad sobre ellas. Entre ustedes no será así. El que quiera hacerse grande entre ustedes será su servidor, y el que quiera ser el primero entre ustedes será su esclavo, así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida como rescate por muchos».

Dos ciegos reciben la vista

Cuando ellos salían de Jericó, una gran multitud lo siguió. Dos ciegos estaban sentados junto al camino. Al oír que pasaba Jesús, gritaron: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!». La multitud los reprendió para que se callaran, pero ellos gritaron aún más fuerte: «¡Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David!». Jesús se detuvo, los llamó y les dijo: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Le dijeron: «Señor, que se abran nuestros ojos». Jesús, movido a compasión, les tocó los ojos. Al instante pudieron ver y lo siguieron.

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