Nueva Traducción BibliaTodo

Éxodo 39

NTBT-2026-11-07

Introducción a Éxodo

Éxodo cuenta cómo Dios libera de la esclavitud a los descendientes de Jacob, los recibe como pueblo del pacto y establece su presencia en medio de ellos. La salida de Egipto conduce hacia una relación: el Dios que los rescata los llama a conocerlo, escuchar su palabra y vivir como su pueblo.

El libro comienza con familias sometidas al poder del faraón y termina con la gloria de Jehová llenando el tabernáculo. Entre esos dos escenarios aparecen el llamamiento de Moisés, los juicios sobre Egipto, la Pascua, el paso del mar, el camino por el desierto y el encuentro del Sinaí. El título «Éxodo» significa «salida»; el nombre hebreo Shemot, «nombres», procede de sus primeras palabras y recuerda su continuidad con la familia de Génesis.

Autoría y marco histórico

Éxodo pertenece al Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio libro le atribuye actividades de escritura: registra un acontecimiento para su memoria, escribe las palabras del pacto y recibe el mandato de escribir las instrucciones de Dios. Estos datos fundamentan su papel en la transmisión de la enseñanza. El relato de su vida, presentado principalmente en tercera persona, no incluye una declaración de que él redactara personalmente cada línea de la forma final del libro.

El libro no proporciona un año de composición ni nombra a los faraones de la opresión y de la salida. Sitúa los acontecimientos después de la estancia de los patriarcas en Egipto y antes de la entrada de Israel en Canaán. 1 Reyes 6:1 relaciona la salida con el comienzo del templo, cuatrocientos ochenta años después, en el cuarto año de Salomón. La identificación de los reyes egipcios y la conversión de esos datos a una cronología absoluta requieren un estudio conjunto; el nombre de una ciudad por sí solo no identifica al faraón.

Destinatarios y propósito

Las instrucciones se dirigen a Israel como comunidad liberada y deben transmitirse a sus descendientes. La memoria de la Pascua, las palabras del pacto y las disposiciones para el culto explican quién es su Dios y cómo debe vivir el pueblo que le pertenece. El relato une la historia de los antepasados con una identidad que las nuevas generaciones necesitan conocer.

La liberación está fundada en la fidelidad de Dios a las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Israel recibe la ley después de haber sido sacado de la esclavitud. La obediencia responde al rescate y ordena la vida de la comunidad; no aparece como el precio con el que consiguió que Dios comenzara a amarla. Esa gracia tampoco vuelve indiferente su conducta: el becerro de oro mostrará la gravedad de apartarse del Dios que la ha liberado.

Forma literaria

La narración enlaza acontecimientos, diálogos y discursos de Dios. En su interior aparecen genealogías, el cántico de victoria, mandamientos, disposiciones para resolver conflictos y descripciones detalladas del santuario. Cada forma cumple una función: la poesía celebra la liberación; la ley ordena la vida bajo el pacto; las instrucciones del tabernáculo muestran cómo debe prepararse el lugar del encuentro con Dios.

Los capítulos sobre la construcción retoman muchas instrucciones anteriores. Esa repetición permite comparar lo mandado con lo realizado y destacar la obediencia en la preparación del santuario. El conjunto avanza desde el servicio forzado al faraón hacia el servicio a Jehová.

Cómo avanza el libro

  • Éxodo 1–2: opresión de Israel, preservación de Moisés y clamor del pueblo.
  • Éxodo 3:1–7:7: llamamiento, regreso a Egipto, primeras respuestas del faraón y reafirmación de la promesa.
  • Éxodo 7:8–13:16: señales y juicios, Pascua, salida de Egipto y memoria de la liberación.
  • Éxodo 13:17–18:27: paso del mar, cántico, necesidades y conflictos durante el camino, y encuentro con Jetro.
  • Éxodo 19–24: encuentro en el Sinaí, palabras de Dios, disposiciones del pacto y su celebración.
  • Éxodo 25–31: instrucciones para el santuario, sus servidores y el día de reposo.
  • Éxodo 32–34: becerro de oro, intercesión de Moisés y renovación del pacto.
  • Éxodo 35–40: ofrendas y construcción del tabernáculo, que termina lleno de la gloria de Jehová.

Temas que debes seguir

El conocimiento de Dios. Jehová da a conocer su nombre, su fidelidad y su autoridad. Sus acciones responden al poder del faraón y a la pregunta de quién debe ser obedecido. Al revelar su carácter, une compasión, paciencia, perdón y justicia; la misericordia no significa que el pecado carezca de consecuencias.

El rescate y la pertenencia. Dios saca a Israel de las cargas de Egipto para recibirlo como pueblo suyo. El movimiento llega a su expresión en el Sinaí: los ha traído a sí mismo y los llama a ser una nación santa. La libertad tiene una dirección de culto y obediencia.

La memoria y la vida del prójimo. Haber sido extranjeros y esclavos debe influir en el trato al débil. El pacto abarca la adoración, pero también el trabajo, la justicia y el cuidado de personas vulnerables. El pueblo rescatado debe recordar de dónde lo sacó Dios cuando ejerza poder sobre otro.

La presencia y la mediación. La cercanía del Dios santo requiere atención a su palabra. Moisés comunica, intercede y guía; el santuario hace visible la importancia de que Jehová vaya con su pueblo. La crisis del becerro pone en peligro esa relación y conduce al ruego por perdón y presencia.

Éxodo y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma la liberación de Egipto para explicar la obra de Cristo. Pablo llama a Jesucristo «nuestra Pascua» y relaciona su sacrificio con una vida de sinceridad y verdad. Jesús habla de su sangre del pacto para el perdón de los pecados. La salvación cristiana se funda en él, nuestro Señor y único Salvador.

Hebreos reconoce la fidelidad de Moisés como servidor y presenta a Cristo como el Hijo sobre la casa de Dios. También desarrolla la relación entre el santuario, la mediación y el sacrificio de Jesús, que obtiene redención eterna y purifica la conciencia para servir al Dios vivo. Estas conexiones tienen fundamento explícito en el Nuevo Testamento; cada detalle del mobiliario conserva además su función en el relato y en el culto de Israel.

La memoria de Israel también advierte al lector cristiano. Pablo recuerda que haber participado en los beneficios del camino no impidió que muchos cayeran en idolatría y desobediencia. La respuesta a la gracia requiere una fe que escucha a Dios, sin convertir la pertenencia comunitaria en una seguridad para persistir en el pecado.

Orientación para tu lectura

Sigue lo que Dios promete, lo que el faraón responde y lo que el pueblo aprende. Distingue los mandatos dados a Israel bajo el pacto del Sinaí de su relación con el nuevo pacto en Cristo. Cuando una instrucción trate de una institución o costumbre antigua, comienza por su destinatario y su función antes de desarrollar una aplicación.

Al llegar al final, recuerda el cambio respecto del comienzo: el pueblo sigue en camino, pero ya no sirve bajo las cargas del faraón. La gloria de Jehová llena el tabernáculo y su presencia guía las jornadas. El libro deja abierta la continuación del viaje y afirma quién acompaña a Israel.

Relaciones bíblicas

Las vestiduras para el servicio sacerdotal

Con hilo azul, púrpura y escarlata hicieron vestiduras tejidas para servir en el Lugar Santo. También hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como el SEÑOR había mandado a Moisés.

El efod y las piedras de memoria

Hizo el efod de oro, de hilo azul, púrpura y escarlata, y de lino fino de hilos retorcidos. Batieron las láminas de oro, y él cortó de ellas hilos para trabajarlos entre el hilo azul, el púrpura, el escarlata y el lino fino, obra de un artesano experto. Le hicieron hombreras que se unían; el efod quedó unido en sus dos extremos. El cinto del efod que iba sobre él formaba una sola pieza con él y tenía la misma labor: oro, hilo azul, púrpura y escarlata, y lino fino de hilos retorcidos, como el SEÑOR había mandado a Moisés. Labraron las piedras de ónice, montadas en engastes de oro, grabadas como un sello con los nombres de los hijos de Israel. Las puso en las hombreras del efod como piedras de memoria para los hijos de Israel, como el SEÑOR había mandado a Moisés.

El pectoral y los nombres de las doce tribus

Hizo el pectoral, obra de un artesano experto, con la misma labor que el efod: oro, hilo azul, púrpura y escarlata, y lino fino de hilos retorcidos. Era cuadrado; hicieron el pectoral doble. Cuando estaba doblado, medía aproximadamente veintitrés centímetros de largo y veintitrés centímetros de ancho. Engastaron en él cuatro hileras de piedras: una hilera de cornalina, topacio y esmeralda; esa era la primera hilera. La segunda hilera, turquesa, zafiro y diamante. La tercera hilera, jacinto, ágata y amatista. La cuarta hilera, berilo, ónice y jaspe. Estaban montadas en sus engastes de oro. Las piedras correspondían a los nombres de los hijos de Israel; eran doce, según sus nombres. Estaban grabadas como un sello, cada una con el nombre correspondiente, para las doce tribus. Hicieron para el pectoral cadenas de oro puro, trenzadas en forma de cordón. Hicieron dos engastes de oro y dos anillos de oro, y pusieron los dos anillos en los dos extremos del pectoral. Fijaron los dos cordones de oro a los dos anillos de los extremos del pectoral. Fijaron los dos extremos de los dos cordones a los dos engastes, y los pusieron en las hombreras del efod, por delante. Hicieron dos anillos de oro y los pusieron en los dos extremos del pectoral, en su borde interior, el que miraba hacia el efod. Hicieron dos anillos de oro y los pusieron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, junto a su unión, por encima del cinto del efod. Ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón azul, para que quedara sobre el cinto del efod y no se separara el pectoral del efod, como el SEÑOR había mandado a Moisés.

El manto y las demás prendas sacerdotales

Hizo el manto del efod, trabajo de tejedor, enteramente de hilo azul. La abertura del manto estaba en el centro, como la abertura de una coraza; tenía un reborde alrededor de la abertura para que no se rasgara. Hicieron en los bordes del manto granadas de hilos retorcidos de color azul, púrpura y escarlata. Hicieron campanillas de oro puro y pusieron las campanillas entre las granadas, en los bordes del manto, alrededor, entre las granadas. Una campanilla y una granada, una campanilla y una granada, alrededor de los bordes del manto, para servir, como el SEÑOR había mandado a Moisés. Hicieron las túnicas de lino fino, trabajo de tejedor, para Aarón y sus hijos; el turbante de lino fino, los gorros adornados de lino fino y los calzoncillos de lino, de lino fino de hilos retorcidos; y la faja de lino fino de hilos retorcidos, de hilo azul, púrpura y escarlata, trabajo de bordador, como el SEÑOR había mandado a Moisés.

La diadema consagrada al Señor

Hicieron la lámina de la diadema sagrada de oro puro y escribieron sobre ella, grabado como un sello: «Santidad al SEÑOR». Pusieron en ella un cordón azul para colocarla sobre la parte alta del turbante, como el SEÑOR había mandado a Moisés.

La obra se entrega a Moisés

Así se terminó toda la obra del tabernáculo, de la tienda de reunión. Los israelitas hicieron todo conforme a lo que el SEÑOR había mandado a Moisés; así lo hicieron. Llevaron a Moisés el tabernáculo: la tienda y todos sus utensilios, sus broches, sus tablas, sus travesaños, sus columnas y sus bases; la cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de cuero fino y el velo de separación; el arca del Testimonio, sus varas y el propiciatorio; la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia; el candelabro puro, sus lámparas, las lámparas dispuestas en orden, todos sus utensilios y el aceite para el alumbrado; el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la entrada de la tienda; el altar de cobre, su rejilla de cobre, sus varas y todos sus utensilios, la pila y su base; las cortinas del atrio, sus columnas y sus bases, la cortina de la entrada del atrio, sus cuerdas, sus estacas y todos los utensilios del servicio del tabernáculo, de la tienda de reunión; las vestiduras tejidas para servir en el Lugar Santo, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio. Conforme a todo lo que el SEÑOR había mandado a Moisés, así hicieron los israelitas toda la obra. Moisés examinó toda la obra: la habían hecho como el SEÑOR había mandado; así la hicieron. Y Moisés los bendijo.

Derechos y atribución

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.