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Levítico 16

NTBT-2026-11-07

Introducción a Levítico

Al terminar Éxodo, la gloria de Jehová llena el tabernáculo. Levítico comienza con el Señor hablando desde esa tienda. El pueblo ha sido liberado de Egipto y Dios habita en medio de él; ahora necesita aprender cómo acercarse, recibir purificación y vivir en consonancia con su santidad.

Las instrucciones sobre ofrendas, sacerdotes, alimentos, lavamientos, relaciones y tiempos de celebración pertenecen a esa vida de pacto. El libro reúne el culto y la conducta cotidiana: la presencia del Señor tiene implicaciones para el altar, pero también para el trato al vecino, al trabajador, al pobre y al extranjero.

El nombre y la continuidad de la historia

El nombre hebreo del libro procede de su primera palabra, wayyiqrāʾ, «y llamó». El título «Levítico» lo relaciona con Leví y con el ámbito sacerdotal, aunque sus enseñanzas se dirigen a toda la comunidad. Los sacerdotes de la familia de Aarón tienen responsabilidades particulares; el resto de Israel también debe conocer y obedecer las disposiciones que recibe por medio de Moisés.

El escenario principal sigue siendo el desierto de Sinaí. Éxodo fecha el montaje del tabernáculo en el primer día del primer mes del segundo año, y Números comienza con una comunicación divina en el primer día del segundo mes de ese año. Levítico queda situado narrativamente entre esos momentos, mientras Israel permanece junto al monte. El libro también recoge instrucciones para cuando entre en la tierra, como las del reposo de los campos.

Autoría y grado de certeza

Levítico forma parte del Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio texto presenta sus mandatos como palabras que Jehová comunica a Moisés para Israel; en algunos discursos interviene también Aarón como destinatario. El resumen final vuelve a situar los mandamientos en el Sinaí, dados por medio de Moisés. Ese es el marco de autoridad que el libro afirma expresamente.

El texto no ofrece una fecha de composición ni describe todo el proceso por el cual sus instrucciones adquirieron su forma escrita final. Conviene distinguir ese asunto de la ambientación de los acontecimientos: el escenario del Sinaí es explícito, mientras que la fecha y las etapas de la redacción no se detallan dentro del libro.

Destinatarios y propósito

La comunidad de Israel debe aprender a vivir delante del Dios que la ha rescatado. El Señor se presenta como quien rompió su yugo de esclavitud y promete andar en medio de ella. La obediencia se desarrolla dentro de esa relación recibida; las disposiciones de santidad no son el precio con el que Israel consigue por primera vez la atención de Dios.

Los sacerdotes deben distinguir entre lo santo y lo común, entre lo puro y lo impuro, y enseñar los estatutos al pueblo. Las ofrendas y los procedimientos de purificación permiten atender situaciones concretas del culto; los mandamientos sobre la vida diaria ordenan las relaciones de una comunidad que pertenece al Señor. La santidad une cercanía, responsabilidad y servicio.

Forma literaria y desarrollo

Predominan los discursos legales, introducidos por fórmulas que identifican al Señor como quien habla y a Moisés como mediador. Las instrucciones presentan casos y distinguen condiciones: el tipo de ofrenda, los recursos de la persona, la responsabilidad del sacerdote o la clase de impureza. Las repeticiones ayudan a comparar situaciones y a reconocer diferencias importantes.

También hay narración, especialmente en la consagración de Aarón y de sus hijos y en el comienzo de su servicio. La muerte de Nadab y Abiú muestra la gravedad de acercarse a Dios desatendiendo su mandato. El libro combina así enseñanza y acontecimientos que hacen visible la responsabilidad del ministerio.

Cómo avanza el libro

  • Levítico 1–7: las principales ofrendas y las responsabilidades de quienes las presentan y de los sacerdotes.
  • Levítico 8–10: consagración de Aarón y sus hijos, comienzo del servicio y muerte de Nadab y Abiú.
  • Levítico 11–15: distinciones de pureza e impureza y procedimientos relacionados con alimentos, parto, afecciones de la piel y flujos corporales.
  • Levítico 16: el Día de la Expiación y la purificación del santuario y del pueblo.
  • Levítico 17–22: sangre, vida, conducta sexual, justicia, amor al prójimo, santidad sacerdotal y cuidado de las ofrendas.
  • Levítico 23–24: tiempos señalados, servicio de lámparas y pan, y disposiciones relativas al nombre del Señor y a la justicia.
  • Levítico 25: reposo de la tierra, jubileo, posesiones y responsabilidades hacia el hermano empobrecido.
  • Levítico 26: bendiciones del pacto, consecuencias de la desobediencia y memoria de la fidelidad de Dios.
  • Levítico 27: votos y disposiciones sobre personas, animales, bienes y otras dedicaciones al Señor.

Claves para comprender sus enseñanzas

La santidad nace de quién es Dios. «Serán santos, porque yo, Jehová su Dios, soy santo» dirige la vida de toda la comunidad. La santidad comprende lo que se presenta en el santuario y la forma de tratar a otros. Dejar alimento para el necesitado, pagar al trabajador, juzgar sin favoritismos y amar al prójimo forman parte del mismo llamado.

La expiación es una provisión de Dios. Levítico 17:11 relaciona la sangre con la vida y declara que Dios la ha dado sobre el altar para hacer expiación. Los sacrificios pertenecen al modo que él establece para atender el pecado y la impureza en medio del pueblo. Cada clase de ofrenda debe entenderse por su función propia: no todas se preparan de la misma manera ni responden a la misma situación.

Impureza ritual y culpa moral deben distinguirse. Algunas situaciones de impureza surgen de procesos corporales ordinarios, como los vinculados al parto. El estado ritual afecta al acceso al santuario sin significar por sí mismo que la persona haya cometido una falta moral. El libro también trata pecados y transgresiones; por eso es necesario atender a la situación concreta, a lo que debe purificarse y a la respuesta que se ordena.

El pacto abarca toda la vida. Los tiempos de reposo y celebración, el uso de la tierra y las relaciones económicas recuerdan que Israel vive ante su Dios. Las advertencias del capítulo 26 muestran que la desobediencia tiene consecuencias; su cierre mantiene la memoria de las promesas a los patriarcas y de la fidelidad del Señor incluso en medio del juicio.

Levítico y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma este lenguaje para presentar la obra de Jesús. Hebreos explica que la repetición de sacrificios no podía dar la purificación definitiva de la conciencia, y anuncia que Cristo obtuvo redención eterna mediante su propia sangre. Su ofrenda, hecha de una vez para siempre, es el fundamento de nuestra confianza para acercarnos a Dios. La salvación es por su gracia mediante la fe en él, nuestro Señor y único Salvador.

Pedro une el llamado a ser santos con el rescate recibido mediante la sangre preciosa de Cristo, descrito como un cordero sin defecto y sin mancha. La obediencia es la respuesta a ese rescate. La relación con Levítico se desarrolla desde esas conexiones bíblicas, respetando también la función histórica de cada instrucción en el culto de Israel.

Jesús cita el mandato de amar al prójimo como a uno mismo al enseñar cuáles son los mayores mandamientos. La vida consagrada al Padre incluye amor, justicia y misericordia. El Espíritu Santo nos guía conforme a la verdad de Dios y a la obra de Jesucristo; la enseñanza de santidad debe conducir a una vida rendida al Señor y al cuidado de las personas.

Orientación para tu lectura

Al comenzar una instrucción, observa quién debe actuar, qué presenta, dónde lo hace y con qué finalidad. Distingue las tareas de la persona que lleva la ofrenda y las del sacerdote. Cuando se repita un procedimiento, busca qué se mantiene y qué cambia; a menudo esa diferencia explica el sentido de la nueva situación.

Lee los términos «santo», «puro», «impuro», «pecado» y «expiación» dentro de cada contexto. Las notas te ayudarán a conocer el vocabulario original y las costumbres que necesiten explicación. Después considera cómo el Nuevo Testamento desarrolla la relación con Cristo antes de trasladar directamente una disposición ritual a tu vida. Busca comprender la santidad de Dios, la provisión de su gracia y la respuesta de fe y obediencia que te corresponde.

Relaciones bíblicas

El día de la expiación

El SEÑOR habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, que murieron al acercarse delante del SEÑOR. El SEÑOR dijo a Moisés: «Habla a tu hermano Aarón y dile que no entre en cualquier momento en el Lugar Santísimo, detrás del velo, ante el propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio. Con esto entrará Aarón en el Lugar Santísimo: con un novillo del ganado vacuno para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto. Se pondrá la túnica santa de lino y se cubrirá el cuerpo con calzoncillos de lino. Se ceñirá con una faja de lino y se cubrirá la cabeza con un turbante de lino. Son vestiduras santas; bañará su cuerpo con agua y después se las pondrá. De la comunidad de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto. Aarón presentará el novillo de la ofrenda por el pecado que es para él y hará expiación por sí mismo y por su casa. Tomará los dos machos cabríos y los presentará delante del SEÑOR, a la entrada de la tienda de reunión. Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos: una suerte para el SEÑOR y otra suerte para Azazel. Aarón presentará el macho cabrío sobre el que haya caído la suerte para el SEÑOR y lo ofrecerá como ofrenda por el pecado. Pero el macho cabrío sobre el que haya caído la suerte para Azazel será presentado vivo delante del SEÑOR, para hacer expiación sobre él y enviarlo a Azazel, al desierto. Aarón presentará el novillo de la ofrenda por el pecado que es para él y hará expiación por sí mismo y por su casa; degollará el novillo de la ofrenda por el pecado que es para él. Tomará un incensario lleno de brasas del altar que está delante del SEÑOR y dos puñados llenos de incienso aromático finamente molido, y los llevará detrás del velo. Pondrá el incienso sobre el fuego delante del SEÑOR, y la nube del incienso cubrirá el propiciatorio que está sobre el Testimonio, para que no muera. Tomará de la sangre del novillo y la rociará con su dedo sobre el lado oriental del propiciatorio; delante del propiciatorio rociará parte de la sangre con su dedo siete veces.

La purificación del santuario y del altar

Degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es para el pueblo y llevará su sangre detrás del velo. Hará con su sangre lo mismo que hizo con la sangre del novillo: la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio. Hará expiación por el Lugar Santísimo a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados. Hará lo mismo con la tienda de reunión, que permanece entre ellos en medio de sus impurezas. No habrá ninguna otra persona en la tienda de reunión desde que él entre a hacer expiación en el Lugar Santísimo hasta que salga. Hará expiación por sí mismo, por su casa y por toda la asamblea de Israel. Saldrá al altar que está delante del SEÑOR y hará expiación por él. Tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar, por todos sus lados. Rociará sobre él parte de la sangre con su dedo siete veces; lo purificará de las impurezas de los hijos de Israel y lo consagrará.

El envío del macho cabrío vivo

Cuando haya terminado de hacer expiación por el Lugar Santísimo, por la tienda de reunión y por el altar, presentará el macho cabrío vivo. Aarón apoyará sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. Los pondrá sobre la cabeza del macho cabrío y lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello. El macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a una tierra apartada, y el hombre soltará al macho cabrío en el desierto. Aarón entrará en la tienda de reunión, se quitará las vestiduras de lino que se había puesto para entrar en el Lugar Santísimo y las dejará allí. Bañará su cuerpo con agua en un lugar santo, se pondrá sus vestiduras y saldrá. Presentará su holocausto y el holocausto del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo. Hará arder sobre el altar la grasa de la ofrenda por el pecado. El que haya soltado el macho cabrío para Azazel lavará su ropa y bañará su cuerpo con agua; después podrá entrar en el campamento. El novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada al Lugar Santísimo para hacer expiación, serán sacados fuera del campamento. Quemarán al fuego sus pieles, su carne y su estiércol. El que los queme lavará su ropa y bañará su cuerpo con agua; después podrá entrar en el campamento.

El reposo y la expiación anual de Israel

Esto será para ustedes un estatuto perpetuo: en el séptimo mes, el día diez del mes, se humillarán y no harán ningún trabajo, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes. Porque en este día se hará expiación por ustedes para purificarlos. Quedarán puros de todos sus pecados delante del SEÑOR. Será para ustedes un día de reposo solemne, y se humillarán. Es un estatuto perpetuo. El sacerdote que sea ungido e investido para ejercer el sacerdocio en lugar de su padre hará la expiación. Se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras santas. Hará expiación por el Lugar Santísimo; hará expiación por la tienda de reunión y por el altar; hará expiación por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea. Esto será para ustedes un estatuto perpetuo, para hacer expiación por los hijos de Israel a causa de todos sus pecados, una vez al año». Y lo hizo tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés.

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