La santidad en el amor y la justicia
El SEÑOR habló a Moisés y le dijo:La santidad se expresa en toda la vida
La nueva comunicación reúne instrucciones de culto, familia, trabajo y justicia. El capítulo muestra que la vida santa no puede reducirse a una sola de esas dimensiones.
Explicación del versículo
Jehová habla a Moisés para que transmita el mandato a toda la comunidad. Después del capítulo sobre relaciones prohibidas, la instrucción amplía su alcance: incluye lo que se ofrece en el santuario, cómo se cosecha, cómo se habla y cómo se trata a quienes tienen menos poder.
La repetición «Yo soy Jehová» da unidad a disposiciones diversas. El mismo Dios reclama fidelidad en la adoración y justicia al pagar un salario. Por eso los cambios de tema no forman una colección sin relación; desarrollan la santidad anunciada al principio.
Un capítulo central para el amor al prójimo
En el versículo 18 aparecerá el mandato de amar al prójimo como a uno mismo. Mateo 22:37–40 recoge su lugar junto al amor a Dios en la enseñanza de Jesús. Esa relación permite comprender el conjunto: adorar a Jehová y amar a las personas no son tareas que puedan enfrentarse para excusar la desobediencia en una de ellas. El carácter santo de Dios reclama una respuesta que alcanza ambas.
«Habla a toda la comunidad de los hijos de Israel y diles: “Serán santos, porque yo, el SEÑOR su Dios, soy santo.¿Por qué todo el pueblo debe ser santo?
La santidad no se reserva a sacerdotes o a quienes desempeñan una función especial. El mandato se dirige a toda la comunidad de Israel.
Explicación del versículo
«Serán santos» utiliza קְדֹשִׁים, qəḏōšîm, personas apartadas para Dios. El desarrollo del capítulo impide entender esa separación como aislamiento indiferente hacia los demás: se concreta en fidelidad religiosa, integridad y amor.
«Porque yo [...] soy santo» establece el fundamento. Israel pertenece a Jehová y debe vivir conforme al carácter de quien lo llama. No se afirma que el ser humano llegue a ser Dios ni que alcance su misma condición divina. La conducta del pueblo debe corresponder a su pertenencia al Santo.
La relación con la redención de Cristo
1 Pedro 1:14–19 retoma este llamado y lo relaciona con el rescate recibido mediante la sangre de Cristo. La obediencia cristiana no compra esa redención; responde a ella. Si perteneces a Jesús, la santidad alcanza tanto lo que haces en público como tus decisiones menos visibles. El Dios que te recibe como Padre también forma tu manera de tratar a las personas.
Cada uno de ustedes respetará a su madre y a su padre. Guardarán mis días de reposo. Yo soy el SEÑOR su Dios.El respeto a los padres y el tiempo dedicado a Dios
La santidad comienza a concretarse en la familia y en la observancia de los días de reposo. Las dos obligaciones se colocan bajo la autoridad de Jehová.
Explicación del versículo
El verbo traducido «respetará» pertenece al lenguaje de temer o reverenciar. En relación con la madre y el padre, expresa un reconocimiento serio de su lugar, no la atribución de divinidad. La madre es mencionada primero; ambos progenitores quedan comprendidos en el mandato.
«Mis días de reposo» identifica esos tiempos como pertenecientes a Dios. La familia no tiene una autoridad independiente que pueda anular lo que él manda, y la observancia religiosa tampoco debe convertirse en excusa para descuidar a los padres.
La corrección de Jesús sobre una falsa devoción
Marcos 7:9–13 denuncia la tradición que permitía negar ayuda a los padres bajo la declaración de que los bienes eran una ofrenda. El ejemplo ilumina la unidad de este versículo: honrar a Dios no justifica abandonar el deber familiar. El respeto debe expresarse en acciones concretas, y la piedad necesita conservar la fidelidad a la palabra que afirma practicar.
No se volverán a los ídolos ni se harán dioses de metal fundido. Yo soy el SEÑOR su Dios.La confianza no debe dirigirse a los ídolos
El pueblo santo debe reconocer a Jehová como su Dios, sin fabricar otros destinatarios de adoración ni volverse hacia ellos.
Explicación del versículo
«No se volverán» incluye la orientación de la búsqueda y la confianza. La prohibición no se limita a fabricar una imagen con las propias manos: también alcanza dirigirse religiosamente a los ídolos ya existentes.
«Dioses de metal fundido» nombra objetos producidos mediante la fundición. Su valor material o la habilidad del artesano no los convierten en dioses verdaderos. La afirmación final, «Yo soy el SEÑOR su Dios», recuerda al destinatario legítimo del culto.
Una relación que no se puede fabricar
Deuteronomio 4:15–19 relaciona la prohibición de imágenes con la revelación recibida: Israel oyó a Jehová sin ver una figura que pudiera reproducir. Dios se da a conocer y reclama fidelidad; no queda a disposición del pueblo para que lo reemplace con una representación elegida por conveniencia. La santidad incluye así el discernimiento de a quién se adora, además de la sinceridad del sentimiento religioso.
El respeto por la ofrenda consagrada
Cuando ofrezcan un sacrificio de paz al SEÑOR, lo ofrecerán de modo que sea aceptado en su favor.Una ofrenda presentada para ser aceptada
La disposición sobre el sacrificio de paz muestra que el deseo de ofrecer algo a Dios debe atender también a la forma que él ha ordenado.
Explicación del versículo
La expresión לִרְצֹנְכֶם, lirṣōnəḵem, se relaciona aquí con la aceptación de la ofrenda en favor de sus presentadores. La NTBT comunica ese sentido mediante «de modo que sea aceptado en su favor». Los versículos siguientes explican condiciones concretas relativas a la comida del sacrificio.
El sacrificio de paz incluye comunión y participación en la carne, bajo las instrucciones del culto. No debe confundirse con un holocausto, cuya función y distribución son diferentes. Tampoco basta llamar «ofrenda» a una acción para que quede automáticamente aprobada.
La relación entre disposición y obediencia
Levítico 7:15–18 distingue los plazos de distintas presentaciones de paz. Esta sección retoma la importancia de respetarlos. La aceptación no se mide por el entusiasmo del oferente solamente, sino por su respuesta a la instrucción divina. La santidad que el capítulo desarrolla comprende tanto el trato justo al prójimo como la fidelidad en lo consagrado a Jehová.
Se comerá el día en que lo sacrifiquen y al día siguiente. Lo que quede hasta el tercer día se quemará al fuego.El tiempo establecido para comer del sacrificio
La carne de la ofrenda considerada puede comerse el día del sacrificio y al siguiente. Lo que quede hasta el tercer día debe quemarse.
Explicación del versículo
El plazo pertenece al uso de una comida consagrada. El oferente no puede prolongarlo para aprovechar mejor sus recursos o conservar una parte de la carne para una ocasión futura. Lo que ha sido dedicado a Jehová continúa sujeto a sus instrucciones.
La disposición coincide con el plazo de las ofrendas por voto o voluntarias de Levítico 7:16–17. Allí la ofrenda de acción de gracias tiene un plazo más breve: debe comerse el mismo día. La comparación evita tratar todos los sacrificios de paz como si el libro les asignara siempre el mismo período.
Por qué no conviene reducirlo a conservación de alimentos
El versículo ordena una conducta en el culto y los siguientes la explican mediante aceptación, culpa y profanación. Puede reconocerse que la carne es perecedera, pero el texto no fundamenta la norma en una explicación médica sobre bacterias. Su argumento explícito es el respeto por lo santo y por la autoridad de quien ha establecido su uso.
Pero si se come al tercer día, será una abominación; no será aceptado.Lo consagrado puede ser tratado de una manera inaceptable
Comer al tercer día contradice la instrucción sobre la ofrenda. Esa acción afecta su aceptación, aunque el sacrificio haya comenzado como un acto religioso.
Explicación del versículo
La condición remite a la carne del versículo 6. El término פִּגּוּל, piggûl, traducido aquí «abominación», describe su condición inaceptable en el ámbito de la ofrenda. No es la misma palabra hebrea empleada para las prácticas condenadas al final del capítulo 18, aunque una traducción española pueda coincidir.
La afirmación «no será aceptado» enlaza con el propósito del versículo 5. La obediencia posterior no es irrelevante para el acto de presentar: quien recibe la comida consagrada debe seguir respetando las condiciones que le fueron dadas.
La seriedad de la participación
Levítico 7:18 expresa igualmente la no aceptación y la responsabilidad de quien come. La norma no transforma el rito en una acción que pueda ejecutarse primero y administrarse después según el propio gusto. Presentación y participación forman parte de una misma respuesta ante Jehová.
El que lo coma cargará con su culpa, porque ha profanado lo santo del SEÑOR; esa persona será apartada de su pueblo.Profanar lo santo también ocurre mediante las acciones
La responsabilidad recae sobre quien come de la ofrenda quebrantando el plazo establecido. El capítulo identifica su falta como profanación.
Explicación del versículo
«Cargará con su culpa» significa que deberá responder por el acto y sus consecuencias. La causa se declara expresamente: «ha profanado lo santo del SEÑOR». El verbo de profanar señala el trato dado a algo consagrado como si fuera de libre disposición.
La sanción de quedar apartado del pueblo subraya la gravedad de desobedecer en este ámbito. No es una observación sobre los gustos culinarios de una persona. El sacrificio y su comida pertenecen al servicio que Dios ha dispuesto, y su condición santa debe respetarse hasta el final.
Una unidad dentro del capítulo
Los versículos 5–8 forman una secuencia: presentación aceptable, plazo para comer, rechazo de la infracción y responsabilidad del participante. Después se hablará de dejar alimento para el pobre. La transición muestra que el respeto por lo que pertenece a Dios y la generosidad con quien necesita comer forman parte de la misma vida santa. El culto no puede convertirse en pretexto para desatender ninguna de esas obligaciones.
La provisión para el necesitado
Cuando recojan la cosecha de su tierra, no segarás por completo los bordes de tu campo ni recogerás las espigas caídas de tu cosecha.Una cosecha que deja lugar al necesitado
El dueño del campo no debe recoger hasta la última espiga. La forma de cosechar tiene que dejar una provisión para otras personas.
Explicación del versículo
Se prohíben dos acciones: segar por completo los bordes del campo y recoger las espigas que caen durante la cosecha. פֵּאָה, pēʾāh, designa el borde o extremo; לֶקֶט, leqeṭ, lo que queda para ser espigado. El versículo no fija aquí un porcentaje del terreno.
El destinatario continúa teniendo campo y cosecha, pero su aprovechamiento no es absoluto. El versículo siguiente identificará al pobre y al extranjero como beneficiarios. Dejar lo indicado es una obligación, no solo una posibilidad cuando sobra mucho.
La provisión que permite recoger
Rut 2:2–3 muestra a Rut saliendo a espigar detrás de los segadores. La disposición permite reconocer el trasfondo de esa actividad: una persona sin campo propio puede recoger alimento en el terreno de otro. La santidad del propietario se expresa también en el límite que acepta para que el necesitado tenga acceso a la cosecha.
No rebuscarás tu viña ni recogerás las uvas caídas de tu viña; las dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo soy el SEÑOR su Dios.El pobre y el extranjero participan de lo dejado
La misma consideración del campo se aplica a la viña. No debe recogerse exhaustivamente todo lo que queda en ella ni lo que cae.
Explicación del versículo
«No rebuscarás» se refiere a volver sobre la cosecha para aprovechar lo restante. Las uvas caídas también deben dejarse. La instrucción identifica a sus destinatarios: el pobre y el extranjero residente, que pueden carecer del acceso a tierra y recursos que posee el dueño.
«Las dejarás» exige una acción deliberada. Lo reservado no es simplemente un desperdicio que nadie ha tenido interés en recoger. Jehová ordena abrir un espacio de provisión dentro del trabajo agrícola y concluye recordando su autoridad sobre el pueblo.
La memoria que sostiene la generosidad
Deuteronomio 24:19–22 amplía la disposición a la gavilla olvidada y al olivo, y llama a recordar la esclavitud en Egipto. El pasado del pueblo debe formar su trato al vulnerable. Rut 2:8–12 añade la importancia de que esa oportunidad se ejerza en un entorno de cuidado y protección, como muestra el trato de Booz a Rut.
La verdad y la justicia entre prójimos
No robarán, no engañarán ni mentirán unos a otros.La honradez incluye lo que se toma y lo que se dice
El robo, el engaño y la mentira aparecen juntos porque todos quebrantan la confianza necesaria para vivir como prójimos.
Explicación del versículo
La prohibición de robar impide apropiarse de lo ajeno. Las dos órdenes siguientes alcanzan la conducta y la palabra con las que una persona puede encubrir la apropiación, negar una obligación o hacer que otro crea algo falso. La integridad no consiste únicamente en abstenerse de tomar un objeto con las manos.
«Unos a otros» sitúa la instrucción en las relaciones de la comunidad. La convivencia del pueblo santo requiere que la palabra dada y los bienes de las personas sean tratados con verdad. El versículo siguiente mostrará una agravación: usar el nombre de Dios para sostener una falsedad.
El amor se opone al perjuicio
Romanos 13:8–10 relaciona el mandato de no robar con el amor al prójimo y resume que el amor no le hace mal. Esa relación ilumina estas prohibiciones: mentir o engañar para obtener una ventaja contradice el bien que se debe buscar para el otro. La honradez es una expresión concreta de ese amor, no una habilidad que deba abandonarse cuando resulta costosa.
No jurarán en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo soy el SEÑOR.El nombre de Dios no debe encubrir una mentira
Jurar falsamente por el nombre de Jehová une la mentira al uso indebido de su autoridad. La palabra religiosa puede ser profanada por quien la utiliza.
Explicación del versículo
El juramento invoca a Dios como testigo de una afirmación. Hacerlo en falso busca dar credibilidad divina a lo que no es verdad. Por eso el acto profana el nombre: trata al Dios santo como instrumento para engañar a otra persona.
La prohibición continúa la del robo y el engaño del versículo 11. Una falsedad no se vuelve recta porque vaya acompañada de lenguaje solemne. «Yo soy el SEÑOR» recuerda que el nombre invocado pertenece al Dios vivo, que conoce la verdad del acto.
La enseñanza de Jesús sobre la palabra confiable
Mateo 5:33–37 retoma el juramento y conduce al discípulo a una palabra íntegra: que el sí sea sí y el no sea no. La confianza no debe depender de añadir cada vez una fórmula más sagrada. Si sigues a Cristo, procura que tus afirmaciones y compromisos puedan sostenerse por su verdad, sin utilizar el nombre de Dios para presionar a quien te escucha.
No oprimirás a tu prójimo ni le robarás. No retendrás contigo el salario del jornalero hasta la mañana.El salario del trabajador no es un recurso del empleador
La prohibición de oprimir al prójimo se concreta en un pago que no debe retenerse: el salario del jornalero.
Explicación del versículo
El שָׂכִיר, śāḵîr, es el trabajador contratado. En el caso del jornalero, el pago está unido a su sustento inmediato. Retenerlo hasta la mañana significa conservar en poder del empleador algo que ya corresponde a quien trabajó.
Deuteronomio 24:14–15 desarrolla el motivo: el trabajador pobre depende de su salario para vivir, y su clamor puede llegar a Jehová. La diferencia de recursos entre ambas partes no justifica aprovecharse de esa dependencia.
Aplicación editorial
Santiago 5:4 denuncia el salario retenido a los cosechadores y declara que sus gritos llegan al Señor. Si tienes personas a tu cargo, examina tus pagos y compromisos con esa seriedad. Una actividad presentada como bendecida por Dios no debe sostenerse a costa de lo que se debe a otros. La justicia incluye cumplir lo acordado y reconocer el costo que una demora impone a quien necesita ese ingreso.
No maldecirás al sordo ni pondrás un obstáculo delante del ciego. Temerás a tu Dios. Yo soy el SEÑOR.El temor de Dios protege a quien no puede defenderse de la misma manera
La santidad se manifiesta en el trato a las personas sordas y ciegas. Sus limitaciones no deben convertirse en una oportunidad para hacerles daño.
Explicación del versículo
Maldecir al sordo y poner un obstáculo delante del ciego son acciones distintas, pero comparten el aprovechamiento de una vulnerabilidad. Uno puede no oír la maldición y el otro no ver aquello que se ha colocado para hacerlo caer. La dificultad de descubrir o impedir el daño no lo vuelve inocente.
«Temerás a tu Dios» dirige la mirada al que conoce la conducta. La responsabilidad no depende de que la víctima pueda reconocer al agresor ni de que otras personas observen el hecho. Jehová sigue siendo la autoridad que juzga el trato al prójimo.
El sentido del mandato
El texto parte de situaciones concretas y reclama una conducta que respete a quienes las viven. No atribuye culpa moral a la sordera o a la ceguera. El problema es la acción de quien insulta o prepara el tropiezo. La vida santa requiere que la capacidad de percibir, moverse o responder de otra persona sea ocasión de cuidado, en vez de usarse para burlarse de ella o perjudicarla.
No cometerán injusticia al juzgar. No favorecerás al pobre ni mostrarás favoritismo al poderoso; juzgarás a tu prójimo con justicia.La justicia no debe favorecer ni al pobre ni al poderoso
El mandato protege la rectitud del juicio. La posición social de una persona no debe decidir el resultado de su causa.
Explicación del versículo
La prohibición alcanza dos posibles desviaciones: favorecer al pobre por ser pobre y honrar al poderoso por su grandeza. El criterio positivo es «con justicia». La verdad de la causa no puede ser sustituida por simpatía, temor o interés.
Esto no contradice las disposiciones que dejan alimento para el necesitado. Ayudar a una persona en su pobreza y decidir imparcialmente un litigio son responsabilidades diferentes. La compasión no exige fabricar un veredicto, y la imparcialidad no permite desentenderse del hambre.
La fe en Cristo y el favoritismo
Santiago 2:1–9 denuncia el trato preferente al rico dentro de la reunión y lo confronta con la ley de amar al prójimo. La relación muestra que la santidad también forma la manera de valorar a las personas. El reconocimiento de su dignidad y la rectitud del juicio deben mantenerse juntos: ni la riqueza compra razón ni la necesidad convierte automáticamente en verdadera cualquier afirmación.
No andarás difamando entre tu pueblo ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el SEÑOR.La reputación y la vida del prójimo
Difamar y poner en peligro a otra persona quebrantan la convivencia del pueblo. La palabra y la conducta pueden causar un daño grave.
Explicación del versículo
«Andarás difamando» describe la circulación de información que perjudica al prójimo. La cercanía de la instrucción sobre el juicio recuerda que una acusación puede afectar mucho más que la reputación: también puede comprometer la seguridad y la vida de alguien.
La segunda expresión hebrea dice literalmente no estar «sobre la sangre de tu prójimo». Se ha entendido como no actuar contra su vida y también como no permanecer pasivo cuando está amenazada. La NTBT expresa la responsabilidad de no ponerla en peligro; otras traducciones destacan el deber de intervenir en su defensa.
Una responsabilidad que no se limita a abstenerse de matar
El versículo reúne la palabra dañina y la vida amenazada bajo la autoridad de Jehová. Quien difunde una acusación no puede considerar irrelevantes sus consecuencias. El contexto conduce después a reprender directamente al prójimo en lugar de conservar odio. Hablar con verdad y procurar su bien es diferente de circular relatos que lo perjudican sin buscar una corrección justa.
La corrección y el amor al prójimo
No odiarás a tu hermano en tu corazón. Reprenderás sin falta a tu prójimo y no incurrirás en pecado por su causa.Corregir sin conservar odio en el corazón
El mandato une la disposición interior y la palabra dirigida al prójimo. Guardar resentimiento y difamarlo no sustituyen una corrección verdadera.
Explicación del versículo
«Tu hermano» designa al miembro de la comunidad; el término «prójimo» continúa esa relación. «En tu corazón» alcanza el odio que puede permanecer oculto detrás de un trato aparentemente correcto. La repetición verbal hebrea traducida «reprenderás sin falta» da énfasis al deber de afrontar la falta.
La cláusula final admite matices: no hacerse culpable por dejar al otro en su pecado y no incurrir en pecado al reprenderlo. Ambas consideraciones corresponden al contexto: la corrección no debe omitirse por indiferencia ni convertirse en expresión de odio.
Aplicación editorial
Mateo 18:15–17 llama a hablar con el hermano buscando ganarlo; Gálatas 6:1–2 exige restaurar con mansedumbre y cuidarse de la propia tentación. Si necesitas corregir, examina primero qué deseas para esa persona. Habla con verdad y procura su restauración, sin utilizar la falta para humillarla ni el temor a una conversación difícil para alimentar silenciosamente el rencor.
No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR.Amar al prójimo también significa renunciar a la venganza
El amor aparece unido a dos renuncias concretas: no devolver el daño por cuenta propia y no conservarlo como una deuda que se espera cobrar.
Explicación del versículo
«No te vengarás» se refiere a la represalia; «ni guardarás rencor», a la persistencia interior del agravio. El mandato no se conforma con impedir una agresión externa mientras se cultiva la hostilidad. Continúa la enseñanza del versículo 17 sobre el corazón y la corrección.
«Como a ti mismo» toma la consideración del propio bien como medida del trato al otro. El texto manda buscar un bien semejante para el prójimo. En su contexto inmediato se habla de los miembros del pueblo; el versículo 34 aplicará la misma expresión al extranjero residente.
El lugar de este mandato en la enseñanza de Jesús
Mateo 22:37–40 lo presenta junto al amor a Dios como fundamento de la Ley y los Profetas. En Lucas 10:25–37, Jesús responde a la pregunta por el prójimo mostrando la misericordia de un samaritano. La enseñanza conduce a actuar a favor del que necesita ayuda. Gálatas 5:13–14 relaciona esa misma palabra con la libertad cristiana que sirve mediante el amor.
La obediencia en distintas situaciones de la vida
Guardarán mis estatutos. No harás que tu ganado se aparee con animales de otra especie. No sembrarás tu campo con semillas de dos clases ni te pondrás una prenda tejida con mezcla de hilos.Las mezclas en la ganadería, el campo y la ropa
La instrucción pasa a tres ámbitos cotidianos: la cría de animales, la siembra y las prendas. Israel debe guardar también en ellos las distinciones ordenadas.
Explicación del versículo
כִּלְאַיִם, kilʾayim, se repite para indicar clases diferentes mezcladas. El mandato se aplica a hacer aparear ganado de distinta clase, sembrar el campo con dos clases de semillas y vestir una prenda de mezcla. No se trata en los tres casos de una única operación agrícola.
La referencia al tejido incluye שַׁעַטְנֵז, šaʿaṭnēz, término cuyo sentido se precisa al comparar Deuteronomio 22:9–11: allí se prohíbe expresamente la mezcla de lana y lino. Esa precisión es más útil que aplicar el término sin distinción a todo material textil moderno.
La razón y los límites de la explicación
El versículo presenta las prohibiciones como estatutos de Jehová, sin desarrollar aquí una teoría agrícola ni explicar cada posible mezcla mediante un riesgo biológico. Pertenecen a las distinciones que forman la vida de Israel. Reconocer esa función no exige convertir animales, semillas e hilos en símbolos inventados de otras personas o doctrinas: primero deben entenderse las acciones concretas que la ley nombra.
Si un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer, y ella es una esclava prometida a otro hombre, sin haber sido rescatada ni haber recibido la libertad, habrá castigo. No se les dará muerte porque ella no era libre.Una situación jurídica marcada por la falta de libertad
El caso trata una relación sexual con una mujer esclavizada que estaba comprometida con otro hombre. Su condición legal determina una respuesta diferente de la pena por adulterio entre personas libres.
Explicación del versículo
El texto precisa que ella no ha sido rescatada ni ha recibido la libertad. Esa dependencia forma parte del problema jurídico que se regula. No ofrece un relato de lo ocurrido que permita afirmar cuáles fueron su voluntad, sus posibilidades de resistirse o las circunstancias de la relación.
בִּקֹּרֶת, biqqōreṯ, es un término difícil. Se ha entendido como investigación, castigo o compensación; de ahí las diferencias entre traducciones. La NTBT conserva «habrá castigo», sin especificar un procedimiento o destinatario del pago que el término por sí solo no hace inequívocos.
Lo que la disposición afirma
No deben ser ejecutados porque ella no era libre, pero la conducta del hombre no queda declarada inocente: los versículos 21–22 le exigen una ofrenda por la culpa. El pasaje debe leerse dentro de las categorías de dependencia de aquella legislación, sin borrar la situación desigual de la mujer ni atribuirle automáticamente la misma capacidad de decisión que al hombre.
Llevará al SEÑOR, a la entrada de la tienda de reunión, su ofrenda por la culpa: un carnero como ofrenda por la culpa.El hombre debe reconocer su culpa ante Jehová
La ausencia de pena de muerte no elimina la responsabilidad por la relación descrita. El hombre debe llevar una ofrenda por la culpa.
Explicación del versículo
El sujeto continúa siendo el hombre del versículo anterior. La instrucción especifica un carnero y su presentación a la entrada de la tienda de reunión. Se llama אָשָׁם, ʾāšām, término utilizado para la culpa y la ofrenda que la trata.
La repetición «su ofrenda por la culpa [...] como ofrenda por la culpa» identifica claramente su finalidad. No es un sacrificio voluntario de agradecimiento ni una presentación que convierta en lícita la conducta. El hombre comparece como responsable de una falta.
La unidad del caso
Los versículos 20–22 deben leerse juntos. El primero considera la situación jurídica y limita la sanción; el segundo exige la ofrenda; el tercero anuncia la expiación y el perdón. Separar el versículo 20 podría hacer parecer que la condición esclavizada de la mujer permite actuar sin responsabilidad. La continuidad del texto afirma lo contrario respecto del hombre: ha pecado y debe atender a la disposición divina para tratar su culpa.
Con el carnero de la ofrenda por la culpa, el sacerdote hará expiación por él delante del SEÑOR por el pecado que cometió, y se le perdonará el pecado que cometió.El pecado reconocido y el perdón concedido
El rito culmina con una afirmación de perdón. El sacerdote realiza la expiación, y el hombre recibe la remisión de la falta nombrada.
Explicación del versículo
El carnero es la ofrenda por la culpa del versículo 21. El sacerdote actúa «delante del SEÑOR», de modo que la cuestión no se agota en el conflicto social con otra persona. La conducta también debe ser tratada ante Dios.
La repetición «por el pecado que cometió» conserva la responsabilidad del hombre. El perdón no reescribe el acto como si hubiera sido recto. La forma «se le perdonará» anuncia el resultado de la provisión divina; no atribuye al sacerdote un poder independiente para declarar buena cualquier conducta a cambio de una ofrenda.
La relación con Jesucristo
Hebreos 9:13–14 conduce desde las purificaciones antiguas hacia la entrega sin mancha de Cristo, que purifica la conciencia para servir al Dios vivo. La gracia trata con el pecado real y abre una respuesta de obediencia. Recibir perdón no significa obtener autorización para seguir perjudicando a otra persona, sino volver al Dios que llama a vivir de una manera santa y justa.
Cuando entren en la tierra y planten cualquier árbol frutal, considerarán incircunciso su fruto. Durante tres años será incircunciso para ustedes; no se comerá.¿Por qué se llama «incircunciso» al fruto?
Durante los primeros tres años, el fruto de los árboles recién plantados no debe comerse. La imagen de incircuncisión expresa esa condición restringida.
Explicación del versículo
La instrucción mira hacia la entrada en la tierra y la plantación de árboles frutales. El hebreo repite términos de la familia de עָרֵל, ʿārēl, «incircunciso». Aplicados al fruto, no describen una operación corporal literal, sino algo que todavía debe considerarse vedado para el uso alimentario.
La cláusula final explica la consecuencia práctica: «no se comerá». La NTBT conserva la imagen del original y el propio versículo permite comprenderla. No ordena aquí circuncidar árboles ni convertir cada parte de la planta en una representación del cuerpo humano.
El tiempo de espera dentro de la provisión
Los versículos 24–25 completarán la secuencia: el fruto del cuarto año es consagrado en alabanza y el quinto queda para el consumo. El propietario debe recibir la producción dentro de un orden que reconoce a Jehová. El texto no explica el plazo mediante una evaluación moderna de la calidad nutricional del fruto; su enseñanza expresa es esperar y respetar la disposición divina antes de aprovecharlo.
En el cuarto año todo su fruto será consagrado en alabanza al SEÑOR.El cuarto año pertenece a la alabanza de Jehová
Después del período en que el fruto no debe comerse, la producción del cuarto año tiene un destino consagrado.
Explicación del versículo
«Todo su fruto» subraya que la disposición alcanza la cosecha de ese año, no solamente una pequeña muestra elegida por el propietario. La expresión קֹדֶשׁ הִלּוּלִים, qōḏeš hillûlîm, une lo santo con las alabanzas: el fruto se dedica a Jehová como ocasión de reconocerlo.
El versículo no describe aquí todos los pasos de su consumo o presentación. Su afirmación principal es la consagración. Por eso no debe confundirse este año con el quinto, en que se autoriza expresamente comer del fruto como producción disponible para el dueño.
Trabajo, cosecha y gratitud
La plantación requiere esfuerzo, pero el producto no se recibe como si el trabajo humano fuera su única explicación. La secuencia reserva un tiempo para el reconocimiento de Dios antes del aprovechamiento ordinario. La alabanza queda vinculada a algo concreto que produce la tierra. No se limita a palabras pronunciadas mientras se conserva para uno mismo todo el fruto que el mandato ha destinado a Jehová.
En el quinto año comerán su fruto, para aumentar su cosecha. Yo soy el SEÑOR su Dios.El fruto disponible después de la espera y la consagración
En el quinto año el propietario puede comer del fruto. La secuencia reconoce el lugar de Jehová antes del aprovechamiento ordinario de la plantación.
Explicación del versículo
Los tres primeros años se considera vedado el fruto; el cuarto se consagra en alabanza; el quinto queda autorizado para el consumo del dueño. El versículo debe leerse dentro de esa disposición sobre árboles frutales al entrar en la tierra.
«Para aumentar su cosecha» vincula la obediencia a la provisión esperada. El texto presenta el crecimiento del fruto bajo la bendición de Jehová, sin describir aquí un mecanismo agrícola que permita medir por separado el efecto de cada año.
La paciencia que reconoce al dador
El mandato enseña a recibir la producción sin actuar como si todo lo que empieza a dar fruto debiera consumirse de inmediato. El trabajo y la espera forman parte de la vida confiada a Dios. Esa enseñanza no convierte el número cinco en una garantía de prosperidad para cualquier proyecto personal. Se trata de una disposición concreta para Israel que orienta su relación con la tierra, la cosecha y el Dios al que pertenece.
La fidelidad a Dios en las prácticas cotidianas
No comerán nada con sangre. No practicarán la adivinación ni interpretarán presagios.La sangre y la búsqueda de conocimiento oculto
El versículo reúne una prohibición sobre la comida con el rechazo de la adivinación y los presagios. La vida del pueblo debe mantenerse bajo la palabra de Jehová.
Explicación del versículo
La primera expresión hebrea dice literalmente no comer «sobre la sangre». Se ha relacionado con el consumo de carne con sangre y con comidas de carácter ritual en torno a ella. La NTBT comunica la lectura alimentaria, en continuidad con Levítico 17:10–14, donde se explica la relación entre sangre y vida.
Las otras cláusulas prohíben adivinar e interpretar presagios. Se trata de buscar una orientación mediante prácticas que el pueblo no debe adoptar. El contexto no identifica cada procedimiento histórico ni exige atribuir el mismo significado a toda observación ordinaria de un acontecimiento.
A quién debe escuchar Israel
Deuteronomio 18:9–15 contrapone las prácticas de las naciones con la instrucción que Dios da mediante su palabra profética. El pueblo no tiene que fabricar un acceso al conocimiento oculto. Debe reconocer al Dios que habla y atender a la revelación recibida, en vez de buscar seguridad religiosa al margen de él.
No se raparán en redondo los bordes de la cabeza ni afeitarás los bordes de tu barba.Los bordes del cabello y de la barba
La disposición regula maneras concretas de cortar el cabello y la barba. Forma parte de las distinciones que Israel debe guardar en su vida corporal.
Explicación del versículo
El término פֵּאָה, pēʾāh, designa el borde o extremo. El texto habla de los bordes de la cabeza y de la barba; la primera cláusula incluye la idea de rodear o rapar en redondo. No especifica aquí un largo uniforme que todos deban conservar.
La proximidad de las instrucciones sobre adivinación y cortes por los muertos sitúa la norma entre prácticas corporales y religiosas de las que Israel debe distinguirse. Sin embargo, este versículo no nombra un rito particular ni identifica por sí solo una forma exacta de peinado antiguo.
Las relaciones dentro de la Ley
Deuteronomio 14:1–2 prohíbe cortaduras y raparse la frente por un muerto, relacionándolo con la condición de hijos de Jehová. Levítico 21:5 retoma disposiciones semejantes para los sacerdotes. Estos paralelos ayudan a comprender el marco de pertenencia y santidad, sin convertir una reconstrucción incierta de cada costumbre en un dato que el texto hubiera descrito expresamente.
No se harán cortes en el cuerpo por un muerto ni se harán tatuajes. Yo soy el SEÑOR.Los cortes por los muertos y las marcas en el cuerpo
Jehová prohíbe a Israel hacerse cortaduras por un muerto y realizarse las marcas que la NTBT denomina tatuajes.
Explicación del versículo
En la primera cláusula, «por un muerto» traduce un uso de נֶפֶשׁ, nep̄eš, referido a una persona fallecida. La instrucción trata una expresión corporal del duelo; no prohíbe llorar ni recordar con amor a quien ha muerto. Deuteronomio 14:1–2 ofrece un paralelo explícito.
La segunda cláusula emplea כְּתֹבֶת קַעֲקַע, kəṯōḇeṯ qaʿăqaʿ, una expresión de inscripción o marca grabada en el cuerpo. De ahí «tatuajes». No se describe su diseño o técnica. El motivo «por un muerto» se expresa en la cláusula de las cortaduras; la segunda prohibición no lo repite como una condición añadida.
El fundamento de la disposición
«Yo soy el SEÑOR» vincula el uso del cuerpo con la pertenencia al Dios santo. La explicación debe respetar tanto la prohibición dada a Israel como su contexto, sin inventar significados para cada marca ni suponer que todo duelo necesita expresarse de la forma que el mandato rechaza.
No profanarás a tu hija haciéndola prostituirse, para que la tierra no se prostituya ni se llene de perversidad.Una hija no debe ser utilizada para la prostitución
El mandato confronta a quien tiene poder dentro de la familia. La autoridad sobre una hija no permite convertirla en un medio de explotación sexual.
Explicación del versículo
«No profanarás a tu hija» identifica el daño de hacerla prostituirse. El verbo de la segunda expresión indica provocar o hacer que ocurra esa conducta. El énfasis recae en la responsabilidad de quien la induce o entrega a ella, no en acusar a la hija por la acción de otro.
El texto no limita aquí la prohibición a una prostitución relacionada con un santuario. La formulación es más amplia: la relación familiar no autoriza a disponer sexualmente de la hija ni a obtener beneficio mediante esa práctica.
Una decisión doméstica con consecuencias sociales
La advertencia final conecta la casa con la tierra: la prostitución y la perversidad pueden extenderse en la comunidad. La santidad no se conserva mediante ceremonias mientras se facilita el daño dentro del hogar. La familia debe ser un ámbito de cuidado y protección. La responsabilidad de un padre ante Jehová incluye reconocer el valor de la hija y rechazar las decisiones que la convierten en un recurso para los deseos o intereses de otras personas.
Guardarán mis días de reposo y tendrán reverencia por mi santuario. Yo soy el SEÑOR.El reposo y la reverencia por el santuario
La instrucción vuelve al culto. Jehová reclama atención tanto al tiempo apartado para él como al lugar donde se encuentra con su pueblo.
Explicación del versículo
«Mis días de reposo» retoma el mandato del versículo 3. «Mi santuario» afirma igualmente la pertenencia del lugar santo a Dios. Israel no puede establecer su uso como si fueran recursos de libre disposición.
«Tendrán reverencia» pertenece al vocabulario del temor respetuoso. No ordena adorar el edificio en lugar de Jehová. El lugar recibe ese trato por la presencia y la autoridad del Dios al que está consagrado.
La unidad del culto y la conducta
La proximidad de las disposiciones familiares y sociales muestra que el respeto al santuario no reemplaza la justicia. Tampoco la práctica de la generosidad vuelve irrelevante la adoración. En el nuevo pacto, Juan 4:21–24 enseña que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad, más allá de la disputa por un lugar geográfico. Esa apertura procede de la revelación de Jesús y conserva la necesidad de responder con verdad al Padre que busca adoradores.
No recurrirán a los médiums ni a los adivinos; no los consultarán, contaminándose con ellos. Yo soy el SEÑOR su Dios.Consultar a Dios en vez de buscar a los muertos
La prohibición rechaza recurrir a médiums y adivinos para recibir orientación. La fidelidad a Jehová incluye a quién se acude en busca de respuestas.
Explicación del versículo
Los términos אֹבוֹת, ʾōḇôṯ, y יִדְּעֹנִים, yiddəʿōnîm, pertenecen al ámbito de la consulta a espíritus y del conocimiento oculto que se atribuyen sus mediadores. El mandato prohíbe volverse a ellos y buscarlos. La necesidad de una respuesta no autoriza cualquier medio para obtenerla.
«Contaminándose con ellos» expresa la consecuencia de esa búsqueda. La prohibición no depende de que la consulta parezca impresionante o produzca una afirmación que el consultante deseaba escuchar. Su orientación religiosa contradice la pertenencia a Jehová.
La autoridad de la Palabra
Isaías 8:19–20 pregunta por qué un pueblo consultaría a los muertos por los vivos y lo remite a la ley y al testimonio. El fundamento para buscar dirección no es el asombro ante una manifestación, sino la verdad de Dios. La enseñanza llama a escuchar su Palabra y a buscarlo a él, sin confundir la promesa de una información espiritual con una autorización divina.
El respeto y el amor en la convivencia
Te levantarás ante quien tenga canas y honrarás al anciano. Temerás a tu Dios. Yo soy el SEÑOR.Honrar al anciano es parte del temor de Dios
Levantarse ante una persona mayor expresa de manera visible el reconocimiento de su dignidad. El mandato une ese trato con la reverencia a Jehová.
Explicación del versículo
La primera expresión menciona las canas, una señal de edad; la segunda habla del anciano. Aunque זָקֵן, zāqēn, también puede nombrar a un dirigente en otros contextos, aquí el paralelismo con las canas concentra la atención en la persona de edad avanzada.
«Te levantarás» describe un gesto concreto de honor. La presencia del anciano no debe ser ignorada como si su menor fuerza o productividad lo hiciera insignificante. El temor de Dios forma la manera de recibirlo.
Honor y justicia
El respeto no convierte automáticamente en verdadero todo lo que una persona mayor afirme. El mismo capítulo exige juzgar con justicia y rechaza el favoritismo. Ambas obligaciones pueden mantenerse juntas: escuchar con consideración, tratar con dignidad y, cuando sea necesario, hablar con verdad. La santidad se manifiesta en reconocer el valor de quien envejece, sin reducirlo a la utilidad inmediata que pueda tener para otros.
Cuando un extranjero resida entre ustedes en su tierra, no lo oprimirán.El residente extranjero no debe ser oprimido
La condición de extranjero puede situar a una persona en desventaja. Israel no debe aprovecharse de esa vulnerabilidad.
Explicación del versículo
El גֵּר, gēr, es quien reside entre los israelitas sin ser nativo. El mandato se refiere a la convivencia con él dentro de la tierra, y la prohibición abarca el trato opresivo o perjudicial.
Los capítulos anteriores han incluido al residente extranjero en varias obligaciones de la comunidad. Esa responsabilidad no autoriza a tratarlo como alguien sin protección. La santidad exige deberes de quienes lo reciben, no solamente condiciones para quien llega.
Una prohibición que será ampliada por el amor
El versículo siguiente no se conformará con decir que no se le haga daño: mandará amarlo como a uno mismo. Aquí se establece el primer límite, rechazar la opresión. La falta de una red familiar amplia, de tierra propia o de influencia no puede convertirse en una oportunidad de abuso. El contexto que había reservado alimento para el pobre y el extranjero muestra una preocupación coherente: la pertenencia a Jehová debe formar la manera en que la comunidad trata a quienes tienen menos recursos para defender sus intereses.
El extranjero que resida entre ustedes será para ustedes como uno de sus nativos; lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto. Yo soy el SEÑOR su Dios.Amar al extranjero como a uno mismo
El mandato de amor no queda restringido al vecino de origen israelita. La misma medida se aplica al extranjero que vive entre el pueblo.
Explicación del versículo
«Como uno de sus nativos» exige un trato que reconozca su lugar dentro de la convivencia. La expresión «lo amarás como a ti mismo» retoma directamente el lenguaje del versículo 18 y lo aplica a una persona cuyo origen es diferente.
La razón es histórica y moral: «ustedes fueron extranjeros en la tierra de Egipto». La memoria de haber dependido de otros debe impedir que Israel reproduzca la opresión desde una posición de mayor seguridad. El pasado no sirve únicamente para recordar el sufrimiento propio; debe formar la responsabilidad hacia quien vive ahora una situación de extrañeza y dependencia.
La misericordia que Jesús reclama
Lucas 10:29–37 responde a la pregunta por el prójimo mediante un samaritano que se acerca al herido y cuida de él. La enseñanza de Jesús llama a ejercer misericordia, en lugar de buscar una definición que permita pasar de largo. Tú puedes recordar la ayuda que has necesitado y convertirla en atención concreta hacia quien hoy carece de apoyo.
La honradez en los intercambios
No harán injusticia al juzgar, al medir longitudes, al pesar ni al medir capacidades.La justicia también se decide al medir y pesar
La integridad comercial forma parte de la vida santa. Las cantidades no deben manipularse para perjudicar a otra persona.
Explicación del versículo
La prohibición de injusticia al juzgar retoma el lenguaje del versículo 15 y lo aplica a la medición: longitudes, peso y capacidad. El intercambio no es un espacio ajeno a la autoridad de Jehová. Determinar cuánto recibe una persona puede ser también una cuestión de justicia.
Una medida falsa permite que la apariencia del acuerdo oculte una pérdida. Puede haberse anunciado una cantidad y entregarse otra mediante un instrumento alterado. La responsabilidad no desaparece porque el comprador no tenga cómo verificarla en ese momento.
El criterio del capítulo
El amor al prójimo se vuelve concreto en la honradez del procedimiento, no solo en las palabras amables del vendedor. Deuteronomio 25:13–16 prohíbe conservar pesas o medidas desiguales y exige que sean completas y justas. La norma muestra que el fraude puede comenzar antes de la transacción, cuando alguien prepara los medios para aprovecharse de la confianza de otro.
Tendrán balanzas justas, pesas justas, medidas justas para los áridos y medidas justas para los líquidos. Yo soy el SEÑOR su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto.Balanzas, pesas y recipientes que dicen la verdad
El mandato positivo exige instrumentos honestos. La justicia debe estar incorporada en la manera habitual de realizar los intercambios.
Explicación del versículo
El hebreo repite צֶדֶק, ṣeḏeq, «justicia», junto a cada instrumento. Las balanzas deben ser justas, lo mismo que las pesas y las medidas de capacidad. Las pesas se llaman literalmente «piedras», porque ese material servía como referencia en el pesaje.
La medida para los áridos es el אֵיפָה, ʾêp̄āh, efa; para los líquidos, el הִין, hîn. La NTBT expresa aquí su función para que se comprenda el mandato. Éxodo 16:36 relaciona el efa con el gómer. En este versículo lo decisivo es que la capacidad declarada corresponda a la real.
La memoria de la liberación
Jehová se identifica como quien sacó a Israel de Egipto. Esa liberación exige una forma de vivir distinta de la explotación sufrida. El pueblo no debe celebrar al Libertador mientras engaña en el mercado. La relación con Dios alcanza incluso los instrumentos aparentemente pequeños con los que se determina lo que recibe el prójimo.
Guardarán todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y los pondrán en práctica. Yo soy el SEÑOR”».La instrucción debe convertirse en una manera de vivir
El cierre recoge el conjunto del capítulo. Los estatutos y las ordenanzas deben guardarse y ponerse en práctica ante Jehová.
Explicación del versículo
La repetición «todos» impide seleccionar solo la parte de la instrucción que resulta cómoda. El capítulo ha hablado de adoración, familia, cosecha, justicia, vulnerabilidad y trato al extranjero. Ninguna de esas dimensiones queda fuera de la santidad anunciada en el versículo 2.
Guardar y practicar se complementan. Israel recibe un encargo que debe conservar, pero su fidelidad no puede medirse únicamente por conocerlo o transmitirlo. «Yo soy el SEÑOR» termina fijando la autoridad y la relación de las que nace la respuesta.
Aplicación editorial
Pregúntate dónde necesita hacerse concreta tu obediencia: en una deuda que debes pagar, una palabra que debes corregir, una persona que debes ayudar o un resentimiento que debes abandonar. Jesucristo te llama a amar a Dios y al prójimo. Gálatas 5:13–14 enseña que la libertad recibida debe servir mediante el amor. Esa respuesta no compra la salvación; expresa la obra de la gracia en quien pertenece al Salvador y se deja guiar por el Espíritu Santo.