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Éxodo 21

NTBT-2026-11-07

Introducción a Éxodo

Éxodo cuenta cómo Dios libera de la esclavitud a los descendientes de Jacob, los recibe como pueblo del pacto y establece su presencia en medio de ellos. La salida de Egipto conduce hacia una relación: el Dios que los rescata los llama a conocerlo, escuchar su palabra y vivir como su pueblo.

El libro comienza con familias sometidas al poder del faraón y termina con la gloria de Jehová llenando el tabernáculo. Entre esos dos escenarios aparecen el llamamiento de Moisés, los juicios sobre Egipto, la Pascua, el paso del mar, el camino por el desierto y el encuentro del Sinaí. El título «Éxodo» significa «salida»; el nombre hebreo Shemot, «nombres», procede de sus primeras palabras y recuerda su continuidad con la familia de Génesis.

Autoría y marco histórico

Éxodo pertenece al Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio libro le atribuye actividades de escritura: registra un acontecimiento para su memoria, escribe las palabras del pacto y recibe el mandato de escribir las instrucciones de Dios. Estos datos fundamentan su papel en la transmisión de la enseñanza. El relato de su vida, presentado principalmente en tercera persona, no incluye una declaración de que él redactara personalmente cada línea de la forma final del libro.

El libro no proporciona un año de composición ni nombra a los faraones de la opresión y de la salida. Sitúa los acontecimientos después de la estancia de los patriarcas en Egipto y antes de la entrada de Israel en Canaán. 1 Reyes 6:1 relaciona la salida con el comienzo del templo, cuatrocientos ochenta años después, en el cuarto año de Salomón. La identificación de los reyes egipcios y la conversión de esos datos a una cronología absoluta requieren un estudio conjunto; el nombre de una ciudad por sí solo no identifica al faraón.

Destinatarios y propósito

Las instrucciones se dirigen a Israel como comunidad liberada y deben transmitirse a sus descendientes. La memoria de la Pascua, las palabras del pacto y las disposiciones para el culto explican quién es su Dios y cómo debe vivir el pueblo que le pertenece. El relato une la historia de los antepasados con una identidad que las nuevas generaciones necesitan conocer.

La liberación está fundada en la fidelidad de Dios a las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Israel recibe la ley después de haber sido sacado de la esclavitud. La obediencia responde al rescate y ordena la vida de la comunidad; no aparece como el precio con el que consiguió que Dios comenzara a amarla. Esa gracia tampoco vuelve indiferente su conducta: el becerro de oro mostrará la gravedad de apartarse del Dios que la ha liberado.

Forma literaria

La narración enlaza acontecimientos, diálogos y discursos de Dios. En su interior aparecen genealogías, el cántico de victoria, mandamientos, disposiciones para resolver conflictos y descripciones detalladas del santuario. Cada forma cumple una función: la poesía celebra la liberación; la ley ordena la vida bajo el pacto; las instrucciones del tabernáculo muestran cómo debe prepararse el lugar del encuentro con Dios.

Los capítulos sobre la construcción retoman muchas instrucciones anteriores. Esa repetición permite comparar lo mandado con lo realizado y destacar la obediencia en la preparación del santuario. El conjunto avanza desde el servicio forzado al faraón hacia el servicio a Jehová.

Cómo avanza el libro

  • Éxodo 1–2: opresión de Israel, preservación de Moisés y clamor del pueblo.
  • Éxodo 3:1–7:7: llamamiento, regreso a Egipto, primeras respuestas del faraón y reafirmación de la promesa.
  • Éxodo 7:8–13:16: señales y juicios, Pascua, salida de Egipto y memoria de la liberación.
  • Éxodo 13:17–18:27: paso del mar, cántico, necesidades y conflictos durante el camino, y encuentro con Jetro.
  • Éxodo 19–24: encuentro en el Sinaí, palabras de Dios, disposiciones del pacto y su celebración.
  • Éxodo 25–31: instrucciones para el santuario, sus servidores y el día de reposo.
  • Éxodo 32–34: becerro de oro, intercesión de Moisés y renovación del pacto.
  • Éxodo 35–40: ofrendas y construcción del tabernáculo, que termina lleno de la gloria de Jehová.

Temas que debes seguir

El conocimiento de Dios. Jehová da a conocer su nombre, su fidelidad y su autoridad. Sus acciones responden al poder del faraón y a la pregunta de quién debe ser obedecido. Al revelar su carácter, une compasión, paciencia, perdón y justicia; la misericordia no significa que el pecado carezca de consecuencias.

El rescate y la pertenencia. Dios saca a Israel de las cargas de Egipto para recibirlo como pueblo suyo. El movimiento llega a su expresión en el Sinaí: los ha traído a sí mismo y los llama a ser una nación santa. La libertad tiene una dirección de culto y obediencia.

La memoria y la vida del prójimo. Haber sido extranjeros y esclavos debe influir en el trato al débil. El pacto abarca la adoración, pero también el trabajo, la justicia y el cuidado de personas vulnerables. El pueblo rescatado debe recordar de dónde lo sacó Dios cuando ejerza poder sobre otro.

La presencia y la mediación. La cercanía del Dios santo requiere atención a su palabra. Moisés comunica, intercede y guía; el santuario hace visible la importancia de que Jehová vaya con su pueblo. La crisis del becerro pone en peligro esa relación y conduce al ruego por perdón y presencia.

Éxodo y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma la liberación de Egipto para explicar la obra de Cristo. Pablo llama a Jesucristo «nuestra Pascua» y relaciona su sacrificio con una vida de sinceridad y verdad. Jesús habla de su sangre del pacto para el perdón de los pecados. La salvación cristiana se funda en él, nuestro Señor y único Salvador.

Hebreos reconoce la fidelidad de Moisés como servidor y presenta a Cristo como el Hijo sobre la casa de Dios. También desarrolla la relación entre el santuario, la mediación y el sacrificio de Jesús, que obtiene redención eterna y purifica la conciencia para servir al Dios vivo. Estas conexiones tienen fundamento explícito en el Nuevo Testamento; cada detalle del mobiliario conserva además su función en el relato y en el culto de Israel.

La memoria de Israel también advierte al lector cristiano. Pablo recuerda que haber participado en los beneficios del camino no impidió que muchos cayeran en idolatría y desobediencia. La respuesta a la gracia requiere una fe que escucha a Dios, sin convertir la pertenencia comunitaria en una seguridad para persistir en el pecado.

Orientación para tu lectura

Sigue lo que Dios promete, lo que el faraón responde y lo que el pueblo aprende. Distingue los mandatos dados a Israel bajo el pacto del Sinaí de su relación con el nuevo pacto en Cristo. Cuando una instrucción trate de una institución o costumbre antigua, comienza por su destinatario y su función antes de desarrollar una aplicación.

Al llegar al final, recuerda el cambio respecto del comienzo: el pueblo sigue en camino, pero ya no sirve bajo las cargas del faraón. La gloria de Jehová llena el tabernáculo y su presencia guía las jornadas. El libro deja abierta la continuación del viaje y afirma quién acompaña a Israel.

Relaciones bíblicas

La servidumbre y sus condiciones de salida

«Estas son las ordenanzas que les presentarás. Si compras un esclavo hebreo, servirá durante seis años, y el séptimo saldrá libre, sin pagar nada. Si entró solo, saldrá solo; si tenía esposa, su esposa saldrá con él. Si su amo le dio una esposa y ella le dio hijos o hijas, la mujer y sus hijos pertenecerán al amo, y él saldrá solo. Pero si el esclavo declara con firmeza: “Amo a mi señor, a mi esposa y a mis hijos; no quiero salir libre”, su amo lo llevará ante los jueces. Lo llevará junto a la puerta o al poste de la puerta, y le perforará la oreja con un punzón. Entonces le servirá para siempre. Si un hombre vende a su hija como esclava, ella no saldrá libre como salen los esclavos varones. Si no le agrada a su amo, que no la ha elegido para sí, él permitirá que la rescaten. No tendrá derecho a venderla a un pueblo extranjero, pues ha sido desleal con ella. Si la destina para su hijo, la tratará conforme al derecho de las hijas. Si toma para sí otra esposa, no reducirá a la primera su alimento, su vestido ni sus derechos conyugales. Si no cumple con ella estas tres obligaciones, ella saldrá libre sin pagar nada.

Responsabilidad por homicidio y lesiones

El que golpee a una persona y le cause la muerte será condenado a muerte. Pero si no le tendió una emboscada, sino que Dios hizo que cayera en sus manos, yo te señalaré un lugar adonde pueda huir. Sin embargo, si alguien actúa con premeditación contra su prójimo para matarlo con engaño, lo sacarás incluso de mi altar para que muera. El que golpee a su padre o a su madre será condenado a muerte. El que secuestre a una persona y la venda, o la tenga todavía en su poder, será condenado a muerte. El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. Si unos hombres riñen y uno golpea a otro con una piedra o con el puño, y este no muere pero tiene que guardar cama, si después se levanta y puede andar fuera apoyándose en su bastón, el que lo golpeó quedará absuelto. Solo deberá compensarlo por el tiempo que no pudo trabajar y pagar su curación. Si alguien golpea a su esclavo o a su esclava con un palo y muere bajo su mano, el amo deberá ser castigado. Pero si sobrevive un día o dos, no se castigará al amo, pues es propiedad suya. Si unos hombres se pelean y golpean a una mujer embarazada, y sus hijos nacen antes de tiempo, pero no hay daño grave, el responsable pagará la multa que le exija el esposo de la mujer, según lo determinen los jueces. Pero si hay daño grave, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, moretón por moretón.

La libertad por lesiones causadas por el amo

Si alguien golpea el ojo de su esclavo o de su esclava y lo destruye, le dará la libertad en compensación por su ojo. Si hace saltar un diente de su esclavo o de su esclava, le dará la libertad en compensación por su diente.

Animales peligrosos y daños por negligencia

Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y le causa la muerte, el buey será apedreado y no se comerá su carne, pero el dueño del buey quedará absuelto. Pero si el buey ya acostumbraba cornear y su dueño había sido advertido, pero no lo mantuvo bajo control, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado y también su dueño será condenado a muerte. Si se le impone un rescate, pagará por su vida todo lo que se le exija. Si cornea a un hijo o a una hija, se aplicará esta misma ordenanza. Si el buey cornea a un esclavo o a una esclava, el dueño pagará al amo treinta siclos de plata, unos trescientos cuarenta y dos gramos, y el buey será apedreado. Si alguien destapa un pozo o cava uno y no lo cubre, y cae en él un buey o un burro, el dueño del pozo deberá pagar una compensación: dará el dinero al dueño del animal, y el animal muerto será suyo. Si el buey de alguien hiere al buey de su prójimo y le causa la muerte, venderán el buey vivo y se repartirán el dinero; también se repartirán el animal muerto. Pero si se sabía que el buey ya acostumbraba cornear y su dueño no lo mantuvo bajo control, deberá pagar buey por buey, y el animal muerto será suyo».

Derechos y atribución

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