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Mateo 25

NTBT-2026-11-07

Introducción al Evangelio según Mateo

Mateo te invita a reconocer a Jesús como el Mesías prometido, el Hijo que revela al Padre y el Rey que llama a seguirlo. Su historia comienza con Abraham y David y culmina con la muerte, la resurrección y la autoridad de Jesucristo para enviar discípulos a todas las naciones.

Autor, fecha y primeros lectores

La tradición cristiana atribuye este evangelio a Mateo, el recaudador llamado por Jesús y contado entre los doce. El relato no identifica expresamente a su autor en primera persona. Eusebio conserva un testimonio de Papías que vincula a Mateo con una recopilación de dichos en lengua hebrea; la relación exacta entre esa noticia y el evangelio griego conservado es discutida. Esta tradición es importante, pero no demuestra por sí sola todos los detalles de su composición.

El evangelio se sitúa en el siglo I; no indica un año ni un lugar de redacción, y las propuestas de datación no son unánimes. Su abundante uso de las Escrituras de Israel y sus discusiones sobre la Ley sugieren lectores familiarizados con ese mundo. Al mismo tiempo, el libro anuncia una misión que alcanza a todas las naciones. No debe asignarse a una única comunidad concreta como si el texto la nombrara.

Género y propósito

Es un evangelio: narración de la vida, la enseñanza, la muerte y la resurrección de Jesús para dar a conocer quién es y llamar a responderle. No es una biografía moderna que pretenda contar cada año de su vida. Mateo combina relatos con grandes bloques de enseñanza y muestra repetidamente cómo Jesús cumple las Escrituras.

Un recorrido por el libro

  1. 1–2: origen, nacimiento e infancia de Jesús.
  2. 3–4: Juan, el bautismo, la tentación y el comienzo del ministerio.
  3. 5–7: la enseñanza de Jesús en el monte.
  4. 8–10: obras de autoridad y envío de los discípulos.
  5. 11–13: respuestas a Jesús, oposición y parábolas del reino.
  6. 14–18: la identidad de Jesús y la formación de sus discípulos.
  7. 19–25: camino a Jerusalén, controversias y enseñanza sobre la vigilancia.
  8. 26–28: entrega, crucifixión, resurrección y misión a las naciones.

Temas que volverás a encontrar

El reino de los cielos; Jesús como Cristo e Hijo de David; el cumplimiento de las Escrituras; la justicia del corazón; la misericordia; la fe; el discipulado; el juicio y la esperanza. El título «reino de los cielos» no se limita a un lugar después de la muerte: en Mateo anuncia el gobierno de Dios y llama a vivir bajo su autoridad.

La salvación ocupa el centro desde 1:21: Jesús salva de los pecados. Su sangre derramada para perdón y su resurrección fundamentan la esperanza. La obediencia del discípulo responde a su gracia; no convierte las obras en un precio para comprar la salvación.

Cómo empezar con Mateo 1

Lee primero 1:1–17 como una historia organizada: promesa, realeza, exilio y llegada del Mesías. Después lee 1:18–25 y observa qué sabe José al principio, qué le revela el ángel y cómo responde. Las notas distinguen explicación del pasaje, lenguaje original, variantes, relaciones bíblicas y aplicación editorial. Abre solo el nivel de profundidad que necesites.

Relaciones bíblicas

Parábola de las diez vírgenes

«Entonces el reino de los cielos será comparado con diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes. Las insensatas tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite consigo; las prudentes, en cambio, llevaron aceite en recipientes junto con sus lámparas. Como el novio se demoraba, a todas les dio sueño y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: “¡Miren, el novio! ¡Salgan a recibirlo!”. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y prepararon sus lámparas. Las insensatas les dijeron a las prudentes: “Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”. Las prudentes respondieron: “Podría no alcanzar para nosotras y para ustedes; mejor vayan a los vendedores y compren para ustedes mismas”. Mientras ellas iban a comprar, llegó el novio. Las que estaban preparadas entraron con él a la boda y se cerró la puerta. Después llegaron también las demás vírgenes, diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!”. Pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”. Así que manténganse en vela, porque no saben el día ni la hora.

Parábola de los talentos

Porque es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno le dio cinco bolsas de plata, a otro dos y a otro una, a cada uno según su capacidad, y se fue de viaje. De inmediato, el que había recibido las cinco bolsas de plata fue a trabajar con ellas y ganó otras cinco; de igual manera, el que había recibido dos ganó otras dos. Pero el que había recibido una se fue, cavó en la tierra y escondió el dinero de su amo. Después de mucho tiempo, volvió el amo de aquellos siervos y ajustó cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco bolsas de plata y presentó otras cinco bolsas de plata, diciendo: “Amo, me entregaste cinco bolsas de plata. Mira, he ganado otras cinco bolsas de plata”. Su amo le dijo: “¡Bien hecho, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en pocas cosas; te pondré a cargo de muchas. Entra en el gozo de tu amo”. También se acercó el que había recibido dos bolsas de plata y dijo: “Amo, me entregaste dos bolsas de plata. Mira, he ganado otras dos bolsas de plata”. Su amo le dijo: “¡Bien hecho, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en pocas cosas; te pondré a cargo de muchas. Entra en el gozo de tu amo”. Se acercó también el que había recibido una bolsa de plata y dijo: “Amo, sabía que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Tuve miedo, fui y escondí tu bolsa de plata en la tierra. Mira, aquí tienes lo que es tuyo”. Su amo le respondió: “¡Siervo malvado y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí? Entonces debías haber dejado mi dinero con los banqueros, y al volver yo habría recibido lo mío con intereses. Quítenle, pues, la bolsa de plata y dénsela al que tiene las diez bolsas de plata. Porque a todo el que tiene se le dará y tendrá abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y al siervo inútil arrójenlo a la oscuridad de afuera; allí habrá llanto y rechinar de dientes”.

El juicio de las naciones

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre; hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; fui forastero y me acogieron; estuve desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y vinieron a verme”. Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos? ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”. El Rey les responderá: “Les aseguro que, cuando lo hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”. Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me dieron de comer; tuve sed y no me dieron de beber; fui forastero y no me acogieron; estuve desnudo y no me vistieron; enfermo y en la cárcel y no me visitaron”. Entonces también ellos responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?”. Él les responderá: “Les aseguro que, cuando no lo hicieron a uno de estos más pequeños, tampoco a mí me lo hicieron”. Y estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna».

Derechos y atribución

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