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Éxodo 35

NTBT-2026-11-07

Introducción a Éxodo

Éxodo cuenta cómo Dios libera de la esclavitud a los descendientes de Jacob, los recibe como pueblo del pacto y establece su presencia en medio de ellos. La salida de Egipto conduce hacia una relación: el Dios que los rescata los llama a conocerlo, escuchar su palabra y vivir como su pueblo.

El libro comienza con familias sometidas al poder del faraón y termina con la gloria de Jehová llenando el tabernáculo. Entre esos dos escenarios aparecen el llamamiento de Moisés, los juicios sobre Egipto, la Pascua, el paso del mar, el camino por el desierto y el encuentro del Sinaí. El título «Éxodo» significa «salida»; el nombre hebreo Shemot, «nombres», procede de sus primeras palabras y recuerda su continuidad con la familia de Génesis.

Autoría y marco histórico

Éxodo pertenece al Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio libro le atribuye actividades de escritura: registra un acontecimiento para su memoria, escribe las palabras del pacto y recibe el mandato de escribir las instrucciones de Dios. Estos datos fundamentan su papel en la transmisión de la enseñanza. El relato de su vida, presentado principalmente en tercera persona, no incluye una declaración de que él redactara personalmente cada línea de la forma final del libro.

El libro no proporciona un año de composición ni nombra a los faraones de la opresión y de la salida. Sitúa los acontecimientos después de la estancia de los patriarcas en Egipto y antes de la entrada de Israel en Canaán. 1 Reyes 6:1 relaciona la salida con el comienzo del templo, cuatrocientos ochenta años después, en el cuarto año de Salomón. La identificación de los reyes egipcios y la conversión de esos datos a una cronología absoluta requieren un estudio conjunto; el nombre de una ciudad por sí solo no identifica al faraón.

Destinatarios y propósito

Las instrucciones se dirigen a Israel como comunidad liberada y deben transmitirse a sus descendientes. La memoria de la Pascua, las palabras del pacto y las disposiciones para el culto explican quién es su Dios y cómo debe vivir el pueblo que le pertenece. El relato une la historia de los antepasados con una identidad que las nuevas generaciones necesitan conocer.

La liberación está fundada en la fidelidad de Dios a las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Israel recibe la ley después de haber sido sacado de la esclavitud. La obediencia responde al rescate y ordena la vida de la comunidad; no aparece como el precio con el que consiguió que Dios comenzara a amarla. Esa gracia tampoco vuelve indiferente su conducta: el becerro de oro mostrará la gravedad de apartarse del Dios que la ha liberado.

Forma literaria

La narración enlaza acontecimientos, diálogos y discursos de Dios. En su interior aparecen genealogías, el cántico de victoria, mandamientos, disposiciones para resolver conflictos y descripciones detalladas del santuario. Cada forma cumple una función: la poesía celebra la liberación; la ley ordena la vida bajo el pacto; las instrucciones del tabernáculo muestran cómo debe prepararse el lugar del encuentro con Dios.

Los capítulos sobre la construcción retoman muchas instrucciones anteriores. Esa repetición permite comparar lo mandado con lo realizado y destacar la obediencia en la preparación del santuario. El conjunto avanza desde el servicio forzado al faraón hacia el servicio a Jehová.

Cómo avanza el libro

  • Éxodo 1–2: opresión de Israel, preservación de Moisés y clamor del pueblo.
  • Éxodo 3:1–7:7: llamamiento, regreso a Egipto, primeras respuestas del faraón y reafirmación de la promesa.
  • Éxodo 7:8–13:16: señales y juicios, Pascua, salida de Egipto y memoria de la liberación.
  • Éxodo 13:17–18:27: paso del mar, cántico, necesidades y conflictos durante el camino, y encuentro con Jetro.
  • Éxodo 19–24: encuentro en el Sinaí, palabras de Dios, disposiciones del pacto y su celebración.
  • Éxodo 25–31: instrucciones para el santuario, sus servidores y el día de reposo.
  • Éxodo 32–34: becerro de oro, intercesión de Moisés y renovación del pacto.
  • Éxodo 35–40: ofrendas y construcción del tabernáculo, que termina lleno de la gloria de Jehová.

Temas que debes seguir

El conocimiento de Dios. Jehová da a conocer su nombre, su fidelidad y su autoridad. Sus acciones responden al poder del faraón y a la pregunta de quién debe ser obedecido. Al revelar su carácter, une compasión, paciencia, perdón y justicia; la misericordia no significa que el pecado carezca de consecuencias.

El rescate y la pertenencia. Dios saca a Israel de las cargas de Egipto para recibirlo como pueblo suyo. El movimiento llega a su expresión en el Sinaí: los ha traído a sí mismo y los llama a ser una nación santa. La libertad tiene una dirección de culto y obediencia.

La memoria y la vida del prójimo. Haber sido extranjeros y esclavos debe influir en el trato al débil. El pacto abarca la adoración, pero también el trabajo, la justicia y el cuidado de personas vulnerables. El pueblo rescatado debe recordar de dónde lo sacó Dios cuando ejerza poder sobre otro.

La presencia y la mediación. La cercanía del Dios santo requiere atención a su palabra. Moisés comunica, intercede y guía; el santuario hace visible la importancia de que Jehová vaya con su pueblo. La crisis del becerro pone en peligro esa relación y conduce al ruego por perdón y presencia.

Éxodo y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma la liberación de Egipto para explicar la obra de Cristo. Pablo llama a Jesucristo «nuestra Pascua» y relaciona su sacrificio con una vida de sinceridad y verdad. Jesús habla de su sangre del pacto para el perdón de los pecados. La salvación cristiana se funda en él, nuestro Señor y único Salvador.

Hebreos reconoce la fidelidad de Moisés como servidor y presenta a Cristo como el Hijo sobre la casa de Dios. También desarrolla la relación entre el santuario, la mediación y el sacrificio de Jesús, que obtiene redención eterna y purifica la conciencia para servir al Dios vivo. Estas conexiones tienen fundamento explícito en el Nuevo Testamento; cada detalle del mobiliario conserva además su función en el relato y en el culto de Israel.

La memoria de Israel también advierte al lector cristiano. Pablo recuerda que haber participado en los beneficios del camino no impidió que muchos cayeran en idolatría y desobediencia. La respuesta a la gracia requiere una fe que escucha a Dios, sin convertir la pertenencia comunitaria en una seguridad para persistir en el pecado.

Orientación para tu lectura

Sigue lo que Dios promete, lo que el faraón responde y lo que el pueblo aprende. Distingue los mandatos dados a Israel bajo el pacto del Sinaí de su relación con el nuevo pacto en Cristo. Cuando una instrucción trate de una institución o costumbre antigua, comienza por su destinatario y su función antes de desarrollar una aplicación.

Al llegar al final, recuerda el cambio respecto del comienzo: el pueblo sigue en camino, pero ya no sirve bajo las cargas del faraón. La gloria de Jehová llena el tabernáculo y su presencia guía las jornadas. El libro deja abierta la continuación del viaje y afirma quién acompaña a Israel.

Relaciones bíblicas

El descanso antes de comenzar la obra

Moisés reunió a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: «Estas son las cosas que el SEÑOR ha mandado hacer: Durante seis días se podrá trabajar, pero el séptimo día será santo para ustedes, un día de reposo, de descanso solemne, consagrado al SEÑOR. Cualquiera que haga algún trabajo en él morirá. No encenderán fuego en ninguna de sus viviendas en el día de reposo».

Llamado a contribuir al santuario

Moisés habló a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que el SEÑOR ha mandado: Recojan de entre ustedes una ofrenda para el SEÑOR. Todo el que tenga un corazón dispuesto la traerá como ofrenda al SEÑOR: oro, plata y cobre; hilo azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; pieles de carnero teñidas de rojo, cuero fino y madera de acacia; aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático; piedras de ónice y piedras para engastar en el efod y en el pectoral.

Los trabajos del santuario

Todos los sabios de corazón de entre ustedes vendrán y harán todo lo que el SEÑOR ha mandado: el tabernáculo, su tienda, su cubierta, sus broches, sus tablas, sus travesaños, sus columnas y sus bases; el arca con sus varas, el propiciatorio y el velo de separación; la mesa con sus varas, todos sus utensilios y el pan de la Presencia; el candelabro del alumbrado con sus utensilios y sus lámparas, y el aceite para el alumbrado; el altar del incienso con sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina de la entrada del tabernáculo; el altar del holocausto con su rejilla de cobre, sus varas y todos sus utensilios; la pila y su base; las cortinas del atrio, sus columnas, sus bases y la cortina de la entrada del atrio; las estacas del tabernáculo, las estacas del atrio y sus cuerdas; las vestiduras tejidas para servir en el Lugar Santo, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio».

El pueblo trae la ofrenda

Toda la comunidad de los israelitas se retiró de la presencia de Moisés. Vinieron todos aquellos a quienes su corazón impulsó y todos aquellos cuyo espíritu estuvo dispuesto. Trajeron la ofrenda del SEÑOR para la obra de la tienda de reunión, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas. Vinieron hombres junto con mujeres, todos los de corazón dispuesto. Trajeron broches, pendientes, anillos y otros adornos, toda clase de objetos de oro. Todos los que presentaban una ofrenda mecida de oro la trajeron al SEÑOR. Todo el que tenía hilo azul, púrpura y escarlata, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo o cuero fino, lo trajo. Todo el que contribuyó con plata o cobre trajo la ofrenda del SEÑOR, y todo el que tenía madera de acacia para cualquier trabajo de la obra la trajo. Todas las mujeres sabias de corazón hilaron con sus manos y trajeron lo que habían hilado: hilo azul, púrpura y escarlata, y lino fino. Todas las mujeres hábiles a quienes su corazón impulsó a hacerlo hilaron pelo de cabra. Los jefes trajeron las piedras de ónice y las piedras para engastar en el efod y en el pectoral; también las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático. Los israelitas trajeron una ofrenda voluntaria al SEÑOR: todo hombre y toda mujer cuyo corazón los movió a contribuir a toda la obra que el SEÑOR había mandado hacer por medio de Moisés.

Artesanos capacitados para trabajar y enseñar

Moisés dijo a los israelitas: «Miren, el SEÑOR ha llamado por su nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá. Lo ha llenado del Espíritu de Dios, con sabiduría, inteligencia, conocimiento y destreza para toda clase de trabajo, para elaborar diseños y trabajar el oro, la plata y el cobre, para tallar piedras y engastarlas, para tallar madera y realizar toda clase de trabajo de diseño. Ha puesto la capacidad de enseñar en el corazón de él y en el de Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan. Los ha llenado de sabiduría de corazón para hacer toda clase de trabajos de artesano, diseñador, bordador en hilo azul, púrpura y escarlata y en lino fino, y tejedor; para realizar toda clase de trabajo y elaborar diseños».

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