Nueva Traducción BibliaTodo

Mateo 14

NTBT-2026-11-07

Introducción al Evangelio según Mateo

Mateo te invita a reconocer a Jesús como el Mesías prometido, el Hijo que revela al Padre y el Rey que llama a seguirlo. Su historia comienza con Abraham y David y culmina con la muerte, la resurrección y la autoridad de Jesucristo para enviar discípulos a todas las naciones.

Autor, fecha y primeros lectores

La tradición cristiana atribuye este evangelio a Mateo, el recaudador llamado por Jesús y contado entre los doce. El relato no identifica expresamente a su autor en primera persona. Eusebio conserva un testimonio de Papías que vincula a Mateo con una recopilación de dichos en lengua hebrea; la relación exacta entre esa noticia y el evangelio griego conservado es discutida. Esta tradición es importante, pero no demuestra por sí sola todos los detalles de su composición.

El evangelio se sitúa en el siglo I; no indica un año ni un lugar de redacción, y las propuestas de datación no son unánimes. Su abundante uso de las Escrituras de Israel y sus discusiones sobre la Ley sugieren lectores familiarizados con ese mundo. Al mismo tiempo, el libro anuncia una misión que alcanza a todas las naciones. No debe asignarse a una única comunidad concreta como si el texto la nombrara.

Género y propósito

Es un evangelio: narración de la vida, la enseñanza, la muerte y la resurrección de Jesús para dar a conocer quién es y llamar a responderle. No es una biografía moderna que pretenda contar cada año de su vida. Mateo combina relatos con grandes bloques de enseñanza y muestra repetidamente cómo Jesús cumple las Escrituras.

Un recorrido por el libro

  1. 1–2: origen, nacimiento e infancia de Jesús.
  2. 3–4: Juan, el bautismo, la tentación y el comienzo del ministerio.
  3. 5–7: la enseñanza de Jesús en el monte.
  4. 8–10: obras de autoridad y envío de los discípulos.
  5. 11–13: respuestas a Jesús, oposición y parábolas del reino.
  6. 14–18: la identidad de Jesús y la formación de sus discípulos.
  7. 19–25: camino a Jerusalén, controversias y enseñanza sobre la vigilancia.
  8. 26–28: entrega, crucifixión, resurrección y misión a las naciones.

Temas que volverás a encontrar

El reino de los cielos; Jesús como Cristo e Hijo de David; el cumplimiento de las Escrituras; la justicia del corazón; la misericordia; la fe; el discipulado; el juicio y la esperanza. El título «reino de los cielos» no se limita a un lugar después de la muerte: en Mateo anuncia el gobierno de Dios y llama a vivir bajo su autoridad.

La salvación ocupa el centro desde 1:21: Jesús salva de los pecados. Su sangre derramada para perdón y su resurrección fundamentan la esperanza. La obediencia del discípulo responde a su gracia; no convierte las obras en un precio para comprar la salvación.

Cómo empezar con Mateo 1

Lee primero 1:1–17 como una historia organizada: promesa, realeza, exilio y llegada del Mesías. Después lee 1:18–25 y observa qué sabe José al principio, qué le revela el ángel y cómo responde. Las notas distinguen explicación del pasaje, lenguaje original, variantes, relaciones bíblicas y aplicación editorial. Abre solo el nivel de profundidad que necesites.

Relaciones bíblicas

Herodes y la muerte de Juan el Bautista

En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó hablar de la fama de Jesús y dijo a sus siervos: «Este es Juan el Bautista. Ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él los poderes milagrosos». Porque Herodes había apresado a Juan, lo había atado y lo había puesto en la cárcel por causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe. Juan le decía: «No te está permitido tenerla». Herodes quería matarlo, pero temía a la multitud, porque lo consideraban un profeta. Cuando se celebró el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó en medio de los invitados y agradó a Herodes. Por eso él prometió con juramento darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo: «Dame aquí, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». El rey se entristeció, pero por sus juramentos y por los que estaban a la mesa con él ordenó que se la dieran. Mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos vinieron, recogieron el cuerpo y lo enterraron. Después fueron a contárselo a Jesús.

Alimentación de los cinco mil

Al oírlo, Jesús se retiró de allí en una barca a un lugar despoblado, a solas. Las multitudes se enteraron y lo siguieron a pie desde las ciudades. Cuando salió, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a sus enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «El lugar está despoblado y ya es tarde. Despide a las multitudes para que vayan a las aldeas y se compren alimentos». Jesús les dijo: «No necesitan irse. Denles ustedes de comer». Ellos le respondieron: «Aquí solo tenemos cinco panes y dos peces». Él dijo: «Tráiganmelos aquí». Mandó a las multitudes recostarse sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo y pronunció la bendición. Partió los panes y se los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. Todos comieron y quedaron saciados. Recogieron los pedazos sobrantes: doce canastas llenas. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Jesús anda sobre el mar

Enseguida hizo que los discípulos subieran a una barca y se adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a las multitudes. Después de despedir a las multitudes, subió al monte a orar a solas. Al anochecer estaba allí solo. La barca ya estaba lejos de tierra, azotada por las olas, porque el viento era contrario. En la cuarta vigilia de la noche fue hacia ellos caminando sobre el mar. Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el mar, se alarmaron y dijeron: «¡Es un fantasma!». Y gritaron de miedo. Pero Jesús les habló enseguida: «¡Ánimo, soy yo! No tengan miedo». Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas». Él dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y caminó sobre las aguas hacia Jesús. Pero al ver el fuerte viento tuvo miedo y, al comenzar a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!». Al instante Jesús extendió la mano, lo sujetó y le dijo: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca lo adoraron y dijeron: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».

Jesús sana a los enfermos en Genesaret

Después de cruzar, llegaron a tierra, a Genesaret. Los hombres de aquel lugar lo reconocieron y enviaron aviso por toda la región de alrededor. Le trajeron a todos los enfermos y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron sanos.

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