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Mateo 23

NTBT-2026-11-07

Introducción al Evangelio según Mateo

Mateo te invita a reconocer a Jesús como el Mesías prometido, el Hijo que revela al Padre y el Rey que llama a seguirlo. Su historia comienza con Abraham y David y culmina con la muerte, la resurrección y la autoridad de Jesucristo para enviar discípulos a todas las naciones.

Autor, fecha y primeros lectores

La tradición cristiana atribuye este evangelio a Mateo, el recaudador llamado por Jesús y contado entre los doce. El relato no identifica expresamente a su autor en primera persona. Eusebio conserva un testimonio de Papías que vincula a Mateo con una recopilación de dichos en lengua hebrea; la relación exacta entre esa noticia y el evangelio griego conservado es discutida. Esta tradición es importante, pero no demuestra por sí sola todos los detalles de su composición.

El evangelio se sitúa en el siglo I; no indica un año ni un lugar de redacción, y las propuestas de datación no son unánimes. Su abundante uso de las Escrituras de Israel y sus discusiones sobre la Ley sugieren lectores familiarizados con ese mundo. Al mismo tiempo, el libro anuncia una misión que alcanza a todas las naciones. No debe asignarse a una única comunidad concreta como si el texto la nombrara.

Género y propósito

Es un evangelio: narración de la vida, la enseñanza, la muerte y la resurrección de Jesús para dar a conocer quién es y llamar a responderle. No es una biografía moderna que pretenda contar cada año de su vida. Mateo combina relatos con grandes bloques de enseñanza y muestra repetidamente cómo Jesús cumple las Escrituras.

Un recorrido por el libro

  1. 1–2: origen, nacimiento e infancia de Jesús.
  2. 3–4: Juan, el bautismo, la tentación y el comienzo del ministerio.
  3. 5–7: la enseñanza de Jesús en el monte.
  4. 8–10: obras de autoridad y envío de los discípulos.
  5. 11–13: respuestas a Jesús, oposición y parábolas del reino.
  6. 14–18: la identidad de Jesús y la formación de sus discípulos.
  7. 19–25: camino a Jerusalén, controversias y enseñanza sobre la vigilancia.
  8. 26–28: entrega, crucifixión, resurrección y misión a las naciones.

Temas que volverás a encontrar

El reino de los cielos; Jesús como Cristo e Hijo de David; el cumplimiento de las Escrituras; la justicia del corazón; la misericordia; la fe; el discipulado; el juicio y la esperanza. El título «reino de los cielos» no se limita a un lugar después de la muerte: en Mateo anuncia el gobierno de Dios y llama a vivir bajo su autoridad.

La salvación ocupa el centro desde 1:21: Jesús salva de los pecados. Su sangre derramada para perdón y su resurrección fundamentan la esperanza. La obediencia del discípulo responde a su gracia; no convierte las obras en un precio para comprar la salvación.

Cómo empezar con Mateo 1

Lee primero 1:1–17 como una historia organizada: promesa, realeza, exilio y llegada del Mesías. Después lee 1:18–25 y observa qué sabe José al principio, qué le revela el ángel y cómo responde. Las notas distinguen explicación del pasaje, lenguaje original, variantes, relaciones bíblicas y aplicación editorial. Abre solo el nivel de profundidad que necesites.

Relaciones bíblicas

Jesús acusa a escribas y fariseos

Entonces Jesús habló a las multitudes y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Por tanto, hagan y guarden todo lo que les digan, pero no actúen conforme a sus obras, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de la gente, pero ellos no quieren moverlas ni con un dedo. Todas sus obras las hacen para ser vistos por la gente. Ensanchan sus filacterias y alargan sus flecos. Aman los primeros lugares en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, los saludos en las plazas y que la gente los llame “Rabí”.

La autoridad y el servicio entre los discípulos

Pero ustedes no se hagan llamar “Rabí”, porque uno solo es su Maestro y todos ustedes son hermanos. No llamen padre suyo a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el celestial. Tampoco se hagan llamar instructores, porque uno solo es su instructor, el Cristo. El mayor entre ustedes será su servidor. Quien se enaltezca será humillado y quien se humille será enaltecido.

Advertencias contra una religión hipócrita

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cierran el reino de los cielos delante de la gente. Ustedes no entran ni dejan entrar a los que están entrando. [¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoran las casas de las viudas y, como pretexto, hacen largas oraciones. Por eso recibirán una condena mayor.] ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorren mar y tierra para hacer un solo prosélito; y cuando lo consiguen, lo hacen hijo del infierno dos veces más que ustedes.

Los juramentos y la responsabilidad de decir la verdad

¡Ay de ustedes, guías ciegos, que dicen: “Quien jure por el santuario no está obligado a nada, pero quien jure por el oro del santuario queda obligado”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es mayor: el oro o el santuario que ha santificado el oro? También dicen: “Quien jure por el altar no está obligado a nada, pero quien jure por la ofrenda que está sobre él queda obligado”. ¡Ciegos! ¿Qué es mayor: la ofrenda o el altar que santifica la ofrenda? Por tanto, quien jura por el altar jura por él y por todo lo que está sobre él; quien jura por el santuario jura por él y por quien lo habita; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y por quien está sentado en él. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque dan el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, pero han descuidado lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Debían practicar estas cosas sin descuidar aquellas. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpian lo de fuera de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de robo y desenfreno. ¡Fariseo ciego! Limpia primero el interior de la copa y del plato, para que también su exterior quede limpio. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque se parecen a sepulcros blanqueados que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda impureza. Así también ustedes parecen justos por fuera ante la gente, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque construyen las tumbas de los profetas y adornan los monumentos de los justos, y dicen: “Si hubiéramos vivido en los días de nuestros antepasados, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas”. Así dan testimonio contra ustedes mismos de que son hijos de quienes asesinaron a los profetas. ¡Llenen ustedes la medida de sus antepasados! ¡Serpientes, cría de víboras! ¿Cómo escaparán de la condena del infierno? Por eso voy a enviarles profetas, sabios y escribas. A unos los matarán y crucificarán; a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad, para que venga sobre ustedes toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien asesinaron entre el santuario y el altar. En verdad les digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Lamento de Jesús sobre Jerusalén

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y ustedes no quisieron! Miren, su casa les queda desierta. Porque les digo que desde ahora no me verán hasta que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”».

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