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Génesis 35

NTBT-2026-11-07

Introducción a Génesis

Génesis presenta el origen del mundo, la dignidad de la vida humana y la entrada del pecado en la historia. Desde ese horizonte universal conduce al llamado de Abraham y a la familia mediante la cual Dios promete bendecir a todas las familias de la tierra. La historia de Israel comienza dentro de la historia de la humanidad.

Sus páginas reúnen creación y promesa, desobediencia y juicio, pérdida y preservación. El libro termina en Egipto, con una familia que aún espera la tierra prometida. Ese desenlace prepara el comienzo de Éxodo y permite comprender por qué el Dios que libera a Israel es llamado el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Autoría y fecha

Génesis forma parte del Pentateuco, vinculado en la tradición bíblica con Moisés. El libro no identifica expresamente a su redactor ni proporciona una fecha de composición. La atribución tradicional a Moisés debe distinguirse de una afirmación autobiográfica que Génesis no contiene. Tampoco es posible deducir un año exacto de redacción a partir de los acontecimientos narrados.

Al estudiar su antigüedad, distingue el tiempo que describe de la forma en que el relato llegó a sus lectores. Las historias de los patriarcas se desarrollan antes de la salida de Israel de Egipto; el libro las presenta como antecedentes de ese pueblo y de las promesas que lo sostienen. Las propuestas históricas sobre fechas precisas requieren más datos que los que ofrece por sí sola una genealogía.

Contexto y propósito

El relato permite a Israel comprender quién es su Dios, de dónde procede su familia y por qué su existencia está ligada a una promesa. Dios no comienza a actuar cuando aparece Abraham: es antes el Creador y el Señor de todas las naciones. La elección de una familia queda situada dentro de su propósito para el mundo.

La tierra, la descendencia y la bendición recorren las historias de Abraham, Isaac y Jacob. Las promesas encuentran dificultades reales: esterilidad, hambre, disputas familiares, engaño y desplazamiento. El libro muestra la fidelidad de Dios en medio de esas circunstancias sin presentar como correctas todas las decisiones de los patriarcas.

Forma literaria

Génesis está compuesto principalmente como narración, enlazada por genealogías y por fórmulas sobre las generaciones. Incluye diálogos, discursos, bendiciones y pasajes poéticos, como las palabras de Jacob en el capítulo 49. Las genealogías sitúan personas y pueblos dentro de la historia; la poesía puede concentrar rasgos y acontecimientos mediante imágenes. Reconocer estas formas te ayuda a seguir lo que cada unidad comunica sin perder su relación con el relato completo.

Cómo avanza el libro

  • Génesis 1:1–2:3: creación y descanso del séptimo día.
  • Génesis 2:4–4:26: vida humana, desobediencia y extensión del pecado.
  • Génesis 5–9: las generaciones de Adán, Noé, el diluvio y el pacto de preservación.
  • Génesis 10:1–11:26: pueblos, Babel y la línea que conduce a Abram.
  • Génesis 11:27–25:18: Abraham, la promesa y el nacimiento de Isaac.
  • Génesis 25:19–36:43: Isaac, Jacob, Esaú y la formación de la familia de Israel.
  • Génesis 37–50: José, sus hermanos y la preservación de la familia en Egipto.

Temas que debes seguir

La bondad del Creador fundamenta el valor de lo creado. El ser humano, varón y mujer, recibe la dignidad de la imagen de Dios y una responsabilidad dentro de su mundo. El pecado rompe relaciones y produce consecuencias, pero no elimina la soberanía ni la misericordia de Dios.

La promesa introduce una esperanza que depende de la fidelidad de quien llama. Abraham cree a Dios, y esa fe será recordada después al explicar la justicia recibida por la fe. Su respuesta no convierte toda su conducta posterior en un modelo sin errores; Génesis conserva tanto su confianza como sus fallos.

La providencia se hace especialmente visible en la historia de José. La intención dañina de sus hermanos no queda declarada inocente, aunque Dios conduzca los acontecimientos hacia la preservación de muchos. El mal humano y la acción buena de Dios se distinguen en la explicación de José al final del libro.

Génesis en el conjunto de las Escrituras

Éxodo retoma la historia de esta familia en Egipto y el recuerdo de las promesas. Los profetas volverán a hablar del Creador y del Dios fiel al pacto. En el Nuevo Testamento, Mateo presenta a Jesús como hijo de Abraham; Juan relaciona el comienzo de todo con la Palabra que se hizo carne; Pablo recurre a Abraham para explicar la fe y contrasta a Adán con Jesucristo.

Estas conexiones permiten reconocer el lugar de Génesis en la esperanza que culmina en Cristo. No hacen necesario convertir cada objeto, nombre o detalle en una alegoría. Sigue las relaciones que la propia Escritura desarrolla y conserva la función de cada relato en su contexto.

Orientación para la lectura

Observa cómo las genealogías enlazan historias y cómo las fórmulas sobre generaciones introducen nuevas secciones. Lee cada acontecimiento dentro de su unidad: narrar una conducta no significa mandarte imitarla. Cuando encuentres una promesa, identifica primero a quién se dirige y después estudia cómo la retoma el conjunto bíblico.

El recorrido no termina con todos los asuntos resueltos. José muere expresando que Dios visitará a su pueblo y lo conducirá a la tierra jurada a sus antepasados. El final conserva la espera: la historia necesita continuar.

Relaciones bíblicas

El regreso de Jacob a Betel

Dios le dijo a Jacob: «Levántate, sube a Betel y establécete allí. Construye allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú». Jacob les dijo a su familia y a todos los que estaban con él: «Aparten los dioses extranjeros que tienen entre ustedes, purifíquense y cámbiense de ropa. Levantémonos y subamos a Betel. Allí construiré un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia y ha estado conmigo en el camino que he recorrido». Le entregaron a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían y los pendientes que llevaban en las orejas. Jacob los enterró bajo el terebinto que estaba junto a Siquem. Cuando partieron, el terror de Dios cayó sobre las ciudades de alrededor, y no persiguieron a los hijos de Jacob. Jacob llegó a Luz, que está en la tierra de Canaán y es Betel, junto con toda la gente que lo acompañaba. Allí construyó un altar y llamó al lugar El-betel, porque allí Dios se le había revelado cuando huía de su hermano. Débora, la nodriza de Rebeca, murió y fue enterrada más abajo de Betel, bajo el roble. Lo llamaron Alón-bacut.

Dios confirma el nombre y la promesa

Dios se apareció otra vez a Jacob cuando este volvió de Padán-aram, y lo bendijo. Dios le dijo: «Tu nombre es Jacob. Ya no te llamarás Jacob, sino que tu nombre será Israel». Y lo llamó Israel. Dios también le dijo: «Yo soy Dios Todopoderoso. Sé fructífero y multiplícate. Una nación y una comunidad de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. La tierra que di a Abraham y a Isaac te la daré a ti; a tu descendencia después de ti daré esta tierra». Dios ascendió, apartándose de Jacob, en el lugar donde había hablado con él. Jacob erigió una columna en el lugar donde Dios había hablado con él, una columna de piedra. Derramó sobre ella una ofrenda líquida y vertió aceite encima. Jacob llamó Betel al lugar donde Dios había hablado con él.

Muerte de Raquel

Partieron de Betel. Todavía faltaba un trecho para llegar a Efrata cuando Raquel entró en trabajo de parto y le costaba dar a luz. Mientras sufría las dificultades del parto, la partera le dijo: «No temas, porque tienes otro hijo varón». Cuando se le iba el alma, pues estaba muriendo, lo llamó Benoni; pero su padre lo llamó Benjamín. Raquel murió y fue enterrada en el camino de Efrata, que es Belén. Jacob erigió una columna sobre su sepultura. Esa es la columna de la sepultura de Raquel hasta el día de hoy. Israel partió y plantó su tienda más allá de Migdal-edar.

Rubén profana el lecho de su padre

Mientras Israel vivía en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, la concubina de su padre, e Israel se enteró. Los hijos de Jacob eran doce.

Los doce hijos de Jacob

Los hijos de Lea: Rubén, primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. Los hijos de Raquel: José y Benjamín. Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí. Los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Estos son los hijos de Jacob que le nacieron en Padán-aram.

El regreso a Isaac y su muerte

Jacob llegó adonde estaba Isaac, su padre, en Mamre, en Quiriat-arba, que es Hebrón, donde Abraham e Isaac habían vivido como extranjeros. Isaac vivió ciento ochenta años. Isaac dio su último suspiro y murió, y fue reunido con su pueblo, anciano y colmado de años. Sus hijos Esaú y Jacob lo enterraron.

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